Julio Silva Montes, Administrador Cesoc: «Las editoriales somos generadoras de cultura que no perece con el tiempo»

Fotos: Material de Cesoc

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Tuvimos la instancia de conversar con Julio Silva Montes, Administrador del Centro de Estudios Sociales (Cesoc) donde nos contó sobre cómo nace la editorial, acerca de qué libros publican, y de cómo la digitalización ha sido clave a la hora extender a más personas el catálogo.

-¿Cuál es la historia de esta editorial?

-Cesoc o el Centro de Estudios Sociales es una consecuencia indirecta del golpe militar de 1973. Al encontrarse en el exilio, un grupo de políticos chilenos dieron vida a una revista llamada «Chile-América», la cual funcionó como ente difusor del pensamiento de izquierda y progresista entre 1974 y 1981. Ya en Chile tras el exilio, los fundadores de la revista se encuentran con la censura activa hacia las publicaciones periódicas, por lo en 1983 que nace formalmente la editorial (los libros no necesitaban permisos para ser publicados) publicando en formato libro las investigaciones, ideas políticas y estudios relacionados con los derechos humanos y la represión militar.

-¿Cuál es el perfil o estilo de CESOC?

-El perfil ha sido básicamente el mismo desde 1983: publicación de estudios, investigaciones y otros formatos (memorias, crónicas y textos afines) relacionados con el golpe militar y sus consecuencias. En 1992, tras el retorno de la democracia, la editorial incorpora otras publicaciones (poesía, textos infantiles y juveniles, crónicas culturales y novelas) en un intento de ampliar el catalogo existente a un publico más comercial, siguiendo con esa línea hasta el 2010. Desde ese año y con un cambio generacional en la dirección de la editorial, el catálogo vuelve al origen admitiendo sólo publicaciones relacionadas con las ciencias sociales (investigación, estudios y crónica periodística) y ampliando su espectro a una visión humanista global.

-¿Qué es lo más importante al llevar a cabo una editorial?

-Mantener siempre presente el objetivo primario de la empresa, no perderse en publicar las oportunidades del mercado, el cual cambia constantemente. Una editorial debe ser precisa en su catálogo, de lo contrario pierde fuerza como sello.

-¿Por qué solo editan no ficción?

-Cesoc es una editorial cuyo objetivo es la preservación de la memoria histórica reciente de nuestro país, por lo que nuestro catálogo se ha acotado en esa dirección. Nuestro objetivo no es solo publicar y vender libros, sino generar conciencia y evitar que la ignorancia desatada por el sistema neoliberal chileno sea traspasada a sus ciudadanos.

-¿Cómo ha sido trabajar bajo la presión de la pandemia?

-Cesoc venía desde 2015 elaborando un proceso de transformación digital (Página web con tienda online, contenidos digitalizados, RRSS) y tiene como objetivo final contar con todo su catálogo histórico digitalizado para el 2030. Además, ya a partir del 2022, no publicaremos más en papel. Dicho esto, el estado de pandemia nos afectó en la participación presencial en ferias del libro, pero no nos limitó para poder llegar a nuestros lectores.

-¿Creen que durante estos 10 años la gente ha leído más en nuestro país?

-No, no existen más lectores que hace 10 años, existen lectores más especializados en lo que leen que hace 10 años; el lector se ha vuelto más preciso y mejor preparado, el lector comercial que compra «saldos» sigue siendo el mismo mientras que el lector más exigente se ha volcado en la búsqueda de nuevas alternativas a las comerciales, de ahí el explosivo surgimiento de nuevas editoriales en el país.

-¿Qué podemos encontrar en el catálogo?

-Hay que distinguir primero que existen en Cesoc dos tipos de catálogos; el histórico, que abarca todos los títulos desde 1983 hasta 2000 y que en su mayoría se encuentra fuera de circulación, salvo algunas excepciones; y el activo, dentro del cual encontramos los títulos con los que ahora estamos circulando en librerías, ferias y están disponibles en la tienda virtual. Entre estos se encuentran títulos que abarcan la historia de las mujeres artistas chilenas del siglo XX (Insolentes, 2019), una trilogía acerca del fútbol y el deporte en Chile (Una Forma de Vida, 2014/16/18) desde la perspectiva del hincha y el testigo fanático; también hay memoria (Allende en Persona, 2007), historia (El Reino de Chile, 2016) e investigación literaria (Estética del Deseo, 2019).

-¿Cómo llegan los autores a ustedes?

-En general, por otros contactos derivados de colegas editores y del mundo librero, nos buscan autores que comprenden el legado editorial de Cesoc y quieren ser parte de él. Desde que yo administro el negocio, nunca he ido tras un autor, sino más bien de una temática y así han ido llegando; pasa al contrario en la web, donde recibimos decenas de propuestas pero que no encajan en nuestro perfil, lo que demuestra la poca investigación que se realiza al buscar un sello editorial.

-¿Algún consejo para editoriales que recién están comenzando?

-Creerse el cuento, ver más allá del negocio de vender libros. Las editoriales somos generadoras de cultura que no perece con el tiempo, debemos ser responsables con lo que publicamos y por qué lo publicamos. Todo lo demás es lo mismo que poner cualquier negocio, hay que establecer claramente la diferencia.

-¿Tienen alguna anécdota que puedan contar?

-En los gloriosos años ochenta y en plena dictadura, Cesoc sacó a la luz la investigación de Patricia Verdugo sobre la caravana de la muerte (Los Zarpazos del Puma, primera ed. 1987) y fue prohibido en librerías hasta 1989. Durante ese lapso, se vendió principalmente en la calle. Los vendedores ambulantes venían a la bodega y se llevaban veinte o treinta ejemplares de un tiro, al otro día lo mismo y así, era como si el libro fuese un chocolate, vendía y vendía. Calculo que sólo así salieron al menos 10 mil ejemplares. Y al mismo tiempo, fue pirateado sin control alguno y su versión chanfle debiera haber duplicado esa cifra. Nunca en la historia de Chile el pirateo había sido herramienta de difusión de la verdad, y con este título se logró una difusión tan extendida que hasta el día de hoy se puede encontrar ejemplares piratas en librerías de usados.

-¿Qué se viene para el futuro de CESOC?

-La digitalización del catálogo histórico y la conversión a publicaciones digitales nos guste o no. El formato digital permitirá que nuestra disponibilidad de textos pueda multiplicarse, pensando en el acceso universal que queremos tener al poder ingresar a bibliotecas extranjeras. Nuestros textos son consultados en un sinnúmero de universidades en todo el mundo, y es nuestra responsabilidad que ese material no se pierda con el paso de los años.

 

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