lector archivos pendrive

 

 

Los cerros nos reguardaron de la inconsciencia

 

Yo quiero devorar la estrella que se descuelga en esa montaña

     sabe al silencio que desgarra el viento

     es espejo que arde el fuego en nuestro rostro

Me imagino en el desierto

          en la cordillera americana

          en la cuna, qué cuna, hombre de mar

Los árboles a pie de ese cerro como anclas

sujetan la sangre de aves que cantan

            que ya no soy hijo

            ni tuve dos muertes

      ni mi madre estalló su parto, naciendo el espejo

                          pero que soy pájaro y cantan mis alas

Es así como escalo hasta el techo de mi casa en Niebla de Chile

para desprender mi sombra al mar que escucho

que descubrí su canto también desde las alturas:

           el canto del silencio, en el desierto

                                       en la cordillera americana

en la cuna, qué cuna, pájaro


(De Memoria de pájaro, 2019)

 

 

En las puertas del cráneo

 

Las campanas ladran en el jardín

y la primavera canta esa nueva canción de los recién nacidos

 

Las antenas las cuales me aprisionan

desde que yo, Pájaro, seré arrojado a ese micro mundo

            lanzando versos y plumas sobre una hoja

                   abrí las puertas del cráneo:

miré mi cuerpo

miré la jaula

miré el cerebro que envejecía

miré los tatuajes de la muerte

miré a contraluz el fondo de la jaula

             mis plumas se sacudían como serpientes

             algunas caían quemándose

             como cuando el invierno se alimenta

             del paracaídas de los recién nacidos

miré el fondo que se fundía

miré otro yo que no saltaría

miré ese yo que si saltaría

 

Los astronautas establecen habitable este cerebro

Los cerros aúllan

La lluvia no cesa

         Las voces de los pájaros van de piedra en piedra

Miré

miré finalmente

miré como retrocedía el tiempo

miré sus ojos

               –saltemos juntos– presentí que me decía

miré su boca cuando de un grito hizo aparecer mi lengua

miré su lengua cuando de un lamido mi plumaje reventó

                como capullos sin raza

miré su miedo

            –toma, Pájaro, este último invento: la palabra.

 

(De Memoria de pájaro, 2019)

 

 

Entre el sonoro canto de niebla de Chile

 

Rayo, tu despides con esa luz, el parpadeo de una piedra

asustada. De esa miel lamen los perros y enloquecen.

 

Pero el nido se empapa de la última lluvia del invierno,

como cuando el soplido del relámpago

alimenta esa última gota; la primera gota: sol verde.

Busquen en los estómagos de abejas.

Busquen en los ovarios del océano pacífico.

Busquen en los pasajeros de la tierra.

Busquen en los pedruscos idiomas de los acantilados

Busquen en los hondos bares

Busquen en los huesos del rayo

Busquen en los torbellinos de sus cerros

Busquen en los hombres de mar: semidioses de la costa

Busquen en los aparejos del pelicano

Busquen en los dientes del caballo

Busquen en los fluidos de la luna

Busquen en los pies de los trabajadores

Busquen en los vaginarios salones de la iglesia

Busquen

           en los

                  restringidos cantos del gallo

                            ante la mirada acechante

                                                     del tiempo:

 

Yo vi tragarse de un zarpazo el nido de Niebla de Chile.

De donde yo vengo el mar habla el mismo lenguaje:

                                                    Castro de Chiloé

                                                    pero no de Chile

es el mismo varón, hecho de greda y agua,

quien canta al borde esa voz azulada que me enseñó mi Madre:

(hijo o hija)

    sal al mundo, yo te doy la vida, guerrero o guerrera.

        Lleva nuestra tierra a otro pueblo, pero recuerda:

                   donde el mar te reconozca.

Niebla de Chile: rayo eres, rayo serás:

ten la tierra de mi pueblo que es tu pueblo:

reconóceme, rayo de la costa.

 

(De Memoria de pájaro, 2019)

 

 

Huesos


campanas invertidas repican

el sonido en reversa impacta la hora

a cada hueso que canta

llamándose al capullo

el país de pulmones embarrados

se machaca

se despluma

se martilla

el cuerpo ya no sufre en

esta mariposa

cantaré en los acantilados

por esta resurgente campana

que talla al país y

les entrego mi sangre

que podrida la tuya y la mía

tenderemos bajo los techados una luz donde caminar

 


(De Cuando aúllan los perros, 2019)

 

Piel Continental


Y yo que he abandonado la alevosía del océano,

lleno de venas como musgo está mi pecho,

he venido a caer a los pies del cielo,

las nubes embisten entre sí, he venido a caer;

escaleras florecen en mi pecho

y a América balancearse al borde, en cuyas calaveras clorofílicas;

el viento es mi piel, pero últimamente, pulmones arrimados

a las blancas hojas, empuñadas, devastadas,

y es donde únicamente he venido a caer, por este ciclo

de abrir y cerrar de ojos, donde encerrado las aguas

refulgen la sangre como granadas;

ya no gruñe, acaso, mi América, tu empedernida alma,

amasándote cuyas y todas las manos

de este cielo en donde he venido a caer,

qué, cuándo depondrás el pisoteo brutal

de mis hermanos abandonados por la piedad?

es que acaso, mi América, viril, he dejado de escuchar

tu verdadera proclamación, aterciopelado vaivén?

Y, este viento, es tu alma que recorre la

preñez de las piedras salpicadas desde mis manos, o

cauces arremolinados que intentan pronunciar

toda tu piel continental.

Yo no sé si el ave, como ampolletas parpadeantes

que se queman, ha surcado y rasgado esta manta gallarda,

pues, de día, los dialectos se despedazan al abismo solar,

pues, aun de noche, alcanzo a ver al último rostro en ti, América.

 

(De Cuando aúllan los perros, 2019)

 

----------------------------------------------------------

lector pedro chadicadi

 

Pedro Chadicadi, Castro, 1994.

Profesor de educación física. En el año 2016, algunos de sus primeros poemas fueron publicados en el libro Sótano 9, impreso por la biblioteca pública de Castro. Ha sido seleccionado en la revista valdiviana de cuentos de Gato Caulle 2017-2018, y participó en el Festival de poesía La chascona 2017 como escritor joven, organizado por la Fundación Pablo Neruda, en Santiago. En diciembre 2017, obtiene «Mención honrosa» en los Premios municipales Juegos Literarios Gabriela Mistral, con su poemario Memoria de pájaro. Mismo año obtiene financiamiento en la línea de creación del Fondo Nacional del libro y la lectura. En el 2019, obtiene «Mención de Reconocimiento» en el Concurso Nacional de Poesía Aristóteles España con su poemario Cuando aúllan los perros.

 

lector alvaro pereira

 

 

 

RÍO REVUELTO

 

Saltimbanquis y charlatanes

aúllan   hacen fila   oídos sordos

renuevan sus esperanzas

redactan lo que serán nuestros próximas

2 décadas de mediocracia.

 

 

ESTADO DE GUERRA

 

Una mujer baila, bajo una lluvia

de perdigones entre sabanas tibias baila,

sus piernas son un plano horizontal de 180°

en el aire, parece sola pero no lo está,

tal vez piensa que las palabras no alcanzan

y tiene razón, la figura es perfecta.

Afuera el guanaco y el zorrillo esperan instrucciones.

 

 

EL MONITOR

 

Repasa en full HD las repetidas lineas

de un telefilm de violencia para sordomudos

Pero eso tu lo sabias Otros se descueran Se rebajan

plumas   descapitalizan sus materias

se sacan los ojos

se reconstituyen y cambian de escena.

 

 

LA PUERTA SIN TRABAS

 

La puerta del patio deliberadamente sin trabas

Los vasos en su quietud testigos mudos  

Un gato relame sus heridas indiferente a las noticias del día

y el alumbrado publico

   enmarca en un rincón de la habitación

una espalda desnuda

sostiene una contorsión       el festival de la noche.

 

 

CANCIÓN DE CUNA

                                                                       a Elisa Calfiqueo

No fue hasta los 13 años durante

una improvisada marcha en Temuco

donde comprendí que el Tu lu lum

                                               Tu lu lum

con el que mi madre me acunaba

era la misma frecuencia estridente de una Trutruka.

La de aquella lluviosa tarde de 1983

en la primera marcha de Temuco.

 

 

ESCRITOR

 

Escribe para nadie desde una lejana

impunidad     le retuerce los recuerdos

a la historia impugnando la taza de té

de la abuela o el palo cagado del gallinero.

Extraño de si

         a des tiempo       of side

- este simulacro ha llegado demasiado lejos – insiste

nadie lo escucha.

 

 

LA CIUDAD

 

Teje su trama diaria de perfidia,

desliza por los pasillos de la asistencia publicad

sus criaturas en la cabeza,

sus demonios rumiantes

con sus anorexicas pensiones

            que poca consideración con lo escritores

no dejan nada para la imaginación.

 

 

LAS BESTIAS

 

Dos se sientan a la mesa,

entre dos se disputan pedacitos

de piel de lengua de médulas,

cada uno obtiene su propia ventaja,

su pequeña victoria.

 

 

------------------------------------------------------

Álvaro Pereira Molina (Santiago de Chile, 1980), Poeta y Psicólogo. Se radica en la ciudad de Valdivia desde el 2006. Como poeta ha publicado Pájaros en la ciudad (Kultrún, 2010), parte de su poesía se encuentra antologada en los volúmenes Obra Viva (Kultrún, 2012) y Sur Itinerante, Poetas del Sur de Chile (2009). Es Director del documental Enrique Valdés, Poesía y destierro [16mn] (2017- 19). Ha obtenido la beca de Creación Literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes el 2009 y el Fondo del Libro 2019.

lector reflexiones violencia

 

Por Martín Bórquez

 

Introducción

Por razones lógicas, bien sabemos que nuestras mentes rechazan la idea de que una cosa pueda nacer de su contraria, por ejemplo diría Nietzsche: la verdad del error o el altruismo del egoísmo. Sin embargo, ya a comienzos de la Grecia Clásica, entre los siglos V y IV a. C, Heráclito de Éfeso anunciaba el quiebre epistemológico con las viejas tradiciones de la época arcaica, argumentado postulados tan vertiginosos, encriptados y sediciosos como su conocido Fragmento 28, en el cual señala que «es preciso saber que la guerra es común; la justicia, contienda, y que todo acontece por la contienda y la necesidad».

