Cristián Brito: «Yo escribo para los que no leen. Mi poesía es simple, directa, y eso se lo debo a la lectura»

1
Cristián Brito Villalobos (Antofagasta, 1977). Es periodista, escritor y poeta. Ha sido publicado en dos antologías: Nueva Poesía Hispanoamericana (2007) y Treinta Poéticas (2008). Entre su obra destacan Palos de ciego (Ed. Escritores.cl, 2010); Papeles en los bolsillos (Mago editores, 2012) y Mala poesía (Cuarto propio, 2015). Su último trabajo fue Sala de espera (2019). Reseña libros para La Estrella de Valparaíso, y los sitios web Cine y Literatura y Letrasmysite. En esta entrevista nos cuenta sobre su infancia en Chuquicamata, analiza lo que sucede con la pandemia y nos comenta sobre su próximo proyecto.

 

Cuéntanos un poco de ti

Es difícil hablar de uno mismo, pero puedo decir que me crié en Chuquicamata, mi viejo trabajaba en Codelco. Era un mundo aparte ese pueblo. Por ejemplo, no se pagaban servicios básicos: luz, agua, teléfono. Nada. Todo era gratis. Las casas eran de Codelco y le asignaban una a cada trabajador según su escalafón. Era una pequeña isla. Había una gran desigualdad y esta se hacía patente en todo. Los hijos de los supervisores teníamos acceso al mejor colegio, mientras que los hijos e hijas de trabajadores de Codelco, de los mineros, iban a un liceo.

También había un centro de entretención inmenso, con gimnasio, piscina temperada, salón de pool, canchas de bowling, en fin, todo eso pensado para que la gente tuviera algo que hacer. Pero, claro, en sus inicios a ese lugar no todos tenían acceso, solo los privilegiados asignados como«rol A», los demás tenía su propio club, de menor infraestructura. Yo pertenecí a los favorecidos. No reniego mi origen, fui afortunado, pero ahora, con la distancia, pienso y cuestiono si fue tan bueno vivir así.

Vivir en Chuquicamata me marcó de por vida y allí pase los mejores años que recuerde. A pesar de sus luces y sombras, era un lugar mágico. Luego viví un año en Estados Unidos, como estudiante de intercambio. Salí del colegio de educación media allá. Y después retorné a Chile e ingresé a periodismo en la Universidad Católica del Norte, de Antofagasta, ciudad donde, por cierto, nací. Fue la época en que me acerqué a la literatura, especialmente por la influencia del grupo de amigos que tenía, todos muy buenos lectores. Leía mucho. También comencé a escribir. Lo primero fueron cuentos, y después mis primeros poemas en una libreta que aún conservo.

Al titularme me fui a Santiago a estudiar un magíster en literatura en la Católica, lo que sin duda me ha servido mucho. Ahora vivo en La Serena desde hace casi 6 años. Es una preciosa ciudad con una activa vida cultural, cuna de la Mistral y de Stella Díaz Varín, una región que tiene una rica historia artística.

 

Cristian Brito - Foto: Marcela Carreño
Foto: Marcela Carreño

 

¿Qué es lo más lindo e inspirador a la hora de escribir?

En mi experiencia la mayoría de los poemas y de lo que escribo en general provienen de una u otra forma de lo que leo. También de la observación. Me fijo en detalles pequeños, en la complejidad del ser humano. Pienso en lo vulnerable que somos. Tan pequeños e insignificantes. Mira lo que pasa ahora. Un virus microscópico nos puso de rodillas a todos, y esto ha sacado a relucir la mejor y la peor cara de las personas. Reina el miedo, estamos interpelados como sociedad en que si lo primordial es la salud o la economía. Entiendo que la economía es muy importante, pero ¿cómo eso puede ser considerado anteponiéndose a la vida? Me parece que estamos viviendo una época bisagra en la historia universal. Y de este periodo se escribirá mucho.

Volviendo a la pregunta, no tengo una inspiración definida, pero si son recurrentes en mis escritos conceptos como el miedo, el sufrimiento, las injusticias, la vida y su fragilidad, y, por supuesto, la muerte.

 

Has escritos muchos libros y reseñado varios, ¿cuál crees que es el ingrediente principal para escribir un buen libro?

Cada uno tiene su propia manera y fórmula para escribir. Cada escritor tiene su propio universo para crear. Pero hay cosas que son fundamentales, y acá me refiero principalmente a la necesidad de leer. Mucho y de todo. Ensayos, poesía, narrativa. Hay que leer. Nutrirse. Y con toda esa información y educación literaria, por llamarlo de alguna manera, nace, de manera natural, el estilo de cada uno. He escrito 5 libros, no sé si serán buenos o malos, eso lo decide el lector, pero no los hubiera podido escribir sin haber leído antes. Yo escribo por necesidad.

