Martes, Junio 18, 2024
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Diego Riveros: «Soy muy sapo y ando anotando todo lo que veo»

Fotos: gentileza del autor

 

 

Cachicaves es el primer libro del joven autor. Fue todo un proceso del cual lo toma con gran sabiduría. Este trabajo fue editado bajo la editorial Provincianos y cuenta con tres cuentos que son inolvidables. Te invitamos a leer su entrevista.

—Cuéntanos de ti

—Cachivaches es el primer libro que escribo. El proyecto lo empecé mientras estudiaba literatura en la universidad y trabajaba como profe de lenguaje en preuniversitarios. Vivo en San Bernardo con mi gato, el Piscolita, y mi mamá. Me gusta mucho la narrativa, sobre todo la latinoamericana, aunque mi narradora favorita por lejos es Alice Munro, la encuentro seca, muero feliz si algún día logro escribir aunque sea un párrafo como los suyos. Soy un pésimo lector de poesía o drama, aunque de a poco me empiezo a meter por esos lados.

—¿Cómo abordaste las tramas y la unión de los cuentos?

—Los escribí por separado y cuando ya tenía el material me di cuenta de que había un mundo compartido allí: territorios, sujetos, afectos. Supuse que se podía construir un universo de personajes que pudieran estar en cualquier de los cuentos, como miembros de una familia, aunque tuvieran distintos nombres o labores, había en todos los cuentos un eje que era el desplazamiento desde la periferia a otros lugares, no tanto por voluntad sino por obligación, un gesto muy triste de tener que escapar de tu origen para sobrevivir. Creo que eso es lo que une a los cuentos, en definitiva.

—Cuéntanos sobre tu primer libro

—Si te refieres a lo que conlleva sacar un primer libro, fue una experiencia muy positiva, sobre todo trabajando con la editorial Provincianos, creo que no podría haber tenido una mejor compañía en la edición y en todo el cuidado que le pusieron al diseño del libro. Publicarlo en pandemia no fue sencillo porque uno siempre se imagina esos momentos compartidos con tus amigas, familia, gente cercana para compartir un comentario, un copete, algo, pero tuve que vivirlo todo por Zoom, Instagram, todo muy virtual, pero es algo que queda para la anécdota.

—¿Cómo fue la planificación y proceso creativo de Cachivaches?

—Nunca lo pensé como un libro. Los relatos los fui escribiendo por diversos motivos. EL primero partió como una reflexión mezclada con ficción sobre la meritocracia en un estado de Facebook que luego seguí editando. El segundo fue un relato que hice para explorar el tema del montaje, lo pasé muy bien escribiendo ese. Y el tercero fue el más personal: lo escribí como una forma de escapar de un momento muy difícil que estaba viviendo y sentía que escribiéndolo me sacaba hartas emociones de encima.

—¿Cuál es el significado para ti del libro?

—Creo que eso deben responderlo lxs lectorxs. Solo puedo decir que significa mucho a nivel emocional, ahí está una experiencia tan particular como compartida.

—¿Qué significa la familia dentro de tus historias?

Cachivaches es un libro sobre las familias porque allí se despliegan una multitud de afectos. Y quería escribir sobre todo de eso, de cómo afectan en un grupo familiar el vivir en una periferia santiaguina en un contexto exitista y meritocrático como el nuestro. En un núcleo familiar podría abordar el día a día para dar cuenta de lo que quería mostrar, así que me pareció muy útil a la hora de escribir sobre el niño que estudia en el colegio, la madre que debe ir al hospital a tratarse una enfermedad, la noche santiaguina en los ojos de un chofer de micro.

—¿Qué cosas te inspiraron?

—Todo lo de alrededor: mi familia, mis vecinos, mis compañeros del colegio de la básica, los viajes que hacía acompañando a mi papá cuando chico mientras trabajaba en las micros amarillas, las caras de las personas esperando atención en el hospital. Soy muy sapo y ando anotando todo lo que veo y escucho en el celu y trato de traspasar esas formas de ser y hablar en los cuentos.

—¿Cómo llegaste a Provincianos?

—Conocí en una pega a uno de sus creadores y editores, al Nico Meneses. Conversando nos dimos cuenta de que a los dos nos gustaba leer y empezamos a compartir harto, hasta que naturalmente se dio la conversación en la que le comenté que también me gustaba escribir, una cosa que uno no suele decir altiro y ahí me pidió un texto que había mandado al premio municipal de San Bernardo, «El chofer» (que terminó siendo el segundo cuento de Cachivaches), y lo leyó y le gustó y me dijo si tenía más cosas y ahí empezamos a conversar de la posibilidad de sacar un libro de relatos en su nuevo proyecto editorial que era Provincianos Editores y terminó siendo el primer libro publicado por la editorial, lo que me hace sentir muy contento por la confianza. Son un 7 en todo, creo que no podría haber tenido una mejor primera vez.

—¿Qué se viene en el futuro?

—Ufff, ojalá saberlo. Por ahora estoy muy tranquilo con respecto a planes para un nuevo proyecto literario. Luego de publicar Cachivaches estaba muy emocionado por todo lo que significa tener circulando un libro y tuve mucha ansiedad de escribir harto y rápido para sacar otra cosa y luego me di cuenta de que eso era lo peor que me podía pasar, así que ahora trato de tener la misma rutina que tuve con la escritura de Cachivaches: escribir de a poco pero de manera consistente y revisar una y otra vez los textos. Este año obtuve el fondo de creación así que estoy escribiendo eso, que es un proyecto de un segundo conjunto de relatos que aborden diversas perspectivas de relaciones sexo-afectivas, explorando otras formas de narrar, y escuchando muchas historias de mis amigues y en realidad de cualquier parte, inspirándome en canciones cebolleras y en las teleseries. Con Cachivaches me dijeron que era muy cebolla para mis cosas y lo tomé como un halago y espero seguir por esa senda.

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