4 poemas de César Cabello

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Ahab

 

El mar es inhumano,

la realidad es ese cuerpo al que el cetáceo

arrancó un trozo de un mordisco.

Todos limpiamos nuestras heridas y seguimos.

Algunas nunca cierran y terminan por desangrarnos.

 

Las hay de amor, de locura, de muerte,

y hay quienes las buscan colocando un perro negro

ensartado en un arpón, utilizan su existencia

como carnada.

 

El agua nunca formó parte de la voz o de la mente.

Ya lo sabían los fabricantes de muletas

y los que pintaban la eternidad, con aerosol,

en un ojo de vidrio.

 

Hay heridas que dejan rastros en el aire,

atraen a sábalos y a tiburones hambrientos.

Estos no son parte de la realidad que nos repele,

son apenas mutaciones de inanimada conciencia.

 

El hueco de la incomprensión es aún más grande.

A veces toma la forma de una ciega ballena blanca.

 

 

La ballena

 

Dejen en paz a la ballena,

no la persigan, no la transformen en reina.

Déjenla en el diario del naturalista.

En su propia grandeza es humilde.

 

Cuando está anciana, empeorada o sospecha su final,

se aparta del grupo para varar en la costa.

 

Por primera vez conoce su peso.

Por primera vez es consciente de las fuerzas

que nos mantienen en tierra.

 

Dejen en paz a la ballena,

no la fabulen, no la transformen en reina.

Por su esófago no cabe un hombre, Jonás.

 

Los que hemos estado cerca de una ballena

sabemos que su chorro deja una mucosidad salobre,

en el rostro, y un hedor que inunda

de sus entrañas el aire.

 

Dejen en paz a la ballena,

no la molesten, no la transformen en reina.

Cuando se asoma a la superficie

pareciera que el océano entero

saliera a respirar.

 

Una república de balleneros

 

Aquí está el barco.

La sangre fue lavada de la cubierta.

El gran pez que trajo desde mar adentro

dejó de ser una verdad natural,

es ahora un tema de la poesía.

 

Su cuerpo fue una montaña,

la metáfora de la patria en la rasgada serenidad del Pacífico,

un claro de luna que huye de quienes ansían tocarlo.

 

Una noche, entre un grupo de balleneros, encontré su guarida,

el orificio nasal, por encima de la superficie del agua,

¡desafiante!

 

Su famosa voz de soprano y su quijada abierta,

como una invitación al abismo,

me alejaron de la seguridad de los puertos,

de la histeria que cubrecon publicidad

la rompiente.

 

La patria fue entonces una ficción,

un gigante caído que no pude sostener

en mis manos.

 

Como un buzo que mira a través de la escafandra

y arroja el arpón contra sus naves,

la realidad que perseguíamos

esperaba no ser descubierta.

 

Bitácora

 

Aprendiste la lengua de los balleneros.

El timón en el euskera dominaba el mar.

En el hielo del ártico, las botas del pensamiento

se alejaban de la primera luz del mundo

y una sola red empujaba el cuerpo

del animal hacia la orilla.

 

Tus manos alcanzaban los ritmos de la aurora

y el krill en el estómago, aún más hondo

que el color de medianoche,

no saciaba tu orfandad.

 

El cazador en el que te convertiste

olvidó su huella en las cenizas de otro aliento.

¿Fue tu lengua el pasaje hacia otra tierra?

 

Tu gusto por los seres que roban a la luna un poco de aire,

te enseñó que a los elementos no los puedes adiestrar.

 

 

César Cabello (Santiago, 1976). Ha publicado Las edades del laberinto (Santiago, Piedra de Sol Ediciones, 2008), Industrias CHILE S.A. (Santiago, Piedra de Sol Ediciones, 2011),  El País Nocturno y Enemigo (Santiago, Piedra de Sol Ediciones, 2013), Lumpen (Santiago, Tacto Editorial, 2016) y Nometulafken, al otro lado del mar (Santiago, Lom Ediciones, 2017). Ha sido incluido en las antologías La memoria iluminada. Poesía mapuche contemporánea (Málaga, Cedma, 2008); Los cantos ocultos. Antología de la poesía indígena latinoamericana (Santiago, Lom, 2009); Memoria poética. Reescrituras de La Araucana (Santiago, Cuarto Propio, 2010); Escribir en la muralla. Poesía política mapuche (Buenos Aires, DLG Ediciones, 2011). En 2006 obtuvo el Premio Eduardo Anguita. En 2007, 2012, 2016 y 2019, recibió la Beca de Creación del Consejo Nacional del Libro y la Lectura. En 2010 y 2012 se le concedió el Premio Mejores Obras Literarias, por los libros Industrias CHILE S.A. y El País Nocturno y Enemigo.

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Ernesto González Barnert
Ernesto González Barnert (Temuco, Chile, 1978). Con más de 10 libros publicados, ha obtenido por su obra poética el Premio Pablo Neruda de Poesía Joven 2018, Premio Consejo Nacional del Libro a Mejor Obra Inédita 2014, Premio Nacional Eduardo Anguita 2009, Premio de Honor Pablo Neruda de la U. de Valparaíso 2007, además de varias menciones y becas. Entre sus últimos libros está Éramos estrellas, éramos música, éramos tiempo (Mago Editores, 2018), la antología Ningún hombre es una isla (Buenos Aires Poetry, 2019), la reedición de Playlist (Edición bilingüe, Plazadeletras, 2019) y para EEUU, por la editorial Floricantopress, traducido por Jessica Sequeira. La obra reunida: 5 mamuts en fila (HD, Argentina,2019). Además, es cineasta y productor cultural del Espacio Estravagario de la Fundación Pablo Neruda. Reside en Santiago.

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