Ahora bien, cuando Heráclito pone en discordia entidades tan contemporáneamente antinómicas como son guerra y justicia, se está refiriendo ipso facto a que ningún opuesto puede darse sin el otro; para él, la paz nace de la guerra, así como la guerra nace de la paz. De tal modo, y a partir de una rigurosa lectura dialéctica, podemos inferir que la pretensión heracliteana, en el fondo, aboga por la transformación real de un sistema variable, dinámico y en constante devenir, transformación que, por cierto, no es otra cosa que el cambio de estados producto de dos fuerzas heterogéneas y contradictorias por las cuales se define un sujeto o una sociedad. En ese sentido, todo opuesto resulta sumamente útil para renovar y superar la cognición colectiva dentro de una comunidad. Para ejemplos más prácticos, podemos volver nuevamente a los años dorados de Grecia y recordar que el advenimiento de la democracia en Atenas, producto de las reformas institucionales impulsadas por Clístenes, se originó precisamente a partir de una stásis (disputa interna) provocada, como bien indicó el viejo Aristóteles, por el choque de diferentes nociones de igualdad.

En efecto, si la historia de hoy es la política del ayer, el origen de la igualdad, y así también el de las democracias modernas, serían fruto de la contingencia provocada por las distintas formas de coerción institucional, y viceversa. Queda de facto que sin el encuentro de las pulsiones de oposición, la posibilidad democrática de crear diálogo popular, disenso político o dinámicas coyunturales que influyan en la participación y representación social, serian sencillamente imposibles, pues como bien todos saben, en una sociedad normada, la Constitución facultada para declarar a los ciudadanos iguales ante la ley, históricamente siempre ha dejado fuera de su fuero interno a su fuerza contraria, es decir, a su alteridad, a los sujetos sin parte ni lugar. Es por ello que debemos comprender a la política como una diversa participación cognitiva entre contrarios; donde el pensamiento crítico encarne la capacidad de percibir, incidir y modificar no solo las decisiones que se tomen en un mundo común, sino también buscar otras latitudes sociales donde los sujetos sin un estatus dialógico, es decir, los sin voz, puedan hablar, de lo contrario, estos últimos hablarán igual, y con justa razón tomarán parte de aquello que no los hace parte, exigiendo lugares sin identidad, donde las demandas de la otredad sean las demandas de todos. Como diría Montesquieu: «Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad».

Desde luego, el sistema político que no comprenda las exigencias de la ciudadanía, sufrirá una crisis de legitimidad que lo obligará a enfrentar el inminente choque de opuestos, donde la ruptura de las fuerzas sociales dará por resultado el desbordamiento de la violencia como base de un nuevo proceso de oportunidades democráticas, o, de incongruencias totalitarias. Violencia basal que por ningún motivo es un resultado, sino que es un proceso, y que por lo demás, no se busca, sino que se encuentra, pues es una violencia soterrada que, al igual que una caja de pandora, siempre estuvo ahí, esperando a ser abierta por la irresponsable incomprensión de los profanos.

¿Just in bello o legitima auto-conservación democrática? Crisis o oportunidad, quizá haya llegado el momento de construir nuevas fuerzas políticas que operen de manera independiente a las lógicas que, a punta de cetro y espada, mantiene el poderoso Leviatán, más conocido por el nombre de «Estado»… Después de todo, y como bien señalaba Hipócrates, la crisis es el momento preciso en que la enfermedad se resuelve, encaminándose a la solución definitiva, o, por el contrario, provoca la muerte del enfermo…

 

Reflexiones sobre la Violencia

Si nos preguntamos qué es la violencia o por qué vías se desarrolla, a lo primero que nos debemos remitir es al lenguaje, pues el lenguaje, dentro de nuestra cognición social, está infestado de violencia. De hecho, a escala evolutiva humana, la violencia oral, o, en algún sentido, los mismos actos del habla, funcionan como el recurso discursivo generador de violencia por antonomasia. En efecto, un constante ir y venir de signos lingüísticos pueden significar más organización, como también pueden significar más conflicto. Sin ir más lejos, si agudizamos nuestra percepción, podremos darnos cuenta que, en el encuentro verbal con el otro, nunca se logra una reciprocidad lingüística proporcionada. El lenguaje intersubjetivo siempre es asimétrico.

