Daniel Benchimol sobre la IA: «Veo complejo que un proyecto editorial pueda subsistir sin adoptarla»

 

El pasado mes de abril, la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones (Vexcom) de la Universidad de Chile y el Ministerio de las Culturas organizaron una charla magistral con motivo de la celebración del mes del Libro y la Lectura. El invitado fue el consultor internacional argentino Daniel Benchimol, quien expuso sus ideas sobre el uso de la Inteligencia Artificial en el mercado editorial, su impacto en la creación y las proyecciones del sector para el futuro. En medio de una agitada agenda profesional, el destacado profesional se tomó unos minutos para responder nuestras preguntas sobre el tema.

 

—Daniel, estuviste hace unas semanas en nuestro país ofreciendo una charla y un taller ¿cómo fue la experiencia? ¿Tenías alguna noción acerca del estado de nuestro mercado editorial?

—El mercado editorial chileno lo conozco como al sector editorial en general y  al de América del Sur. Tengo obviamente más conocimiento de algunos países que de otros, y esto responde muchas veces a la envergadura y al tamaño del sector. Entiendo que comparativamente, con respecto a otros países, Chile tiene una industria más pequeña, pero muy potente y muy creativa. Tiene algunos hechos editoriales que ha sabido destacar muy fuerte en todo el mundo, y creo que eso es muy relevante. Te diría que más allá de la visita que hice en esta oportunidad, tiene que ver con cómo veo el sello internacionalmente y cómo han ido trabajando para estar presentes en los grandes foros del mundo, en Europa, en México. Suelen tener una presencia muy destacada, muy visible. Ahí hay algo que se viene trabajando muy bien, por lo menos de puertas hacia afuera, y de puertas hacia adentro.

También creo que peca de las mismas dificultades y problemas que hay en general en América Latina, que están asociados un poco con los índices de lectura y con la compra de libros, con la construcción de un mercado lector. Por otro lado, con lo que hace a la distribución de los libros y a los problemas que tenemos en geografías que son extensas o complejas, donde los costos siempre tienen una incidencia muy alta.

—¿Cómo evalúas el nivel de conocimiento y aplicación de IA en nuestra pequeña industria?

—En realidad es el mismo que encuentro en general en el sector, y no sé si será también en general en la población, pero por lo menos en lo que conozco, que son los profesionales de la industria, hay un nivel de conocimiento muy bajo en cuanto a la profundidad del tema y al uso de las herramientas. Yo suelo preguntar en los diferentes foros a los que asisto o en las formaciones que doy, y es muy poco porcentaje el que ha explorado siquiera con las herramientas más reconocidas, como el ChatGPT. Puede ser un 20 o 30% de quienes asisten a los talleres que yo brindo, las personas que ya tienen algún grado de apertura hacia el tema, y aún así es poco porcentaje, y de esos, quienes lo usan, digamos en una forma un poco más profesional, quienes pagan algún servicio y lo usan periódicamente, son muy poquitos. Entonces, ahí hay un gran problema si quieres, un gran déficit que tiene que ver con el conocimiento sobre la tecnología, porque esto nos hace también poderla discutir desde otro lugar, con más conocimiento, con más argumentos, incluso aunque estemos en una vereda opuesta.

—Te dedicas al marketing editorial, ¿en qué aspectos claves crees que la IA podría ayudar al editor a mejorar su trabajo?

