La ciudad ardiendo: Opera prima de Carlos Roa Hewstone.

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En La ciudad ardiendo, Carlos Roa Hewstone establece un cruce entre poesía y filosofía, de cuya indistinción surge un panorama poético-existencial trabajado desde varios ángulos del mundo actual. La unificación planetaria propia del presente, el narcisismo o la proliferación de una imagen económica de la vida, dibujan la relación conflictiva de la ciudad mundial consigo misma. En cada poema nos encontramos con la ciudad haciéndose, en permanente proceso de creación/destrucción y que renueva sus fracturas más hondas, a partir de una serie de eventos traumáticos y violentos. Se trata de un poemario cuasi dialéctico, de donde emanan múltiples contradicciones y que intenta conmovernos ante la imagen cruda de un entorno urbano friccionado, totalizante y en perpetuo incendio: «La ciudad nació del fuego volcánico/ rasgando el humo/ metió los relieves en su forja/ zurciéndolos a terremotos».

El libro habla desde la amplitud de la mirada que lo atraviesa. En La ciudad ardiendo, las cosas se observan desde lejos y la poesía es un instrumento para impresionarnos con la inclemencia de algunos de los problemas más característicos de la ciudad global, entre ellos, la masificación del aislamiento tecnológico o la transformación del mundo en una total zona de sacrifico. «La ciudad son miles de desiertos ardientes/ cada uno con una multitud de desiertos ardiendo dentro». Frente a la poesía intimista, Roa nos invita abandonar las coyunturas de la ciudad del Yo y fijar la atención en las relaciones cuasi metafísicas que condicionan la cotidianeidad. El resultado: un cuadro general de constante herida e inestabilidad masificada. «Llegan perros negros a orbitar el espacio exterior/ manando abismos del hocico/ sobre el destino de la civilización».

La ciudad arde de diversas maneras, pero en este incendio también aparece la oportunidad de volver a crear el mundo. El fuego se extiende con un doble carácter: destruye, pero también nos concede la posibilidad de rehacer el espacio y el tiempo. «Esta ciudad que ilumina a los desaparecidos/ con sus hogueras entibia muchas manos en la noche». Contra el espacio virtual que nos instala en todos los lugares del planeta, pero al mismo tiempo en ninguno, el libro entrega como alternativa la recuperación de nosotros mismos. Impelidos como estamos hacia el exterior, debemos reconvertir esa fuerza invisible que nos lleva hacia las cosas del afuera. Porque, paradojalmente, sólo liberados del «ruido de los otros», puede aparecer un «yo mismo» en su real y genuina relación con los demás.

Desde las oposiciones que teje esta poesía de mirada vasta, apreciamos con inquietud la novedad de lo pasajero y la irrelevancia tiempo productivo que rutiniza y vuelve banal al hombre. «Cayendo mil veces en un mismo día se derrumbó el tiempo/ quedó su rumor/ fue oído/ y abrió nuestros ojos a este gran parto/ que es todo el universo». Si bien creamos la ciudad y sus efectos indeseables, ello no debe paralizarnos. Dar un nuevo significado al progreso, ralentizar el tiempo o la imperiosa urgencia de recuperar los momentos rituales, son todos elementos para habitar una ciudad que, en pleno siglo XXI, aún continua sin responder a la pregunta de hacia dónde se dirige o cuánto debe demorarse. De este modo, la ciudad no es una realidad, sino algo todavía por crearse. El mundo que nos muestra Roa, aparece en su propia verdad espacio-temporal: no es antiguo, ni de larga data, y por ello mismo tampoco irreversible. La ciudad es un descubrimiento que acaba de mostrar sus rasgos estructurales con ferocidad e indolencia, pero que puede ser igualmente escenario de decisivas y necesarias transformaciones materiales y espirituales.

Este viernes 11 de diciembre, a las 20:00 horas, vía Facebook Live, Ediciones Filacteria lanza La ciudad ardiendo, el primer poemario de Carlos Roa Hewstone. En el encuentro participarán el poeta y narrador mexicano Armando Salgado y Rodrigo Peralta, director de Ediciones Filacteria.

 

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