 Para explicar lo anterior de una manera más práctica, pongamos un ejemplo que podamos desarrollar, y que por lo demás, siempre resulta ser atingente: pensemos en el malestar de un pueblo disconforme, desigual y no escuchado, que acaba de darse cuenta que es explotado por un Estado plutocrático que arrastra tras de sí una profunda crisis de legitimidad. Este pueblo, al manifestar su justificada disconformidad, hará patente sus demandas al Estado a través del lenguaje. No obstante, hay un problema sustancial, puesto que el Estado y la ciudadanía son entidades asimétricas que no comparten el mismo lenguaje. Esta asimetría de carácter semiótico se encuentra atravesada por un sesgado plano sagital, donde la ciudadanía local observa las contingencias de abajo hacia arriba, mientras que el Estado nacional inferencia sus premisas desde una lógica vertical completamente inversa. Esta discordancia de sesgos observacionales provocará una implosión social que desembocará en una violencia subjetiva, polifacética y desmesurada por parte del órgano coercitivo de mayor envergadura. Sin embargo, lo que por regla general omite el Estado es que, al recibir el manifiesto malestar del pueblo, no está haciendo otra cosa que recibir de manera invertida y retroactiva los mismos signos lingüísticos que ellos, de manera coercitiva, han consignado. De esta forma, el Estado interpelado y a la defensiva, responde a una violencia en ciernes que, por cierto, él mismo regula y provoca a base de confusión social e incertidumbre económica, devolviéndole al pueblo una falsa y controlada sensación de libertad que, por momentos, hace que el debate parezca posible, cuando en realidad el consenso tras ese debate no sucederá del todo, pues cuando se trata de mantener la coerción absoluta, el Estado detentador del monopolio de la violencia, siempre tiende a anticiparse y a calcular los posibles efectos de su violencia sobre la ciudadanía. Análogamente, no está demás comentar que en estos casos, el Estado siempre actuará de manera despótica e instrumental, mientras que el pueblo luchará, en gran medida, de manera espontánea y emocional.

 Ahora bien, a continuación me daré el espacio de una breve digresión aclarativa para agregar que cuando hablo del Estado, me refiero a la institución que impone el derecho por la fuerza, y que además es la creadora de leyes que no siempre benefician la posición de los más desprovistos, muy por el contrario, detrás de la ley suele esconderse el poder deliberativo de una élite oligárquica, cerrada y poderosa. Por lo tanto, si las leyes no se hacen con el debido respeto y transparencia democrática, el Estado no puede esperar a que las leyes sean respetadas por el orden civil. Sin ir más lejos, si existe un peligro latente que altere las condiciones primarias para el buen vivir social, el ciudadano, soberano de su racionalidad, se encontrará facultado para obedecer o violar la ley según lo estime conveniente; pues el hombre siempre es y será libre de decidir el decurso natural de sus acciones. Dicho esto, es preciso señalar que este recurrente y arbitrario agravio legislativo por parte del Estado hacia la ciudadanía, nos abre otra vertiente discursiva que perfectamente puede ser categorizada dentro de los espectros más peligros de la violencia, y con esto me refiero a la violencia institucional, la cual, por cierto, opera como un recurso más, y no como una finalidad.

Como es de presumir, este singular tipo de violencia intentará ser invisibilizado por el disuasorio cerco mediático estatal, polarizando la opinión de las masas a través de un capcioso maniqueísmo ideológico. Por otro lado, se satanizará hasta el hartazgo el disenso civil, la violencia contra la policía, el quórum popular de las marchas organizadas, y toda violencia subjetiva que, por razones obvias, es la más visible. Este desesperado intento por distraer la atención de la verdadera contingencia, no hace otra cosa que sustituir el peligroso arquetipo de la violencia institucional por uno mucho más victimizado, eufemístico y atingente a la financiada lógica del espectáculo; una lógica espectacular llena de ambigüedades, que siempre saltará a la palestra por los medios de comunicación masiva, con el ruin objetivo de desmoralizar, sensibilizar y emocionalizar a un pueblo confundido y censurado; distorsionando además, valiosos datos cualitativos para legitimar las medidas políticas más radicales y extremas, como por ejemplo un toque de queda. De esta manera, el Estado utilizará la subjetividad de la violencia contra la gente para hacer que la gente haga cosas que no quiere hacer. No olvidemos que la información reconduce el comportamiento civil. Por otra parte, en un contexto de desorden civil, la violencia del Estado soberano siempre se encontrará normada bajo el amparo de la ley criminal, mientras que, por el otro extremo, toda violencia subjetiva, organizada y puesta en marcha por actores civiles no soberanos, siempre se entenderá como delictiva, ilegitima y criminal.

 Queda claro que el objetivo de la violencia institucional, aparte de difuminar los límites entre la coerción legislativa, el actuar del poder ejecutivo y el disenso de la ciudadanía, es utilizada estratégica y unilateralmente para conseguir la sumisión popular a base de incertidumbre social y violentas campañas contrainsurgentes. Así, un Estado investido de sus facultades represoras, provocará una quimérica superioridad fáctica frente los civiles, a quienes jibarizará por las fuerzas de coerción propias de su estamento. Lo problemático de todo esto, es que mientras persistan estos patrones de asimetría factual, los niveles de violencia se mantendrán por encima del ethos regular del pueblo, provocando, como consecuencia, la ruptura en la relación de protección que, por constitución, debe tener el Estado con la ciudadanía. Esta ruptura transformará, de facto, al Estado y a todos sus esbirros uniformados en actores delictivos, imposibilitados de ejercer el libre derecho a gobernar, pues lo que ahora mantienen no es el orden, sino la inusitada violencia delictiva de todos sus organismos represores.