—La IA, en realidad, como en la mayoría de los ámbitos, genera una tensión positiva y negativa. Por un lado, es una herramienta que nos facilita la generación de contenidos y, por lo tanto, lo que hace es reproducir mucho más contenidos a mucha más escala, lo cual atenta contra el marketing y contra la visibilidad, porque tenemos una oferta de contenidos con la cual tenemos que competir, que es mucho más elevada, sea de mayor o menor calidad, pero en definitiva igual es más contenido circulando que nos complejiza la visibilidad. Por otro lado también nos da muchas herramientas y nos empodera al momento de visibilizar los libros, porque hay mucho del trabajo del marketing editorial que hoy se hace de una forma muy artesanal, con mucho esfuerzo, con mucho trabajo, en empresas editoriales que aún las más grandes pecan de tener pocos recursos, y entonces la IA lo que hace es dar herramientas en este sentido, generar por ejemplo imágenes para comunicaciones y para redes sociales en forma más rápida y más sencilla, poder generar metadatos para los libros en forma bastante más precisa, poder pensar en estrategias de contenidos para, no sé, generar gacetillas de prensa o piezas de comunicación en formato de newsletter o contenidos en vídeo, bueno, hay muchas de estas piezas que se producen habitualmente, que llevan mucho tiempo de trabajo y que la IA en alguna u otra tarea ayuda a agilizar, con lo cual es un gran aliado, creo yo, para este proceso.

Charla Magistral Daniel Benchimol en Salón Domeyko Casa Central de la Universidad de Chile
Charla Magistral Daniel Benchimol en Salón Domeyko Casa Central de la Universidad de Chile

 

—¿Crees que llegará un momento en que el lector prefiera un libro creado por una IA por sobre una creación humana?

—En realidad lo que yo considero es que en algún momento esta distinción se va a borrar, de hecho hoy es muy difícil que un lector pueda percibir que un texto o una imagen ha sido producida por IA o producida por un humano, con lo cual ya ahí tenemos un gran problema, porque si el editor no lo declara explícitamente, el lector puede no identificarlo, y hay ya muchas evaluaciones y muchos estudios académicos que hablan de esto, haciendo pruebas, investigaciones,  relevando que en definitiva tenemos mucha dificultad para identificar que un contenido ha sido producido por IA o por un humano cuando está bien trabajado. Entonces, eso plantea ya un problema, porque podemos encontrar textos que nos emocionen, que nos informen, con los cuales aprendamos o podamos reflexionar, y que hayan sido creados por IA. Habrá que preguntarnos si eso está bien o está mal, y si un texto nos lleva a reflexionar y a pensar de una manera diferente, pero fue producido por IA, ¿cuál sería el problema de eso? Ya hay algunos experimentos muy interesantes en este sentido, está el libro de Hipnocracia, por ejemplo, que fue un libro que empezó a tener un rebote muy interesante en el mundo académico, científico y en los medios de comunicación, y había sido escrito completamente por IA, pero que no había sido declarado como tal inicialmente.

Claro que el problema también parte de que producir un contenido con IA o no producirlo implica como una experiencia en la producción, yo creo que ahí está como el gran dolor que tenemos y la gran diferencia, ¿no? Generar una pintura, generar un cuadro, escribir un texto, lleva todo un proceso, un tiempo de trabajo, una experiencia volcada, que independientemente de que después el resultado sea igual o mejor o peor, pero hay un proceso que se pierde, en que se diluye, y bueno, lo que yo espero, tengo como expectativa, anhelo, es que encontremos nuevos procesos creativos, nuevas fórmulas de producir contenidos en donde lo humano se destaque, porque en definitiva, más tarde o más temprano todos vamos a tener esta tecnología a la mano, va a ser muy sencilla de utilizar, va a ser muy sencilla de aplicar, va a ser natural que esté involucrada en los procesos de creación, y ahí volveremos a estar en un punto cero en el cual el que se va a destacar es el humano que sepa usar o no usar estas herramientas.

— ¿Cuál es tu postura en cuanto al uso de la IA en la creación?

—Creo que más allá de mi postura o no, es algo inevitable la utilización de estas tecnologías, porque de lo que se está hablando y de lo que se está trabajando, es en que la IA sea infraestructura, en que la IA sea algo parecido a como hoy percibimos internet, cuando hacemos una videollamada, cuando hacemos una compra, cuando publicamos algo en las redes sociales, cuando no estamos pensando que nos estamos conectando a internet y estamos haciendo un proceso, sino que abrimos una aplicación y lo hacemos, eso es infraestructura, es internet que ha demorado unos veinte años en establecerse y en la mayoría de los países o en la mayoría de las ciudades será un factor normal, habitual, común, y esto va a ser la inteligencia artificial probablemente en un periodo de tiempo menor, o sea vamos a estar interactuando con varias IAs de diferentes maneras y con mucha naturalidad, entonces pensar que el factor de la creación no va a estar de alguna forma involucrado en esto, no lo creo, tampoco creo que desmerezca en absoluto, el trabajo creativo artesanal, o por llamarlo de alguna manera 100% humano, creo que incluso vamos a tener que destacar mucho más ese trabajo ¿no?

