Carla Llamunao, poeta: «Hay una solidaridad literaria que trasciende géneros y generaciones»

 

Por Ricardo Olave Montesinos

 

Casi como un presagio, la poeta Carla Llamunao ha volado acompañada de los pájaros que ha transformado en versos. Hablamos de su obra Avistamiento de aves y otros vuelos, (Ediciones UC Temuco, 2023), que tras su publicación oficial a mediados de 2024, ha llevado a esta escritora junto a su ópera prima a distintos puntos de Chile para dialogar sobre el poemario.

Todo partió en Temuco, ciudad donde reside la oriunda de Loncoche (1991), para luego viajar por Santiago, Valparaíso, Castro y Aysén, ciudades donde ha estado acompañado por otras colegas de letras, que le han permitido dimensionar otros aspectos de lo creado, así como ha tenido el tiempo de escribir y admirar a otros pájaros que abundan por los paisajes.

Llamunao, que hasta hace octubre de 2023 se situaba en otra vereda cuando se trataba hablar de poesía, fue en dicho mes cuando se conocieron los resultados de la Primera Convocatoria «Colección de Poesía Yosuke Kuramochi», donde resultó ser una de las ganadoras.

A un año de ese hito, Llamunao, quien también es académica y madre, toma nuevos aires en su faceta artística. Prontamente, estrenará en conjunto a la bordadora Nadia “Eney” Yáñez una exposición itinerante que mezcla una selección de los poemas del libro en conjunto a la representación de las aves a las que menciona. Caminos o vuelos que su escritora dialoga en esta conversación.

 

—¿Qué te ha llamado la atención de las lecturas de quienes te han acompañado en tus visitas a otros lados de Chile? Has compartido con otras poetas como Victoria Ramírez o Daniela Catrileo.

Creo que el libro ha tenido muy buena recepción. Cada una de las presentaciones ha sido muy significativa porque, como señalabas, ha estado Victoria Ramírez o Daniela Catrileo. En la primera presentación estuvo también Rosabetty Muñoz. Y ahora, cuando fui a Coyhaique, estaba la escritora y periodista chilota, Vanessa Álvarez. Han sido lecturas diferentes, únicas, pero han tenido ciertos puntos de encuentro y eso también es valioso.

 —Estos viajes y encuentros, ¿cómo han impactado en tu escritura reciente?

La verdad es que el viaje en sí mismo es una posibilidad de escritura. Verse fuera de las rutinas cotidianas también llevan a un proceso de escritura, ver otros territorios, ver otras referencias, por ejemplo. Siempre me impacta mucho el ver la cordillera al llegar a Santiago, y eso significó que yo escribiera un poema que está en el libro, que va, cierto, asociado a la cordillera. Pero ahora verla también desde otra perspectiva, más en el sur, también va impactando y va afectando, más que el proceso de escritura en sí mismo, va afectando a la inspiración o el proceso creativo.

—Es irónico y bello al mismo tiempo el hecho mismo de que escribas sobre pájaros y te toque volar mucho.

Me ha tocado, claro, el hecho de volar, pero también, ¿sabes qué? Es muy bonito que, en cada uno de los viajes, he tenido la posibilidad de avistar pájaros, de ver pájaros de diferentes características.

En este último viaje vi muchos zorzales en Coyhaique, y también conversar siempre de pájaros. Me tocó que en esta última actividad, mucha gente de diferentes lugares, no solamente de Coyhaique, porque en el sur, Coyhaique se considera el centro, es la gran ciudad que tienen en la región de Aysén. Entonces, hubo otra gente invitada a las actividades que son de otras comunas súper alejadas, y que también el poemario les lleva a dialogar sobre pájaros, a que me cuenten también qué especies son las que ven, y así.

—A diferencia de otros poemarios escritos en la región, no es tan común que los poetas puedan salir a otros lugares a conversar sobre sus obras. Eso permite desprenderse un poco de la obra, de lo personal que es la poesía, al escuchar tus poemas en voces de otros. ¿Qué opinas de ello?

El poemario como tiene alusión a especies que son de diferentes territorios abre eso, y lo otro es que, más allá de las posibilidades temáticas que pueden ser comunes o no, yo creo que todas las personas que han presentado el libro y las personas que han asistido tienen una disposición de temas literarios, entonces por eso ha hecho que haya más interés, que quizás circule de otra manera, y que las conversaciones que se han dado han sido desde esa perspectiva, reflexionar en torno a la escritura, los procesos creativos, pero también encontrarse desde los aspectos. Yo creo que la mayoría de las escritoras que me han presentado hemos tenido un vínculo que, si bien parte literariamente, también nos hemos ido haciendo amigas, y lo otro que, las que he conocido, después también quedamos con un vínculo.

Si bien se ha criticado mucho que en la literatura hay mucho ego, tanto en los procesos de escritura como difusión, hay mucha polémica. Chile es un país marcado por polémicas literarias, en realidad también tiene esa otra parte, que uno genera como una amistad literaria, una amistad poética, que es muy importante resaltar, y que yo creo que apareció en cada una de mis presentaciones.

Cuando mencionas las polémicas, lo único que recuerdo en el minuto son casos ligados a hombres, específicamente Linn y Teillier.