 

--------------------------------------------------

lector martin borquez

Martín Bórquez, ensayista, narrador e investigador independiente chileno, autor del libro La Mercantilización del Yo (Ediciones Carena, España, 2018)

 

Por Ernesto González Barnert

 

Con esta muestra o selección pretendemos abordar cuatro voces jóvenes que están dando que hablar en el panorama actual de la poesía chilena. Dada su entrega y pericia, los reconocimientos y admiración de los pares. Todas dan cuenta de una formidable consciencia del oficio y su quehacer, imponen con desenvoltura la propia voz poética, sellan con audacia los acentos propios de cada una dada su experiencia y matriz.

En un país machista, que hace menos de cien años premio con el Premio Nacional de Poesía después del Premio Nobel a Gabriela Mistral, nunca entendió la piedra fundamental que colocó Violeta Parra en el corazón de nuestra cultura, no reconoció a Maria Luisa Bombal, ahogó la obra de Teresa Wilms Montt o Winett de Rokha detrás del personaje, trató con displicencia la irrupción de Isabel Allende, taponó en su biografía a Stella Díaz Varín, desconoce el corpus de destacadas poetas que precedieron a Gabriela Mistral, entre tanta ignorancia, maldad y prejuicio.

Hoy el panorama de poetas y narradoras es contundente y arrollador. Mi tarea hoy es mostrarles a través de esta pequeña vitrina a cuatro poetas jóvenes trabajando en su voz. Espero pronto continuar con más poetas que están dando que hablar por su trabajo y dedicación en la poesía y el trabajo literario.

 

lector constanza fernandez navarro

 

Constanza Paz Fernández Navarro, nacida en Santiago de Chile (2001) y estudiante de educación media. En 2017 gana mención honrosa en el 5to concurso de poesía juvenil Pablo Neruda, y participa en diversos talleres. En 2018 gana primer lugar en el V concurso de Biblioteca Kimün, Cajón del Maipo; y el tercer lugar en el II concurso literario juvenil del Cementerio Metropolitano. Luego, se incluye en la publicación de «Mi canto no termina», antología del concurso poesía juvenil de Fundación Neruda. En 2019 participa del 3º Festival de poesía La Chascona. Actualmente es parte del taller LEA y se prepara para dar la PSU.

  

Less Coke

 

Siempre preguntándote qué es poesía,

buscas las frases más empalagosas

y tu cabeza dice Let´s go! Less coke!

La poesía es el azúcar de la Coca Cola,

daña cuando vas sin ver y tú lees

                                                     Less

                                                             Less

                                                                     Sigues con los ojos consumistas,

te tomas al seco este vaso de veneno let´s go! less coke!

Te impregnas de adictivos versos -como los más tristes de esta noche-

Hey oh, less coke!

La poesía´s international,

no existe un país de poetas.

¡Nevermore! le hagas caso a Beqcer,

poesía no eres tú ni nadie.

                                         ¡Nevermore!

pienses que eres tan importante.

Tu gordura de coke tampoco cabe en esta métrica,

el Poe si acabaría por emborracharse

                                                       para no ingerirla

mas las palabras seguirán en decadencia

ninguno de los presentes sabe lo que es

mientras una más lee, sabe less less less .

 

  

Poema chino

 

¿Has visto los poemas en vitrinas metálicas

entre el adorno de búho y las toallas higiénicas?

¿Alguna vez te fijaste del haiku tirado en el cajón de ofertas

envuelto por calzones amarillos?

¿Notas a menudo el soneto entre flores plásticas y Pokis de frutilla?

¿Pasaste por sección pesca y encontraste un koi herido?

¿Alguna vez hablaste con el encargado

y rezaste para que repita lo dicho?

-o si entraste buscando el aire fresco que Santiago carece-

¿Acaso te han creído ladrón en el pasillo 27

en el cual encontraste a tu ex comprando dildos?

Ahí es donde se oculta el poema chino

Tanteando entre el plástico y los pasillos eternos.

 

 

A ti, a mí

 

Extranjera sin rumbo

alguno que otro destino

me adoptará simplemente.

Lo de nómade no se va,

en el alma quedan huellas

nocturnas de calles solas.

Yo me escapo en cautiverio,

recobro la hambruna,

ingiero parajes febriles.

La luna me azota –entonces-

me vuelvo fugitiva imparable,

repiso las huellas del alma

sin rumbo, extranjera, te veo

a ti a mí en otro destino

que nos dejó prisioneras,

sin almas, en desencuentros.

 

 

Adoquín del 73

 

Adoquín de sangre, de pisadas. Adoquín de gritos de tortura.

A dónde se fueron las almas que resistieron a la torre,

a la cumbia insensata, al insano esparcimiento.

 

De los adoquines furiosos no pudimos salvarlos:

Recabarren, Silva, Ugarte. Nos dolió, protestamos

en busca de respuestas y justicia oculta.

 

Nos convertimos en mártires con un muro lleno de paradojas.

Se observan nombres y nombres sin una dirección fija

¡Los que saben, pues que hablen!

que el silencio está a punto de quebrantarse.

 

 

 

lector cecilia beltrami

 

Cecilia Beltrami, alias Ninfa María, se formó como Psicóloga en la Pontificia Universidad Católica de Chile, incursionando literariamente en poesía, además de dedicarse a la performance y la fotografía. Ha publicado el poemario Líquida (2018), además de participar en diversas antologías (Poesía en Toma, Sin Fronteras (SECH V región), Horóscopo Andino (LEA) y, próximamente, en Tumbos) y ser publicada en distintas revistas virtuales (La Marraqueta, Grifo, Cine y literatura.cl, LP5) y en el próximo número en papel de Santa Sherwood. El 2017 fue seleccionada para formar parte de la XVII versión del concurso Santiago en 100 palabras. El 2018 se posiciona dentro de los mejores relatos del 1° Concurso de Minificción Zetta (Venezuela). Ha participado del 1° Festival de Poesía en las Escuelas, así como de lecturas poéticas en distintas instancias, tanto en Santiago como en regiones (IV y V). Participa de la creación de la obra de música contemporánea Satori, encargada del guión y en la interpretación coreográfica. Crea el texto de la obra The only lifeline, la cual ganó el 2° lugar en el concurso musical Alba Rosa Viëtor (Holanda) el 2018. Gestiona el ciclo de lecturas Poesía sin aplausos en la IV región y en Santiago durante el 2018 y 2019. Formó parte del Laboratorio de Escritura de las Américas, auspiciado por la Fundación Pablo Neruda, del cual el presente año es Coordinadora.

 

Pulpa

 

Se abrió

ya en el suelo

como fruta demasiado madura

reconocer que me gustas

 

Allí

esa verdad naranjita

con pulpa resplandeciente

pero de notorio cuesco duro

que te gusta otra

 

 

Las poema

 

Con las bellas envahecidas

Sentadas en el pasto, fotográficas

Labios purpúreos sumidos en hilos-humo

Pestañas cada vez más luces

El pelo impulsivo de tanta posibilidad

Una hilera de nombres propios saliendo de una

tratando de anudarse a la otra

la otra, ese misterio profundo y bello

 

Sí, todo es hermoso

nadeamos en glitter

miramos las tortugas deformes de cielo

guardamos las penas para

ese después que ojalá no existiera

 

Juntas soplamos ramas etéreas

y promesas que mañana serán blancas

Mi brazo te abraza para abrazarme a mí misma

respetamos ese ritual

nunca decir-cortar

sólo decir-soplar

fijarnos al contorno luminoso

el centro es demasiado horrible

demasiado tieso

lleno de verdades

que no riman con los tonos de la tarde

 

El rito gira en sí mismo

unidas por los bordes

La belleza,

eso indomable emanando en cada una

¿acaso importa algo más?

Si todo suele ser ilusión

mejor soplar palabras

            sueltas y recicladas

            desproporcionadas y llanas

crudas y glamorosas

a veces derretidas

y escuchar el aplauso de las hojas

 

No hablar de la vida forastera trilobita

hablar siendo el poema

que nunca se cierra

aplastar el $entido

ama(s)arlo

con la sonoridad lila de nuestras risas

las ideas se destejen

se evaporan hasta la punta de esta araucaria

acompasadas por trinos de micros y vendedores de

trufas, pies descalzos

 

Las ganas ya crujen

siempre algo entre mis dedos

más hebras

ríen y se aburren

sedientas

entonces,

Vino para quedarse

hasta que el azul se haga negro

y los ojos se hagan baile

 

 

No soy pez

 

No soy pez

pero mis alas baten por nadar

atravesar tu garra laberinto

sus litros y litros de agua

sólo me hacen desear más

                        la superficie

donde no hay burbujas rugido

 

No soy pez

no tengo agallas

suelto todas mis burbujas

y me dejo flotar

                        hacia arriba

desde adentro no alcanzo tus oídos

 

Salgo

tus rugidos submarinos me siguen

inquietas tus garras

perdidas en t o r p e s m o v i m i e n t o s

                        s a l p i c a s

 

La nieve se derrite

 

No soy un tigre

sino un espejo

siento amor y miedo

de tu luz azul que quema

No encuentro tus oídos ni mi boca

 

No soy un pez

siento vergüenza

de mis alas pequeñas

 

Miro desde un árbol

tus ojos llenos

imploran una señal

abro mis alas rubicundas

tú me silbas sucio

 

Mi boca…

debo haberla dejado en tu garra

No soy un pez

¿puedo ir por ella?

 

Espero

a que mis alas se sequen

Y tus garras se detengan

¿Me dejaré crecer las agallas?

 

¡Voy!

tus fractales me observan en picada

tomo de vuelta mi boca

y con ella vierto sobre ti

negro y gris

 

Tu luz oro p a r p a d e a

                        s e ñ a l e s   d e   s   o   c o r r o

 

Hasta la bahía se ha vuelto blanca.

 

 

 

Himno

 

Este es un himno a las decepciones,

a las frustraciones

a todas las cosas grises

que me quitan las ganas de parir

parir sueños, parir futuros

partir a desear un lugar en alguna idea

 

Habito un grito largo

tan largo que ocupa décadas

que se replica en cada boca

mía y ajena

estrangulando otras palabras que nos gustaría decir

 

Sí, dije himno

porque de cada espina que me saco

fluye

un

chorro

un rastro carmín que dibuja la línea de mis desatinos

y se hace más gruesa por los de otros

 

¿QUÉ?

