El último pogo de Rita Maldita

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Daniel Hidalgo viene construyendo un proyecto sólido que se reconoce en sus temáticas y formas. Hay un posicionamiento que lo reafirma como un escritor que sabe abordar la estética punk con todas sus causas y contradicciones. En sus libros no hay impostación, no está la figura del que habla sin saber, más bien, la verosimilitud cobra fuerza porque retrata un submundo del que conoce sus leyes y condicionantes.

Miss Horror y Rita Maldita son dos amigas que tienen imaginarios culturales similares. Entienden la vida y sus momentos a partir de los mismos patrones, anclándose en un consumo cultural under en donde la música cobra especial notoriedad.

En uno de sus tantos fin de semanas de distorsión, alcohol y cocaína, viajan hasta un festival de punk-rock en Combarbalá. Lo que se presume como una huida de excesos termina siendo la puerta de entrada a una dimensión de sectas, drogas alucinógenas, gemelas sin cabeza, terror blanco (al estilo de Middsomar) y un sinfín de alucinaciones determinas por S, un profeta que lleva años experimentando con químicos y comunidades.

El texto se construye desde distintos lugares. Nada ocurre en forma lineal. Hay una técnicas narrativa -de cruces polifónicos y temporales- que lo erige como un libro distinto a los otros del autor. Si bien todo comienza entre el cerro Santa Lucía y Combarbalá, después se desperdiga hacia cuevas y despeñaderos alejados de la urbe, con personajes que al estilo de las muñecas rusas viven constantes retornos, de hecho, pueden morir varias veces y reproducir sus imágenes una y otra vez.

La novela está estructurada desde un registro audiovisual, está la cultura de la televisión inmersa en ella. Pareciéramos estar ante una serie para ver maratónicamente, con una banda sonora perfectamente elegida que no pretende dar pausas ni respiros.

Detectives, bares de Bellavista, golpizas, perforaciones, orgías, alcaldesas corruptas y un sin fin de historias que a medio camino entre el thriller y lo delirante buscan ir más allá de una realidad que va tomando los colores de la distopía.

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