Creo que hay un tema de género, pero hay un tema de, no sé, intergeneracional. Yo creo que los escritores que están más consagrados, sobre todo las escritoras, tienden a un cuidado de la gente más joven que está incursionando en la literatura, y yo me he sentido muy cuidada en ese ámbito, y también gente de mi misma generación, de establecer vínculos, porque todo el mundo se está dando cuenta que es bastante complejo el tema de la publicación, el tema de la difusión, y más que cerrar como la puerta, en realidad es una solidaridad que se demuestra. Sí, puede ser asociado al género, pero yo creo que es un poco esencialista, porque hay hombres que también están muy implicados en los procesos literarios, que tienen una necesidad de vincular, una necesidad de crear eventos literarios, o de difundir, que va más allá de temas, por ejemplo, de visibilizarse a ellos mismos, sino como que hay una acción poética, literaria, que trasciende un poquito al género, y que hay un grupo de personas que están muy implicados en esos procesos, y que se nota eso a través del trato amable que tienen, a través de la apertura, de generar contacto, de valorar también lo que se está escribiendo, todo eso.

 

Nuevos pasos artísticos

—Vas a hacer una intervención artística con tus poemas, lo cual en cierta forma hace que tus versos dejen el papel y tomen otras formas de expresión. ¿Qué significa para ti explorar desde la poesía a otros formatos artísticos?

Es una muestra de pájaros bordados, que hemos estado trabajando durante meses con Nadia Yáñez, y a partir de finales de octubre vamos a empezar con las primeras muestras. Vamos a hacer itinerancia en varios lugares de Temuco, y también en otras ciudades. Nos interesan mucho los recintos educativos para hacer una mediación.

Se trata de pájaros del territorio, que son representados poéticamente a través del bordado. Tienen una dimensión de un metro, algunos sobrepasan eso. También en esta muestra hay poemas bordados.

Nadia tiene una trayectoria en este trabajo, son unos formatos muy bonitos, hace un trabajo a través del bordado que es muy artístico, y que también de cierto modo metaforiza con las aves, o resaltar ciertos elementos de su plumaje, de sus colores, que lo deja reflejado en su trabajo.

¿Cómo nació esta colaboración?

Yo la conocí hace un par de años, y abrieron una convocatoria a proyectos de creación e investigación artística, yo postulé a uno de esos, y la invité a participar. Ambas nos hemos llevado súper bien, y ha sido un trabajo bonito, porque Nadia a veces está en Temuco, a veces está en Santiago, nos hemos tenido que juntar allá. Ella tiene un taller en el barrio Yungay, que es muy, muy bonito. Además, Nadia también es muralista, ahí tenemos otro elemento que también es muy destacable de ella.

La intervención es una forma de acercar la poesía no sólo a quienes gustan de leerla en su formato más común que es el libro físico. ¿Cómo lo ves tú?

Generalmente, si uno tiene la posibilidad en una exposición, y eso es lo que vimos con Nadia también, de ver cómo acercar estos pájaros de manera más visual a la poesía. Entonces, la idea de tener, por ejemplo, que se esté leyendo un poema, y tener el referente pájaro inmediatamente, es lo que nos llevó a organizar toda esta exposición porque, por ejemplo, cuando uno enuncia la loica, hay varias personas que conocen cómo es la loica, se acuerdan del rojo del pecho y todo eso, pero no es lo mismo si una persona no la conoce, no tiene esa referencia, verla en el bordado generará otra interpretación también del poema.

Son redes simbólicas, que dan paso al conocimiento de especies también, de identificar especies, de tener ahí inmediatamente como el referente ave o el referente de la especie, que haga que sea un trabajo más inter-artístico, porque al final tampoco es la foto simplemente de un pájaro, porque la fotografía tiene un componente artístico cuando es intencionada y de otras características, pero en este caso es bordado, y conllevó un trabajo, una lectura compartida, porque Nadia también tuvo que leer los poemas que hacen alusión a cada una de las aves.

Hay una selección intencionada del catálogo de aves, que tuvo un consenso, entonces ahí está la implicación de nosotras dos como mujeres artistas y que se va a ver pronto.

El 2024 ha sido un gran año para la poesía escrita por mujeres en Chile, con colegas que has compartido. Hablo del Premio Iberoamericano Pablo Neruda para Rosabetty Muñóz y el Premio Nacional de Literatura para Elvira Hernández, con quien estuviste en el Festival Guido Eytel, ¿qué pudiste conversar con estas poetas de tal renombre?

Estoy muy feliz por la publicación de estos premios que han tenido tanto Elvira como Rosabetty, yo creo que son dos escritoras de una trayectoria innegable y que lo tienen muy muy merecido. Escuchaba un poquito lo que señalaba Rosabetty en una conversación la semana pasada, que ella, más allá del premio en sí mismo, lo que significa el premio es que pone un foco sobre la creación en el trabajo de las escritoras, y que siempre es bueno, y que siempre a una la pone muy feliz.

Y creo que, más allá de decir lo que yo resalto de ambas poetas, hago una invitación a la lectura, porque tienen textos tan destacables, que sí o sí, a través de estos premios se ha hecho necesario leerlas, releerlas, y además leerlas en diferentes contextos. A Rosabetty hay que leerla sobre todo en su trabajo que ha tenido por visibilizar la isla de Chiloé, pero también de ese trabajo sureño, ese trabajo colectivo. Por otro lado, Elvira Hernández hace muy visible las violencias de la dictadura, pero también los procesos de escritura. Ambas han reflexionado mucho en torno a los procesos de escritura, que creo que nos dejan una tarea en la lectura.