Ninfa María: «Me gusta mucho la poesía chilena hecha por mujeres»

Foto fondo rojo de hojas, Ninfa María. Foto con el megáfono: cortesía del Colectivx Piño Choroy

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Dedicada a la poesía, a Ninfa María le gusta mucho indagar en las diversas formas para crear lo que ella busca irradiar: qué es la poesía y busca romper lo que «no se entiende o lo que se considera aburrida» en la prosa. Ninfa María da vida a muchos proyectos y últimamente esta abocada a su nuevo libro llamado uwu que contiene cuentos y poesía visual. Conoce más de esta poeta nacional en esta entrevista.

-Cuéntanos un poco sobre ti

-Actualmente me dedico más a la poesía. Me gusta explorar formas distintas de crear, ya sea a través de la escritura, la performance en forma de danza o expresión de textos, el diálogo de la imagen con el texto, o lo audiovisual, que ofrece tantas formas de experimentar con múltiples registros y que, en potencia, puede llegar a tantas personas.

Me motiva llevar la poesía a estos planos, hacer cosas entretenidas con ella, que se conozca, romper el mito de que la poesía no se entiende o es aburrida.En ese sentido, me gustaría que se vuelva natural en Chile, que llegue a todas las personas, que se expanda y ruja, como el mar por toda la costa. Soy soñadora, no ambiciosa.

-¿Siempre te gustó la poesía?

-No supe de la poesía hasta hace algunos años, de hecho, me gustaban mucho las novelas. Eso era para mí la noción de libro y de ser escritora, la novela y el prototipo de novelista, por eso me costó tomar en serio mis propios versos. Sin saber, empecé escribiendo en verso libre, líneas que surgían de la urgencia por expresar sensaciones complejas, surgían en ese momento nuboso en que no sabes muy bien qué es lo que te está pasando, por sensaciones relacionadas con la tristeza, la decepción, el vacío, la ansiedad y la angustia. Solo después estos escritos evolucionaron a algo más lúdico, tal vez para hacerlos más llevaderos, quitarles el peso de la tragedia. Volviendo a lo que decía, cuando caché que lo que escribía era poesía, ahí me interesé por leerla, pero fue un aprendizaje tardío realmente. Lamento mucho que, estando en un país donde hay tan buena poesía y tan variada, me haya enterado tan tarde de ella. Me queda mucho por leer aún.

-Durante la Cuarentena, ¿pudiste crear algo?

-Sí, mucho. Aproveché que no tenía la presión del trabajo, porque mi pega se canceló por esos meses. Terminé una novela futurista de aventuras y crítica social, una plaquette que probablemente permanecerá escondida, un poemario experimental y un híbrido colaborativo que hicimos con mi pololo, uwu se llama, lo lanzamos virtualmente hace poco. Además,me entretuve haciendo videopoemas para mi canal de youtube, otros poemas para el libro que sacaremos próximamente con el colectivo Antiyó y los poemas para las consignas semanales del colectivx Piño Choroy, para las lecturas que hacemos los jueves en vivo por Instagram, con modalidad de pantalla abierta, para quien quiera participar recitando.

-¿Qué autoras/es te gustan?

-Me gusta mucho la poesía chilena hecha por mujeres, es un aire fresco para salir de la literatura blanca y occidental a la que por años había sido sometida, sin darme ni cuenta. Leer, por ejemplo, a Soledad Fariña, Elvira Hernández, Carmen Berenguer, Malú Urriola, Rosabetty Muñoz, Cecilia Vicuña, todas ellas actuales y de renombre. También a mujeres latinoamericanas que no están ya con nosotros, como Blanca Varela, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral, Alejandra Pizarnik. Y lo que más leo/escucho es la poesía actual de mis compañerxs poetas, como Marcela Parra, Gladys González, Constanza Fernández, Catalina Soto, VilkaAnsky, Jack Leibur, Camila Ramírez, además de la poesía del Piño Choroy, me gusta mucho que ya puedo reconocer la poética de cada unx de ellxs, han logrado un sello personal. También las poetas de la Antología Poesía en Toma, recopilada por Fanny Campos ¡qué gran libro ese! De los poetas hombres me gustan muchos, pero considero que ya han sido suficientemente nombrados, los clásicos al menos. Zurita dice que a la poesía le importa un pepino si quien escribe es hombre o mujer, lo cual en cierto nivel es cierto, porque cualquiera puede escribir. Por otro lado, no hay que ignorar que es muy distinto habitar el mundo siendo uno o la otra. Las mujeres se han dejado al margen, no han sido tomadas muy en serio en muchos oficios, y en este rubro nos han llamado «poetizas», como si no mereciéramos el título de poetas. Pienso que no se puede negar que la poesía que viene desde los márgenes es mucho más libre y novedosa que la de quienes han estado tan adaptados a los cánones. Las mujeres han sido un grupo importante en este sentido, ya que muchas veces su poesía se ha creado al margen de los círculos clásicos de aprobación.

-¿Qué es para ti la poesía?

-Es un escape, una salida de emergencia, pero también una casita, una llegada. Los poetas huimos de casa /para ir a buscar nuestra casa/ o como excusa para, al fin, irnos de viaje, expreso en mi poema «Dónde vivir». La poesía es un refugio triste, del que sales contentx, sobre todo si tienes compañerxs poetas con quienes compartir versos, de la misma forma como compartíamos stickers o tazos cuando niñxs. La diferencia ahora es que no hay que comprar ni chicles ni papas fritas para tenerlos, nosotros mismos podemos producir objetos poéticos que nos den felicidad, también podemos desear estos objetos abstractos en otros. Es una economía del deseo que hay que seguir expandiendo a otras áreas de la vida, vernos como productores, no meros consumidores.

-Tienes un libro, Líquida, ¿cómo fue crearlo y luego darlo a conocer?

-Lancé Líquida hace dos años. Me demoré tres años en armarlo. Curiosamente, en un comienzo se llamaba Sólida, ya que buscaba reflejar un proceso de construcción de identidad en el que me había sumergido los años previos, tomando escritos que había hecho desde el 2010, generados desde la crisis, sin tener idea por esos años de que estaba escribiendo poesía. Recién el 2014 me di cuenta de que tenía muchos poemas y de que estaba escribiendo cada vez más, ahí fue cuando decidí hacer un poemario. Ese año nació Sólida, luego vino otra crisis existencial y tres años más tarde el proyecto se transformó en Líquida, completando un ciclo de mucho crecimiento para mí. Líquida terminó siendo la forma que me parecía mejor para surcar la vida, de manera intuitiva, aún no conocía esta cita de Marx que hoy me hace mucho sentido: Todo lo sólido se desvanece en el aire. Ser alguien no tiene que ver con construirse una identidad rígida, sino con ser flexible para aprender a moverse, avanzar. Tomar un estado líquido para no estancarse, para nutrir y no matar. Cada poema del libro es una forma distinta de plantear esa pregunta, sobre cómo vivir, de la que salen ramificaciones, como brazos de un río, algunas en forma de apuestas o como intentos de respuesta, otras simplemente generando más dudas. Aprendí que está bien siempre tener más preguntas, ir cambiando de estado y de respuestas tantas veces como sea necesario.

-Se te conoce como Ninfa María, ¿por qué el nombre?

-Ninfa nació de un taller de performance erótica que tomé el 2017, con el colectivo Animala. El personaje emergió de esa experiencia y me marcó. Ninfa juega, quiere dejar de llorar, ahora se ríe de las tragedias, se da cuenta de que tiene boca para denunciarlas. Escurridiza y desobediente, no va a hacer cantos de musa para los que se pierden en el bosque. María porque es la voz de una mujer chilena que puede hablar por todas, sentir lo que siente una María cualquiera, que podría ser la señora del negocio, nuestra amiga, mamá o abuela. Es una voz común, nada exquisita, la que busca ser oída.

-Tus perfomances son estremecedoras y potentes, ¿qué piensas cuando estás haciéndolas?

Pienso mucho en la personaje a quien estoy encarnando, para eso tengo que dejarme de lado, porque son textos que hacen vivir a personajes que a veces no tienen nada que ver conmigo. Entonces mi idea es prestarle cuerpo al texto, aunque de todas formas viva estas interpretaciones con mi forma particular de emocionar y actuar, pero soy solo un canal.

 

 

-Cuéntanos sobre el nuevo libro que lanzaste hace poco, de qué se trata, cuál es el mensaje de este

uwu es un híbrido literario, tiene cuentos y poesía visual. Comenzó por la idea de hacer algo juntos con Diego Amapola, queríamos que fuera algo absurdo, por el puro placer de entretenernos. Sin proponérnoslo empezó a tomar un cariz crítico, pienso que es inevitable, dada la revolución social que vivimos. Quisimos llevar al extremo la idea de uwu como personaje, lo hicimos existir en varias dimensiones, que intentara contactarse a sí mismo. Se transformó en una historia épica, no les quiero dar spoilers. Lo dejamos online para quien quiera verlo: uwu

-¿Con cuál poeta te gustaría tomar algo y conversar de la vida?

Con Cecilia Vicuña, definitivamente. Admiro mucho su trabajo, la evolución de su historia. Es hermoso observar cómo se va desenvolviendo una vida que se ha entregado en corazón y cuerpa al arte. Pienso que ella misma ya no es una simple persona, ella es arte. Sería un sueño para mi tomarnos un tecito o una copa de vino ¡le preguntaría tantas cosas! Es que ella tiene una conexión con la tierra y también con lo astral, la naturaleza fluye a través suyo. Me imagino que para ella es fácil acceder a ese saber que se obtiene al abrir los sentidos y la intuición, ese radar de la verdad, o del dar ver, como diría ella en su idioma «palabrarmístico».

-¿Qué se viene para Ninfa?

Quiero mucho volver a recitar en la calle, reunirme con lxs poetas y hacer intervenciones. Quisiera publicar la novela y el poemario que hice, pero aún no tengo un plan concreto para ello. Sí se viene el lanzamiento real de uwu, del libro material, eso va seguro, pero aún no hay fecha fija. Probablemente retome un taller que iba a dar, de performance y poesía, en el marco de actividades del FIP (Festival Internacional de Poesía), preferí congelarlo por la pandemia y darlo de manera presencial, cuando se pueda, la virtualidad nos ha devorado lo suficiente.

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