lector dibujos que hablan 2020

 

El cómic en Latinoamérica. Historia, problemáticas y desafíos

Organizado por la Corporación Cultural Universidad de Santiago de Chile con financiamiento del Fondo del Libro y la Lectura del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, contará con dos visitas internacionales y una atractiva exposición que ya está abierta a público. El encuentro que se realizaría en noviembre tiene nueva fecha, los días 8, 9 y 10 de enero y gran parte de sus actividades se desarrollarán en la Biblioteca Nacional y otras en la Corporación Cultural de la Universidad de Santiago.

Dibujos que Hablan es el único encuentro internacional de crítica, historia y estética de las narrativas gráficas de Latinoamérica, y debido a la situación que se está viviendo en Chile y en otros países de la región, el programa inicial se modificó y se incorporaron conversatorios y talleres que reflexionarán en torno al tema. Uno de los conversatorios incorporados es Estallido Grafico: historieta, ilustración y afichismo en el que participaran Paloma Rodriguez, Karto y Serigrafía Instantánea. También, Mujeres en el cómic: La historieta como espacio de resistencia, en el que también participará la editora Isabel Molina, y las dos invitadas internacionales, Elisa McCausland y Mara Burkart. Ambas participarán en diferentes actividades. Elisa McCausland, madrileña e investigadora experta en cultura popular, feminismo, y en el arquetipo de la superheroína realizará un taller abierto al público con inscripción previa, y Mara Burkart, argentina, socióloga e investigadora en la temática de la política y el humor, estará a cargo de la charla de clausura con la ponencia La construcción cómica de la figura del dictador en el Cono Sur.

Esta ocasión Concepción es la ciudad invitada de honor y por ello participarán distintos ilustradores y artistas quienes reflexionarán sobre el panorama del cómic en Concepción. El 10 de enero a las 12:30 en el Hall Moneda de la Biblioteca Nacional se inaugurará la exposición Fragmentos de una biblioteca trasparente del artista e ilustrador penquista Claudio Romo.

Dos de las ilustradoras penquistas, Romina Peña y Paula Martinez realizarán el taller Fanzine ilustrado y Alexis Figueroa dictará la conferencia Concepción, 2019. Narrativa gráfica e ilustración. Una anotación personal. Revisa el programa aquí 

Dibujos Que Hablan nace el 2015 con la finalidad de pensar y reflexionar sobre las relaciones entre nuestras sociedades y las artes de la narrativa dibujada o gráfica, incluyendo disciplinas afines como las historietas, el humor gráfico, la ilustración, la animación, el muralismo, el graffiti y la experimentación visual.

«Desde su inicio este encuentro ha ido de menos a más: nacido como un encuentro local, pequeño, se ha ido consolidando como un evento de reflexión seria, reconocido en Iberoamérica por la comunidad interesada en la ilustración, el cómic y el humor gráfico, con invitados e invitadas de gran prestigio. En estos días de manifestaciones sociales por la justicia y la dignidad hemos tenido que adecuar nuestro programa y no estarán ausentes, por supuesto, nuestra reflexión sobre la presencia significativa de la gráfica en la protesta ciudadana. Será un buen encuentro en un momento histórico y nos gustaría mayor presencia de autores locales para que conozcan la reflexión que se comparte sobre el oficio y su compromiso ciudadano», dice Jorge Montealegre, director del encuentro.

En el encuentro se entregará un facsímil con una historieta de Luis Jiménez, el único dibujante desaparecido tras el golpe del '73, y una publicación del INDH para promover el respeto de los DD.HH. entre niñas y niños.

La exposición y charlas son abiertas gratuitas y al público. La participación en los talleres es por inscripción previa en la página web http://dibujosquehablan.cl/

lector sonia montecino

 

Publicada por primera vez a fines de los 80, la historia se centra en la desaventajada posición de la mujer en la sociedad chilena, los roles de género y las relaciones de poder en contextos oprimidos.

Autora de extensas investigaciones asociadas a su profesión, la antropóloga y Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanidades, Sonia Montecino, regresa a las librerías. Esta vez con la reedición de La Revuelta (Editorial USACH), su primera y única novela publicada a fines de la década de los 80, cuya escritura surgió durante su asistencia al taller literario que dictaba José Donoso. 

La historia se centra en Noemí Sandoval, trabajadora, madre soltera, pobladora, quien deberá convertirse, literalmente, en luchadora de ring para enfrentar las fatalidades de un entorno opresor y explotador, marcado por el dominio del patriarcado. En el camino, conocerá a María Cariqueo, mujer mapuche que la guiará hacia su liberación personal. La Revuelta aborda el feminismo, el poder de los pueblos indígenas y, en palabras de Montecino, «la rebelión de los huachos», tema que después profundizaría ampliamente a través de sus investigaciones antropológicas.

Al respecto, la escritora Nona Fernández, apreció que «esta reedición de la única novela de Sonia Montecino Aguirre aparece como un destello del pasado para iluminar nuestro pensamiento y nuestra ruta». En esa línea, la publicación de La Revuelta coincide con el estallido social que protagoniza el país desde hace dos meses, pero su contenido aún refleja la vigencia de las adversas condiciones que deben enfrentar las mujeres en lo cotidiano.

«Esta nueva aparición de la novela en un contexto de revuelta y subversión social quizás sea eco de un relato más amplio de anhelos por resolver, pero también y de modo inequívoco es expresión de las obsesiones que han guiado mi camino, sobre todo, la búsqueda en el imaginario del Chile profundo y las posibilidades de inversión simbólica de los modelos de subordinación», indicó la autora.

lector las tesis furia del libro 2019

 

 El colectivo artístico feminista participó en un conversatorio junto a la colectiva de Pizarra Chueca para hablar sobre la violencia de parte de agentes del Estado en estos dos meses de manifestaciones.

 

Apenas unos días después del estallido social, manifestantes reportaron denuncias contra militares y Carabineros por violencia política sexual. Según el último informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), se han hecho 207 denuncias por dicho tipo de vulneración la cual se ejerce, principalmente, contra mujeres y minorías sexuales. 

Sobre ese tema conversaron el colectivo artístico feminista Lastesis y la colectiva de profesores de la diversidad y disidencia sexual Pizarra Chueca en el marco de La Furia del Libro. Matías Suárez, integrante de Pizarra Chueca, dijo que «el origen de esta violencia política sexual parte del afán del mundo heteropatriarcal de dominar a los cuerpos que pueden ser oprimidos por ellos», puntualizando que el objetivo es doblegarlos de manera física o bien psicológica. 

En el contexto de las detenciones ocurridas a partir del 18 de octubre, los testimonios apuntan a desnudamientos forzados, posiciones forzadas, tocaciones, violación, amenaza verbal de violación, introducción de objetos en zonas genitales y otras agresiones sexuales. 

Desde Lastesis aseguraron que si bien se trata de una práctica que se ha visibilizado en los dos últimos meses de movilizaciones, en realidad es un hecho constante. «Lo que es complejo de este proceso de levantamiento popular en vinculación con la violencia política sexual es que coarta nuestro derecho a protestar, como mujeres y disidencias sabiendo que estamos más expuestos», indicó Sibila Sotomayor, cuestionando cómo la sociedad chilena va a convivir con instituciones como Carabineros.

Mauricio Díaz, profesor de lenguaje y activista en Pizarra Chueca, hizo ver que «para quienes no cabemos dentro de esa idea de nación y de Estado, por ejemplo, disidencias sexuales, mujeres, pueblos indígenas y oprimides en general, la violencia por parte del Estado es mucho más potente y se recrudece mucho más hacia nuestros cuerpos».

 

Violencia y movilización

 

La performance Un violador en tu camino marcó un hito en la movilización y el feminismo, siendo replicada por mujeres mapuches, árabes, mujeres mayores y en distintos puntos del mundo. El impacto que causó fue tal que hasta el propio gobierno consideró positiva dicha manifestación y señaló que esa era la forma. 

Al respecto, Lea Cáceres dijo: «Me parece muy extraño que se les ocurra a ellos decir cuáles son las formas de protestas, o sea, quieren regular todo. Hasta la forma de protesta. La violencia que hemos recibido durante nuestra existencia en este país merece una contestación de igual de violenta de cómo ellos han sido con nosotros». 

En esa misma línea, Sotomayor agregó que habría que replantearse qué se entiende por violencia. «Nosotras no consideramos que lo que hacemos sea pacífico. De hecho, consideramos que lo que hacemos es violento, porque lo que decimos es muy violento», indicó. «Estamos invitando al mundo a decirles violadores a los pacos, entonces si eso a ellos les parece pacífico, vale», añadió Daffne Valdés.

La cuarta integrante de Lastesis, Paula Cometa, señaló que las autoridades están sumidos en «paralelismo terrible», dado que toda manifestación intentan volcarla a su favor: «Ahí hay un tema medio ontológico en esta gente, que todo lo dan vuelta, todo lo manipulan. Es grosera la forma en cómo nos ven a quienes estamos en la calle».

lector furia del libro 2019 monica gonzalez

 

A dos meses de las movilizaciones, la Premio Nacional de Periodismo analizó el rol de los medios y de los profesionales de la comunicación en el contexto del estallido social.

Para Mónica González el periodismo vivía una crisis hace rato. Primero, por la irrupción de internet, cuya aparición desestabilizó el soporte económico de los medios. Y segundo, por la crisis actual, que es el acceso del periodismo para que fiscalice el poder. 

A lo largo de su trayectoria en Ciper, la Premio Nacional de Periodismo desarrolló un trabajo que apuntaba a revelar precisamente eso: la corrupción de la élite, las colusiones de los empresarios, el cohecho de los políticos, y cómo esas consecuencias repercuten directa o indirectamente en la vida de las personas

«Yo percibía un descontento, pero estaba convencida, y tengo que confesar, que yo me había pegado, estaba majadera con la corrupción y sentía que esa majadería a la gente ya no le importaba», señaló en el conversatorio sobre periodismo en época de crisis que se realizó en el marco de La Furia del Libro, entrevistada por el periodista, escritor y editor, Diego Zúñiga. Sin embargo, puntualizó: «No había entendido que mucha gente estaba con asco, sobre todo los jóvenes. A mí me  han impactado los jóvenes, cómo están ávidos por saber lo que pasó antes». 

Autora de La Conjura, los mil y un días del Golpe y de Apuntes de una época feroz, González indicó que «hay que recuperar la calle. Cuando uno sale de su casa, uno sabe qué ruido hay en la calle, sabe qué ruido hay el domingo, el sábado, y cuando cambia uno se pregunta qué está pasando. Los rostros de la gente dicen muchas cosas». Pero qué es la calle. «Es la mezcla  del internet, la base de datos, que le permiten a un periodista cifrar cosas», dijo.

A dos meses del estallido social, González manifestó que «algo nos fue corroyendo el alma», en relación a que fue la misma sociedad quien permitió que se ejercieran abusos. En un periodo marcado por las noticias falsas y la viralización de información por redes sociales, la periodista observa con recelo el manejo de datos que se tiene de la sociedad. «Cuando saben qué comes o lo que no comes, qué miedos tienes, saben qué mensaje entregarte para que cambies tu opinión. Hoy estamos recibiendo mentiras a cada rato, nos bombardean con mentiras. Por eso necesitamos urgentemente periodismo con ética», señaló.

 

Prensa Furia del Libro

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