El fallo muscular: Literatura y físico culturismo

0
Un verborreico fisicoculturista relata a través de fragmentados monólogos los recuerdos que tiene de Rodrigo, un joven que llegó del sur a la capital buscando llevar a cabo un operativo del que en una primera instancia poco conocemos. Estaba inmerso en esa vorágine, cuando realiza una parada en el mundo de los gimnasios y su vida cambia para siempre.

El protagonista y Rodrigo pasan semanas de arduo entrenamiento físico. Buscan imitar a sus ídolos de gimnasio y llevar hasta el extremo la magnitud de sus cuerpos. Lo que se puede ver como una condición momentánea, es una estrategia de vida, pues todo el consumo cultural de Rodrigo (películas de Semana Santa) y comidas (una lista de la dieta idónea que debe seguir un físico culturista) se enfocan en un perfeccionamiento —idealización mediante— de la actividad que los apasiona.

El texto tiene dos aristas que remiten en forma inmediata a Bolaño. Por un lado, Una novelita lumpen (de la cual hay un epígrafe) está protagonizada por dos musculosos que viven en Roma y pasan sus semanas entre espejos y mancuernas.

Por otra parte, la técnica escritural con la cual Cristino trabaja, remite a La pista de hielo. Una novela polifónica en la que se da cuenta de un suceso a partir de distintos registros. Pese a estos dos guiños, el texto no tiene nada de bolañesco, no se ancla dentro de ese universo de poetas y críticos literarios desaparecidos, más bien, construye un imaginario cultural propio que está a medio camino entre Manuel Puig y el extinto rito del folletín.

En la novela de Cristino hay una repetición placentera. Pareciéramos estar leyendo siempre el mismo capítulo -construido con una arquitectura distinta- pero que deambula siempre por los mismos lugares. Pese al giro constante, el texto encaja y funciona como una máquina donde está todo calculado, pues su autor no busca una literatura que sorprenda, más bien, posiciona la inmensidad de las mismas temáticas como capas sobre las que volver una y otra vez.

Cristián Cristino, en su condición de dramaturgo, construye El fallo muscular con una musicalidad particular. Hay una oralidad por la cual el texto se hace reconocible. Allí está la clave de una excelente novela a la que no le sobra absolutamente nada.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí