Nicolás Poblete: «La inspiración tiene un aspecto de misterio. A veces llega de modo inesperado o insólito»

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Ad portas de lanzar su nuevo libro Dame pan y llámame perro pudimos conversar con el escritor Nicolás Poblete acerca de sus autores favoritos y de su última creación que puedes ver en http://tiny.cc/k7xpnz

 

¿Crees que la literatura llegó a ti o tú llegaste a ella?

Es una pregunta difícil, especialmente si la pienso ahora, con casi cincuenta años en el cuerpo, pero la verdad es que siempre fui parte de un contexto donde se valoraban los libros y la cultura en general. Ahora entiendo que la literatura es mucho más que la lectura y los libros; es un modo de aproximarse a la realidad, es una forma de orden. Los dichos y refranes, por ejemplo, tienden a ser poéticos. Por ende, estamos inmersos en la posibilidad de la literatura, incluso sin darnos cuenta o afirmando que lo literario no interesa o es irrelevante para ciertos perfiles académicos. En mi caso particular yo hice un camino decisivo y formal: estudié periodismo, trabajé en una librería, participé de talleres, continué mi interés a través de un doctorado.

Has escritos varios libros, ¿dónde te inspiras para sacar temas y plasmarlos en las páginas?

La inspiración tiene un aspecto de misterio. A veces llega de modo inesperado o insólito. Sí creo que algo tiene que resonar en uno, a nivel psicológico y emocional, para que cuaje. Paralelamente hay un interés concreto en algún tema o en crear un personaje particular, en el caso de estar elaborando una ficción, o sea, un cuento o una novela. La poesía es otra cosa.

Escribes más novelas que cuentos, ¿alguna razón en especial?

Hay varias razones. Primero, en la novela puedes desarrollar con más extensión el tema que estás tratando. Te permite una elaboración, por ejemplo, de un personaje, a lo largo de un tiempo. Incluso si ese tiempo es breve, puedes explayarte en una dimensión más introspectiva y darle espesor y complejidad a ese personaje. Por supuesto lo mismo se puede hacer en un cuento o en una nouvelle, sobre todo en registros más experimentales. En una nouvelle como Dos cuerpos, mi primera publicación, hice un retrato de un paramédico que comete un crimen; en No me ignores, que es una novela más extensa, desarrollo el personaje de un asesino en serie, que pasa por varias etapas. En el primer caso hay una economía narrativa; en el segundo, una exploración más exhaustiva. Por otra parte, siempre resulta más difícil posicionar un libro de cuentos, editorialmente hablando.

¿Cómo has vivido la pandemia en el sentido artístico?

Contrario a otros escritores, me encuentro un poco paralizado, entonces lo que hago son creaciones levemente más mecánicas, como traducir un texto o investigar para los artículos que escribo para revistas. Asimismo, leo muchísimo. Con tanto que leer, a veces pienso en la necesidad, casi en la frivolidad, de escribir. La pandemia también resalta el sentimiento de futilidad en torno a la creación artística.

Cuéntanos más sobre Dame pan y llámame perro, sobre tu inspiración para escribir sobre un hecho real

Esta masacre que ocurrió en Peñaflor, el año 2010, me chocó mucho. Desde entonces me ha dado vueltas ese trágico hecho. Me impactó la cobertura de la noticia, el modo en que los discursos se dispararon y el entorno en el que ocurrió. Lo que quise hacer fue una exploración del contexto social en el que ocurre una tragedia como esta, el modo en que los integrantes de una sociedad asimilan un hecho de estas dimensiones.

Aunque mi novela no tiene nada que ver con estos ejemplos, puedo pensar en Fuente Ovejuna, la obra de Lope de Vega en la que el responsable de la muerte del comendador es «todo un pueblo», o en Asesinato en el Orient Express, novela de Agatha Christie donde el empresario norteamericano es asesinado por una docena de personas. El crimen se teje en un escenario más amplio; la responsabilidad también es compartida en una sociedad jerárquicamente tan marcada.

¿Qué es lo más fácil y complicado al escribir?

Probablemente lo más fácil sea decidir sobre qué quieres escribir: el tema. Lo complicado puede ser la arquitectura del texto, qué persona vas a usar, cómo vas a presentar la historia, cuántos capítulos vas a usar, o si no vas a usar capítulos; qué tipo de voz narrativa vas a dispensar. Puedes tener la idea, la trama y el desarrollo; incluso la seguridad de cómo va a terminar tu relato, pero si la voz no funciona, nada funciona. Estoy hablando de una escritura que cuenta con un privilegio estético, ya que hay géneros en el que sólo se exige una historia buena o una postura política, etc.

¿En qué te basas a la hora de escribir? ¿Imaginación o usas la investigación para tus ideas?

Cada proyecto tiene su requerimiento. Para una novela como Concepciones, por ejemplo, tuve que investigar sobre el mundo de la prostitución y del tráfico humano. Lo mismo con No me ignores, que requirió mucha investigación sobre asesinos en serie, la mentalidad criminal, los discursos psiquiátricos que se imponen sobre estos casos, etc. Para Sinestesia me tuve que zambullir en el mundo del bio-art y de la historia de las artes visuales en general. Pero para Cardumen no hice tanta investigación porque es una novela centrada en relaciones familiares y dramas más domésticos. Si ellos vieran es una novela gótica (un género que he estudiado y que revisito siempre), también impulsada por un conflicto familiar y que se inscribe en el imaginario gótico y su lenguaje ornamental. Pero, más allá de la investigación, la imaginación es crucial en cualquier proyecto literario.

¿A quién admiras?

A los que trabajan en silencio, a los que han sido desprovistos de voz, pero continúan con sus creaciones. A quienes se les ha encarcelado por escribir en su idioma. A los que se han propuesto escribir a pesar de los traumas que han vivido. A las hermanas Brontë que tuvieron que presentar sus escritos con seudónimos ambiguos y a Mary Evans, a quien todo el mundo conoce como George Eliot.

  1. ¿Cuál escritor/a es tu favorita?

Mi escritora favorita es Anita Brookner. La introspección, el humor, la rectitud y la capacidad de caer en el más profundo abismo de la soledad: todo está en sus veinticinco novelas. Al leer a Anita entiendes que hay una voraz lectora detrás, donde se cruzan Freud, Henry James, Dickens, Stephan Zweig, novelas rusas, una enorme tradición francesa, así como una impresionante educación sobre la tradición pictórica.

 

 

Nicolás Poblete Pardo (Santiago 1971) es un destacado periodista, profesor, traductor y doctorado en Literatura Hispanoamericana (Washington Universityen St. Louis). Ha publicado varias novelas como Dos cuerpos, Réplicas, Nuestros desechos, No me ignores, Cardumen, Sinestesia, Si ellos vieran, Concepciones, como también los volúmenes de cuentos FrivolidadesEspectro familiar, y la novela bilingüe En la isla / Onthe Island. Traducciones de sus textos han aparecido en Irlanda, Estados Unidos, Alemania y en Croacia.

Fotografía: Leo Vidal

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