—En tu charla señalaste que nuestros países son espectadores de lo que sucede con la IA con respecto a las grandes potencias tecnológicas, ¿crees que podremos llegar a desarrollar una IA propia a nivel sudamericano cuya programación esté más cerca de nuestros intereses sudamericanos?

—Los países de Sudamérica tienen una distancia con respecto a lo que está en discusión en otros países más desarrollados económicamente, y veo muy difícil la verdad  que puedan llegar a desarrollar una IA propia, lo veo como algo muy complejo y muy difícil que ocurra. En el ecosistema actual me parece que América Latina suele tener otras prioridades, a pesar de que esto es una prioridad radical porque va a afectarnos completamente nuestra vida, va a tener un impacto laboral muy profundo, pero aún así no es visto como una prioridad cuando hay otras cuestiones que parecen ser más básicas o esenciales que aún no están cubiertas, y al no estar en prioridad no creo que se pueda avanzar, sumándole a que se requieren inversiones que no están en la escala de prácticamente de ningún gobierno de América.

 

Daniel Benchimol (Foto Lina Botero)
Daniel Benchimol (Foto Lina Botero)

 

—En un año la IA parece haber avanzado años luz. ¿Cuáles son los principales cambios que podrías destacar sobre la IA que afectan al mercado editorial?

—Yo creo que tienen que ver no solamente con el mercado editorial, en general el avance de la IA ha ido dando pasos que tienen que ver en primer lugar con una mayor comprensión del texto, del texto en todas sus lenguas, o en la mayoría de las lenguas dominantes. Esto nos lleva a que la evolución que ha habido en el último año y medio o dos es muy notable. Tenemos una IA que comprende y que puede leer textos y producir textos por sobre el 90% de los seres humanos, con lo cual estamos hablando de índices de comprensión lectora muy elevados, y nos lleva a que producir textos, leer textos, procesar textos, procesar información, traducir textos, bueno, sea mediante la IA y  tengamos un impacto muy notable en la manera en la que lo hacemos.

Lo segundo, que fue un poco lo que se empezó a desarrollar a fines del año pasado y hoy ya está muy consolidado, tiene que ver con lo que se denomina el «razonamiento de la inteligencia artificial», que tiene que ver, para no entrar en tecnicismos, con que  la  IA reflexiona y piensa antes de darnos una respuesta, elabora y genera un procesamiento, lo cual se ha comprobado que le permite llegar a respuestas mucho más precisas y además a terrenos nuevo, porque de alguna manera combina información, conocimiento y contenidos para llegar a lugares que tal vez no tienen que ver con aquello con que comenzó. Eso nos habilita un escenario de creatividad nuevo, que no era posible hasta ahora, lo que lleva a la tercera etapa, que es en la que nos encontramos un poquito hoy, que tiene que ver con las capacidades agénticas que tiene la inteligencia artificial, que es la capacidad ni más ni menos de que haga tareas, de que haga trabajos, más allá de darnos una respuesta como lo que hemos visto que hace ChatGPT sino que efectivamente le podamos pedir a una inteligencia artificial que nos desarrolle un sitio web, que nos desarrolle una publicación, que nos genere un informe, que desarrolle una investigación. Empiezan a aparecer tareas muy concretas en las cuales la IA es muy eficiente, que las hace muy rápido, muy bien y que tienen un impacto concreto, un impacto en potenciar nuestras capacidades, pero también en debilitar el entramado laboral que está en torno a las personas que antes hacían esto.

—¿Cuál crees que será el costo para editores y autores de retardar la adopción de la IA en sus procesos?

