«La bolsa de basura» de Leo Maslíah

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El uruguayo Leo Maslíah es uno de los grandes cantautores de la región. A lo largo de su carrera ha ido dejando un registro auténtico y reconocible, pues su identidad autoral se palpa en cada uno de sus versos, dejando huellas indelebles en la historia de la música latinoamericana.

Este proceso identitario es exportable hacia su literatura. Maslíah es autor de casi medio centenar de libros, siendo un escritor prolífico que conjuga su amplia producción de textos con potentes dosis de calidad. No se trata de publicar por publicar, acá la amplitud del volumen se condice con la calidad.

Lo bolsa de basura es un conjunto de cuentos que anteriormente fueron publicados en Monte Sexto y Ediciones de la flor, por lo mismo es interesante el proceso de recolección que hace la editorial Pez espiral, pues vuelve a poner en circulación los cuentos del autor uruguayo. Elaborando un libro refrescante y necesario que huye de las irritantes formas de la autoficción.

La prosa de Maslíah es delirante. En sus cuentos hay una propuestas por subvertir la habitual y otorgarle una nueva dimensión. No pretende ser realista, no hay un ejercicio que pretenda documentar la cotidianidad, más bien el narrador, al igual que en sus canciones, altera hechos que de tan habituales pareciéramos no poder registrarlos. Botar la basura o cruzar la calle son dos figuras con las que Maslíah ficcionaliza delirios. En el primer caso emerge la figura de Hamlet, en el segundo asistimos a una gesta heroica sacada de un torneo medieval.

La imaginación de Maslíah vuela y no se detiene. Nos pasea por ventrílocuos sin cabeza y disparatadas conversaciones de bar. Todo lo dota de un humor particular que nos inunda en carcajadas desde la primera oración. El cuento «Flavius, el cantor», narra la noche en que un trovador decide cancelar su concierto para tener sexo con todo el público que lo fue a ver. Desde ancianas y sus maridos hasta chicas más jóvenes van pasando por el escenario. Se agolpan para ser penetrados en una especie de rito sexual que desarma todas las formas de la lógica. En el último cuento un hombre lleva vistiendo por años la misma camisa. Sus compañeros de oficina se burlan de él y deciden regalarle una nueva prenda. Al otro día llega al trabajo otro con hombre con la ropa regalada el día anterior. En este tipo de guiños, Maslíah se juega su condición de escritor.

Un libro extraordinario que nos viene a recordar que la literatura es un mapa sobre el cual trazar ideas sin ningún tipo de límites. Quizás es el único espacio del mundo en el cual podamos hacer juegos carentes de todo tipo de forma y control.

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