En pequeñas dosis V: Microficción en Libros objeto

Fotos: Sherezade Ediciones

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Ediciones Sherezade acaba de sacar, hace un par de semanas, su libro objeto 2020. Esta vez la colección se llama «Quemarlo todo» y consiste en cuatro cajas de fósforos que contienen una microficción cada una. Cada texto alude a una de las problemáticas sociales contingentes a las que se ha enfrentado Chile (y el mundo) en el último tiempo. Los libros objeto publicados por la editorial se inspiran en el trabajo realizado por Ergo Sum (colectivo dirigido por Pía Barros) y toman este espacio de creación desde un punto de vista estético y simbólico que los hace objetos únicos.

Esta colección solo cuenta con cincuenta ejemplares, todos hechos a mano, ilustrados, con un sinfín de detalles que aumentan su valor estético y literario.

Acá les compartimos los textos:

 

Edificio IV

(Pía Barros)

De madrugada, durante el toque de queda, escuchamos sus sollozos y los lamentos. Se aterra con el vuelo de los helicópteros, con los uniformes custodiando la calle, con las patrullas. Dice que van a entrar, que otra vez, que hasta cuándo este país de dolor. Al anciano, si no lo mata la peste, lo matará la memoria.

 

Piratas XIV

(Lorena Díaz Meza)

Han pasado los años. El profesor abre el libro de historia en la página dieciocho y comienza a hablar del capítulo diez: “La revolución de los treinta pesos”.

—¿Y era verdad que la policía arrancaba la mirada? —pregunta un niño.

—Me temo que sí —responde el profesor, sin poder ocultar la lágrima que aparece por su único ojo.

 

Vergüenza

(Alberto Sánchez Argüello)

Era de noche cuando Esther fue interceptada por tres hombres a una cuadra de su casa. Se la llevaron a un callejón y la violaron repetidas veces antes de acuchillarla. Un par de horas más tarde, Esther se levantó y caminó hasta su hogar. Entró en silencio, se cambió de ropa, cocinó y sirvió la comida. En el comedor su esposo notó un goteo rojo en su abdomen y la condujo de inmediato a emergencias. Los médicos intentaron suturarla, pero no pudieron contener la hemorragia. La sangre se fue acumulando en pasillos y cuartos hasta inundar el hospital. Llegaron los bomberos y comenzó la evacuación. Los canales locales de televisión mostraron las corrientes escarlatas que entraban a las casas y centros comerciales. Un mes después, helicópteros militares rescataban sobrevivientes en todo el territorio y el presidente cerraba un trato migratorio con países vecinos. Los últimos testigos que vieron a Esther dicen que estaba en el techo del hospital, pidiendo disculpas, muerta de vergüenza.

 

Sename

(Andrea Calvo Cruz)

El Cuco vive en Chile y deambula con una máscara. Quienes se la quitan mueren devorados. Lo espantoso es que jamás los digiere, los mastica y escupe, para volver a comérselos una y otra vez.

 

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