He estado tanto rato dentro del grito que estoy un poco sorda

pero nunca ciega

es cierto, he querido cerrarme la sensibilidad

porque esos golpes dicen

vas a morir

VAS- A- MO-RIR

pero antes

vas a sufrir

y antes de eso

a gozar

a gozar tanto que no vas a querer sufrir ni morir

tanto que vas a ponerte una venda para no ver los chorros

y el camino que se detiene a tus pies

coagulándose

 

Los ciegos

-aparte de sordos-

no ven la piscina que los ahoga

invitan a otros a un abrazo

y no les dejan sacar su cabeza al aire

 

Sí, himno. Aunque me de asco esa palabra

Sólo las decepciones me han hecho correr

me han hecho huir del charco rojo

correr y gritar

 

NO QUIERO CEGARME

NO QUIERO PARIR

NO QUIERO MORIR

 

 

lector claudia jara

 

Claudia Jara Bruzzone, Valdivia (1986), Poeta residente en Temuco. Estudió pedagogía en castellano y comunicación en Universidad de La Frontera. En el año 2014 unos poemas suyos aparen en la publicación Plexo Perú: Poesía y gráfica Perú-Chile. Participó brevemente en la editorial autogestionada Venérea Violenta, donde publica el año 2015 la plaquette Cartografía de la ausencia. El año 2018 editorial Cagten, de Temuco, publica su libro Desove. Ese mismo año se adjudica la Beca de Creación Literaria del Fondo del Libro, con el proyecto Luz de estrellas muertas, obra en la que se encuentra actualmente trabajando.

 

 

 A ratos

 

Ya pasó tu hora Emile Armand,

la gente va por las calles buscando un dueño

-           un cuello en busca de su collar -

El abandono debe tener gracia:

la vieja metáfora de la catedral y las iglesias.

 

Mis amigos hablan de amor

con la pasión de ir al supermercado;

compran té, azúcar, arroz,

a veces tomates,

naranjas en otoño.

 

Hablamos del té,

cómo prepararlo:

té con limón, té con miel;

hablamos también del invierno,

de la primavera que está por llegar,

de los viajes que vendrán.

 

Se anuncian las partidas:

terminales, buses, trenes,

barcos, aviones;

los ticket al otro lado de la cordillera,

las primeras lejanías.

 

Me preguntan si llueve

a ratos

a ratos sale el sol

como en todas partes, les dije.

 

  

Acerca de cómo contemplar El hijo del hombre

A Raúl

 

 

Los hermanos caminan descalzos por la arena,

bajo las piedras viven pancoras

que coleccionan en baldes,

las dejan morir al sol junto a trozos de vidrios de mar;

la primera inocencia ante la muerte.

 

Siguen ahí,

contando cisnes.

Minutos de un reloj sin cuerda,

secuencia de un rollo fotográfico develado;

sin embargo, este no es un cuadro de Magritte,

la madre tiñe de rojos sus labios,

el padre mira futbol por la televisión,

los hermanos vuelven del colegio.

 

Recapitulando, esta es la familia:

dos mujeres, dos hombres,

sentados a la mesa un domingo.

 

Guarda las fotografías

no olvides mi cara, no cambiara tanto;

envía mi almohada,

el olor de esta no me deja dormir.

 

Estos son los minutos del hermano,

los muebles están sucios para él;

el hijo menor es ahora el único de los hijos,

su condición lo obliga a alimentar el fuego;

existen vacíos que solo se llenan con leña seca.

 

Aquí estoy,

me han crecido los huesos

se ha engrosado mi voz

y no estás.

 

Los hermanos son ahora,

un joven,

una joven,

separados por el vaivén de una barcaza que no llega a puerto,

maniobras de atraque fallidos,

el capitán anuncia:

No llegarán.

 

No soporto más,

los números se me repiten,

Ícaro es un estudiante que se lanza del cuarto piso.

 

Estos pueden ser algunos intentos de retorno:

una hija y su padre caminando por la playa

mientras el camino se bifurca,

la mujer que vino de un mundo paralelo,

el afortunado que encuentre el último decimal de pi.

 

Esta es la única decepción:

un hijo único

que vuelve a ser el menor de los hermanos,

así viven las pancoras bajo las piedras.

Este eres tú Raúl, cargando a tu hermana.

 

Recapitulando esta es la familia:

Dos mujeres, dos hombres, ahora un perro

sentados nuevamente a la mesa un domingo.

 

Los hermanos despiertan a mitad del sueño.

En el Cautín la leña no seca

y caminan por la ciudad con olor a ropa mojada.

 

Yo cuidaré de ti,

preguntaré si estás viva,

preguntaré dónde estás

 

Este es el tiempo,

un reloj a cuerda,

dos navajas cruzadas que anticipan lo que vendrá.

 

Los hermanos contemplan

El hijo del hombre.

La cara detrás de la manzana podría ser la tuya Raúl,

podrías ser tú frente a la bahía de Chaitén.

 

Ahora me preguntas por las fotografías de niños,

Y sin embargo, este no es un cuadro de Magritte.

 

 

 

Taxi

 

Hace rato que miro Caupolicán

pensando en Tokio,

el decorado neón de las calles,

cartografía universal del mercado;

nada tiene que envidiarle la jornada laboral

al kamikaze de la segunda guerra,

nada tiene que envidiarle el edificio en construcción

a la geisha que subastó su virginidad.

 

Y sigo,

voy en taxi pensando en Tokio,

el taxímetro, una sutil forma de calendario:

sólo números sucediéndose.

 

Es evidente,

nada de esto tiene sentido,

lo importante ocurre siempre

al final del camino.

 

Todo se reduce a ver una luz encendida

al llegar a casa.

 

lector jessica sequeira

 

Jessica Sequeira, San José, California (1989), ha publicado la novela Una ostra furiosa (Dostoyevsky Wannabe), la colección de cuentos Rombo y óvalo (What Books) y la colección de ensayos Otros paraísos: Acercamientos poéticos al pensar en una edad tecnológica (Zero), y ha traducido más de 15 libros de escritores latinoamericanos al inglés. Actualmente vive entre Cambridge (Reino Unido) donde cursa su doctorado y Santiago donde colabora con la Fundación Pablo Neruda. Realizó la edición y traducción de Santiago (Dostoyevsky Wannabe, 2019), una muestra de 28 autores chilenos para la prestigiosa editorial de Manchester, un hito que da a conocer un panorama amplio de narradores de manera bilingüe en un catalogo que busca reunir autores a través de una veintena de las urbes más importantes del mundo. Su novela Una ostra furiosa, tiene a Pablo Neruda como eje central de una investigación cientifíca a través de las tormentas. Pronto irá a Zurich a dar un taller «Playful and Poetic. Creative Responses to Technology» en la Zürcher Hochschule der Künste (Escuela Superior de las Artes de Zúrich) y durante septiembre dictará otro en el Espacio Estravagario de la Casa-Museo La Chascona: «Reescritura del viaje a Oriente de Pablo Neruda».

 

Taking stock

 

¿Es la mejor manera de preparar una sopa

seguir sus instrucciones?

 

Por supuesto, una pregunta

que no tiene nada de ociosa

ya que cada día los precios de la sopa de lentejas,

espinaca, tomate, por ejemplo sube.

Y claro, mi necesidad de alimentarte

es constante.

 

¿Cuál es el mínimo de ingredientes

que podría usar

sin dejar de nutrirme?

 

Los libros de cocina me aburren,

normalmente trabajo por intuición.

 

Pero ahora miro de reojo

alguna gastada cosa en la alacena

pensando en cuál de estos aliños

fue el secreto de una mujer

de otra generación.

 

Quizá sea toda una cuestión

de presentación,

usar un bol más pequeño, poner una cucharadita

de esto o lo otro, la guarnición.

 

¿O sería mejor darte

mi parte, día tras día

pasármela sin comer,

atrofiarme?

 

¿Lo permitirías? ¿O preferirías

que te dé a comer solo agua caliente,

mientras yo me vuelvo

gloriosamente gorda?

 

¡Qué lástima que no pueda preparar una sopa

con preguntas retóricas!

 

 

Acto sagrado

 

Sentarse en la plaza es un acto sagrado:

un hogar por unos minutos, público pero tuyo

un refugio donde es posible diseñar ciudades en la propia cabeza

armar cajas de Joseph Cornell con ramitas y pasto

o hacer pequeñas pinturas de Pollock

salpicando, desde la fuente, gotas de agua en el pavimento.

aquí, por fin, uno puede estar lejos de lavar los platos

—¡esa religión tan falsa, tan vil!—

para acercarse a una verdadera religión de la naturaleza.

 

 

Tiranos

 

Los tiranos del mundo son padres cansados

que deseen regañar a sus hijos,

ciudadanos del caos, para hacer

las cosas funcionan, de una vez por todas,

¿lo entiendes?

 

Los niños no entienden

o no crean o no desean

tal orden, y así con sus juguetes,

no construyen torres,

cuerpos o estructuras gubernamentales

de igual pragmatismo,

sino se entregan

a risas y lágrimas, sin motivo,

sin rima, sostenidos

por la nota primordial del universo.

 

 

Claro

 

Durante un momento, a pesar de todo,

decidí olvidarme y caminar a ciegas

en el bosque, trepando árboles,

jugueteando con ardillas como compañía,

fuera del tiempo o en la antesala

de un tipo diferente de tiempo.

Tal vez la historia lo incluya todo

excepto este momento

sin aliento, este pequeño claro.

 

 

Grúa

 

dentro de la mente

una grúa funciona 

levantando cajas

bajándolas a otra parte

vaciando arena vieja

levantando productos

que acaban de llegar:

dentro de la mente

una grúa se mueve

preparando

los edificios del mañana

siempre trabajando

en el proceso 

de creación

¿Aún no tiene una cuenta? ¡Regístrese ahora!

Ingresar a su cuenta