 

¿Cómo ves la movida poética en Chile?

En Chile hay muchísimos poetas. Hombres y mujeres. Hay para todos los gustos. La verdad es que yo no soy participante de la «movida». Trato de mantenerme al margen, pero estoy atento a lo que se está haciendo. Hay cosas muy interesantes. Creo que la poesía actual tiene mucha vida, se está leyendo, y eso creo que se debe a las editoriales independientes que se la han jugado por autores que de otra manera quizá nunca hubieran publicado. Siento que se está haciendo muy buena poesía. Cuando todo esto pase, me refiero a la revolución y la pandemia, seguro que se publicarán muchos libros y creo puede surgir algo tan grande que ni siquiera lo sospechamos.

 

¿Cuál poeta o poetisa te marcó? ¿Por qué?

Hay muchos poetas a los que le debo mucho. Claudio Bertoni para mí es un poeta importantísimo. De él aprendí a jugar con las palabras, a amasar el lenguaje, a tomarle el peso a lo cotidiano. Algo similar me pasa con Parra. Eso de desmitificar que la poesía es el paraíso del tonto solemne me hace mucho sentido. Yo escribo poesía libre, en prosa, y me siento cómodo así. Yo escribo para los que no leen. Mi poesía es simple, directa, y eso se lo debo a la lectura. Volviendo a la pregunta, son demasiados los poetas que se me vienen a la cabeza, pero los que han influenciado de mayor manera mi poesía son Millán, Pablo de Rokha, Bertoni y Parra.

 

Cuéntanos de tu último trabajo Sala de espera

Se trata de un libro que venía escribiendo desde hace casi 5 años. En Sala de espera abordo la soledad del hombre. La eterna espera a la que estamos sometidos. Si lo piensas, siempre estamos esperando. Algo, pero esperando. Desde que te contesten un llamado telefónico, volver a ver a alguien, o el turno para que te atiendan en el hospital mientras te retuerces de dolor. Este «paréntesis» llamado vida es en el fondo es la espera a la muerte. No hay escape. Estamos, siempre, en una sala de espera.

 

Libros Cristian Brito - Marcela Carreño
Foto: Marcela Carreño

 

¿Qué libro estás leyendo actualmente?

Hace poco leí Solo la noche, de John Williams, el autor de Stoner, y me gustó mucho. Ahora comienzo La parte inventada, de Rodrigo Fresán. Leo mucha más narrativa que poesía, curiosamente, pero siempre estoy leyendo poemas sueltos, abriendo libros y leyendo poemas de diversos autores.

 

¿Cómo has vivido el coronavirus? ¿Se te ha ocurrido algo nuevo para realizar?

Como te decía antes, esto nos ha cambiado la vida a todos. Y no solo por el hecho del aislamiento, sino que por el miedo. Si lo piensas, todas las acciones que estamos ejecutando tiene como gran responsable al miedo. Miedo a contagiarnos, miedo a enfermar, miedo a morir. Este ha sido para mí un periodo de reflexión. Me he cuestionado mucho sobre la existencia y lo insignificante que es una vida. Ya ves cómo ahora se habla de cifras. No importan los nombres ni lo que ese «número» sintió. Es un conteo y mientras menos cantidad de muertos dé ese conteo, pues somos mejores. Ha sido un tiempo extraño, donde he leído mucho, aunque a veces me cuesta concentrarme. He escrito poco, algunas reseñas y columnas de opinión en medios locales únicamente.  Muy poco de poesía. La verdad no sé qué decir.

 

¿Qué se viene para el futuro?

Tengo un libro de poemas que va bien avanzado. No tengo ningún apuro, pero mi idea es nutrirlo más. Falta mucha corrección. Es un proyecto que me ha tomado algunos años y que trabajo con calma. También tengo un libro de cuentos. Relatos basados en mi vida en Chuquicamata. No sé si lo publicaré algún día, pero necesitaba dejar algún registro de mi vida en el campamento.

 

1 COMENTARIO

  1. No puede ser más mala esta entrevista, ¡pésima! De partida, “poetisa” es un vocablo despectivo, ya no se usa. Se dice La poeta. Además, ¿qué es eso de “lo más lindo e inspirador”?, eso de lindo puede ser cualquier cosa. Díganle a esta niñita cuica que termine IV Medio, que estudie periodismo de forma seria y de ahí juegue. Además, que puso puro cortar/pegar, hay cero trabajo de edición, de contar algo, Es un copiado sin mayor sentido, ¡MALA!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí