Miércoles, Noviembre 30, 2022
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Paola Pérez: «La mayor influencia de la depresión en el libro no viene desde mí, viene de la observación de una sociedad deprimida»

Fotos: Gentileza de la autora

 

Feminista  de tomo lomo, esta artista nos cuenta sobre cómo llegó a escribir y de qué escribe, algo que es muy importante a la hora de mostrar su interior. Su poemario Sobre la serotonina y otros venenos, editado por la editorial Camino, nos muestra un mundo lleno de letras, reflexiones que nos abrazan. Te invitamos a leer la entrevista.

—Cuéntanos sobre ti

—Mi nombre es Paola Pérez Zamora, aunque algunas personas me conocen como Amapola y eso la verdad me acomoda bastante. Tengo 32 años (pero siento que he vivido por lo menos dos vidas) y de profesión soy fotógrafa. Estoy enamorada de los cerritos de mi natal Quilpué y a la vez, no puedo sacar un pie de Santiago y sus infinitas expos y actividades artísticas-culturales (y bueno, también su bohemia). Soy feminista, muy feminista, orgullosamente feminista, no como animalitos ni uso productos que fuesen testeados en ellos. Defiendo la democratización de la lectura. Estoy obsesionada con el mango, las loicas, los conejos y en mi cabeza siempre hay música sonando. No sé que mas podría decir de mi.

—¿Cómo llegaste a escribir de este tema?

—Escribo desde muy chica. Escribo desde antes de saber escribir: a los 6 años le dictaba versos a mi mamá. Y siempre escribo de lo que me pasa, de lo que siento, de lo que observo. De lo que me mueve y de lo que me estanca. Escribir para mi no es un don, no es terapia ni necesidad. Solo me sale así, mis textos son mi visión, mis reflexiones. Así que supongo que llegue a escribir Sobre la serotonina y otros venenos siguiendo el curso natural de la vida, cuando llegó el momento en que empecé a cuestionarme muchas cosas y tuve una especie de crisis existencial. Y en esa búsqueda, me di cuenta que lo que me pasaba era más común de lo que creía, porque al escribir y mostrar esos escritos, los comentarios que me llegaban eran sobre lo mucho que se identificaban esas personas que los leían. Supongo que, a partir de eso, el poemario solo fluyó.

—¿Quién tomó las fotografías del libro? ¿Qué significado tienen?

—Las imágenes que ilustran Sobre la serotonina y otros venenos fueron creadas por mi querida amiga Javiera Allende (@c.efalea en Instagram), ella es una fotógrafa y artista sequísima, admiro demasiado su trabajo. Hemos hecho varias «colab» juntas en otros fanzines. Y cuando supe que Editorial Camino me iba a publicar el libro, no la pensé dos veces y hablé con ella para que hiciera la imagen de portada. La idea era retratar un poco lo visceral de los textos, demostrar que están vivos. La Javi muchas veces trabaja con bodegones de plantas que luego son intervenidos digitalmente para crear imágenes únicas que amo. Y en esta ocasión, lo que vemos en la portada es un detalle de una flor, viva pero estática y que, a la vez, sugiere conexiones neuronales, en concordancia al titulo de la obra. Las imágenes dentro del libro son desconstrucciones y composiciones a partir de la misma fotografía.

—¿Qué quieres retratar en tus palabras?

—Me gusta pensar que el libro es una reflexión existencialista, con tintes nihilistas. Pero siento que definirlo así es bastante pretencioso de mi parte, ya que no tengo una gran formación en filosofía. Así que mejor voy a decir que es una crítica al exitismo en el que vivimos inmersos, a la imposición del «estar bien» y de encajar en moldes, en cualquiera de ellos. Todos sentimos frustración por distintas razones: si fracasamos en una relación amorosa, si no damos la talla en los estudios o trabajo, incluso nos frustramos cuando enfermamos y no entendemos que el cuerpo no es una maquina, si no que es solo un envase, una bolsa de carne y otras cosas así.

—¿Cuánto influye la depresión en tu libro?

—Supongo que bastante. Yo no sé si estoy deprimida, puede que si. Pero creo que la mayor influencia de la depresión en el libro no viene desde mi, viene de la observación de una sociedad deprimida, de un sistema deprimido; de la convivencia con personas que puede que estén enfermas y ni siquiera lo saben (o no lo quieren aceptar por la imposición de estar bien que antes mencionaba). Donde sea que miremos, hay montones de mensajes negativos y deprimentes. Y debo mencionar que este poemario tomo forma durante el 2020, en plena pandemia y cuarentenas, donde, por razones obvias, estábamos todos bastante bajos de serotonina.

 

—¿Por qué el cuerpo es tan importante? ¿Cuál es el sentido del cuerpo en la poesía?

—El cuerpo es el lugar que habitamos, podemos estar en cualquier lugar, pero no podemos salir de nuestro cuerpo. Y el cuerpo condiciona muchas cosas, queramos o no, e independiente de todas las filosofías neohippies de moda. Si algo te duele, hay actividades que no podrás realizar, o peor aun, las haces, pero no las disfrutas. Ahora, yo me pregunto, el cuerpo condiciona las actividades, pero, ¿puede condicionar el pensamiento? ¿O la experiencia? Me gustaría creer que no. Pero lamentablemente, esa creencia no es mas que una utopía. Y ahí caemos en un circulo vicioso. Personalmente, habito un cuerpo enfermo, pero estoy en el proceso de convencerme de que «no soy» ese cuerpo enfermo. Y es muy difícil, porque el cuerpo enfermo me condiciona, me ha traído derrotas y frustraciones y la sociedad en la que vivimos presta una ayuda bastante pobre. Ahí supongo que la poesía termina siendo mi catalizador (a pesar de que muchas veces debo parar de escribir por el dolor de manos o de hablar, por el dolor de mandíbula). Pero, aun así, en la poesía no somos un cuerpo. Somos una idea, una voz. El cuerpo no trasciende. Las ideas si.

—¿Cuál es la importancia de ser valiente hoy en día?

—No sé si tenga una respuesta para esta pregunta. Yo quisiera ser valiente, pero no sé si lo soy realmente, aunque muchas veces me han dicho que lo soy por atreverme a escribir de estos temas. No creo que ser valiente sea una posición de vida o algo por el estilo, es mas bien algo circunstancial. Y bajo esa visión, creo que la importancia radica en que las muestras de valentía pueden servir de ejemplo para que otras personas rompan su propia inercia y salgan de los lugares de donde no quieren o deben estar. Valientes son las mujeres que deciden denunciar a sus agresores sabiendo que el sistema patriarcal en el que vivimos no les va a creer o las va a culpar por la violencia de la que son victimas. Hoy vi el video de las niñas de Irán protestando y sacándose el velo que les fue impuesto, ellas son valientes, su vida está en peligro solo por expresar sus convicciones e ir en contra del abuso del régimen y merecen admiración y todo el apoyo posible, ya que las circunstancias en las que ellas demuestran su valentía son realmente letales.

—¿Cómo te inspiraste en este libro y cuál fue tu fuente de inspiración?

—Las imágenes son mas corrientes de lo que parece: un día estaba en Algarrobo y presencié un atardecer de colores en la playa que fue tan espectacular que me hizo pensar que la vida valía la pena. Y había leído hace poco sobre la influencia de los químicos cerebrales en el ánimo. Los llamé «elevadores de serotonina»: el arrebol en el cielo, una manta suave escuchando Pink Floyd o el abrazo del primer amor son mis detonantes para producir serotonina. Y el saber que todo lo que vivimos intensamente —bueno o malo— y como lo sentimos es el resultado de reacciones químicas en la cabeza, termino por ser la inspiración y el pie a todas las reflexiones del libro.

—¿Dónde podemos encontrar el libro?

—Para todos los que quieran adquirir una copia, pueden hacerlo directamente desde la página web de Editorial Camino, donde se da la opción de envío por encomiendas a todo Chile o retiro en Santiago. También pueden encontrarlo en librería Alma Negra en Providencia y librería Proyección en Santiago centro. En La Kioska de Valparaíso, Antro libros en el Tabo, librería Dite en Chillán y en Editorial Camino en Talca, por ahora.

Francisca Gaete Trautmann
(Santiago, 1985) Periodista de la Universidad Gabriela Mistral. Ha trabajado para revistas, televisión y medios online. Ha seguido cursos de escritura creativa. Le encanta escribir, escuchar música. Vive en Santiago.
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