—Es una buena pregunta porque yo creo que el impacto en quienes no adopten la IA —sobre todo en quienes no la adopten por un rechazo sin más— puede ser bastante fuerte, bastante duro, porque de lo que estamos hablando es de una ventaja competitiva muy grande entre quienes usan la tecnología y quienes no, entonces esa ventaja competitiva al mediano plazo va a calar muy fuerte. Diferente entiendo puede ser el equipo, el profesional que con conciencia de causa, habiendo estudiado e investigado el asunto, tome la decisión de no incorporar estas tecnologías adrede y tratar de diferenciarse desde ese lugar. Aún así lo veo complejo, pero me parecería una posición más válida que quien ni siquiera quiere profundizar en el tema, porque, insisto, estamos hablando de lo mismo que internet hoy, es el mismo cuestionamiento que podría tener internet hace diez, quince o veinte años atrás en donde había cierta negación, cierto rechazo y hoy no nos imaginamos por lo menos en el mundo moderno, en las ciudades contemporáneas, no nos imaginamos estar viviendo sin internet. De una u otra forma nos cala todo el tiempo en nuestra vida cotidiana y esto va a ser un poco así, estamos hablando de una ventaja competitiva muy, muy  grande y en términos de productividad, de tiempo, de trabajo, de lo que puede hacer una persona de un equipo creativamente sin o con la herramienta, entonces es una distancia tan grande que veo complejo que un proyecto editorial pueda subsistir sin adoptarla.

—¿Nos podrías contar un poco de qué trata el Proyecto451 que diriges y por qué debiera ser de interés para los editores de nuestro país?

—El Proyecto451 es una agencia que yo creé hace quince años ya en Buenos Aires, pero que tiene incidencia en todo el mercado iberoamericano del libro, que lo que trabaja desde sus inicios, y tiene que ver con la intersección entre el mundo del libro y las nuevas tecnologías. Empezamos un poco con el debate y la discusión del libro digital que hace quince años era el foco central de atención y a partir de ahí fuimos explorando distintas líneas de trabajo con editoriales, organizaciones y gobiernos, en todo lo que tiene que ver con innovación dentro de la industria editorial, lo que puede afectar a los procesos de producción, a la distribución, a los contenidos, a los modelos de negocio y bueno obviamente ahora a la inteligencia artificial.

—Cómo lector, ¿cuáles son tus libros de cabecera, cuáles recomendarías leer y cuáles crees que sobrevivirán a los cambios que vienen?

—La verdad es que lo que yo suelo leer, por vicio profesional, tiene que ver con la industria. Todas aquellas publicaciones que se desarrollan y que hablan un poco de cómo funciona nuestro sector, que analizan nuestra industria en el presente, el pasado, el futuro. Bueno, siempre voy por ahí. Más que mencionarte un libro, te podría recomendar o comentar ciertas colecciones, como la colección de «libros sobre libros» del Fondo de Cultura, que me parece que es muy valiosa. Los libros de Trama, que es una editorial de España, que también suele publicar o hacer publicaciones del segmento. Gris Tormenta, que es una editorial latinoamericana y que publica también editores, libreros y profesionales que trabajan en la cadena de valor del libro.

Creo que eso podría ser lo más interesante para recomendar, ¿no? Toda una serie de libros publicados por editoriales que se preocupan un poco por pensar y reflexionar sobre la propia industria, y así como de cabecera, y por mencionarte uno, te podría mencionar Curadoría, de Michael Bashkar, que fue publicado por el Fondo de Cultura en su momento, y después un libro muy clásico que es Los Fundamentos del Libro y la Edición. También hay como una infinidad de autores, es un compendio de textos muy grandes traducidos al español por Trama. Creo que esos son como dos grandes libros sobre la industria.

 

 

Daniel Benchimol iniciará el próximo 10 de junio un curso sobre generación y edición de imágenes con IA. Las inscripciones están abiertas y con descuento hasta el 27 de mayo. Más información en la web de la Academia Proyecto451.