Prospecciones : Un viaje sin retorno.

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Michel Vinet Aguirre, nos invita en su libro a emprender un viaje interior de búsqueda de su propia conciencia. Una aventura en que se evaporizan las realidades concretas de la materia. Ingresando a un mundo de misterios, que absorben al lector en una transmutación elevada del ser.

En este viaje, no se puede voltear ni retroceder. Tratándose de un caminar iniciático hacia las profundidades del inconsciente. «Inmerso no puedo mirar hacia atrás/sin ver mis rostros cayéndose/grano a grano en el vidrio ahumado, tiempo de arena/que consume el ídolo rojo» (Pág. 10).

El autor tiene ansias de autoconocimiento. Emulando las grandes ceremonias espirituales de las antiguas escuelas de misterios, nos transporta a las pruebas egipcias de los grandes Hierofantes que transitaban desde la muerte a la vida, desde la irrealidad a la realidad concreta, descorriendo el velo de Isis para descubrir la Verdad. «El óxido tiñe con rubor los espejos/ al mirar por dentro/ las memorias empañadas/ por el aire,/ que bajo el agua/ sangra/ el sudor de la existencia» (Pág. 10).

Poesía mística que nos conecta con nuestra propia esencia interior, asumiendo la fragilidad de la materia y la constante lucha contra la ignorancia y la muerte. «Recuerdo el descender por pasos blanquinegros./ Me colgaron un cinto a mi cuello/ para cortejar ignorancia y muerte/cual equilibrista/ sobre la cuerda tentando su destino» (Pág. 12).

Sin duda, nos encontramos frente a una poesía introspectiva y hermética. En la cual el lector debe desentrañar los símbolos ocultos en sus líneas esotéricas, místicas y espirituales. Una poesía de misterios, como debe ser la poesía más profunda. En la cual, cada verso es cada capa que oculta una verdad escondida en sus analogías. Cada metáfora nos vuelve una vez más al origen, al inicio de este viaje metafísico, sin quedarnos donde siempre. Citando a la poeta Noni Benegas, podemos señalar que «No es que escribas siempre lo mismo/ escribes en el mismo lugar otra capa/ más honda, de ese lugar».

Hay que leer     con detenimiento estos versos profundos y singulares, conectándonos con nuestro propio autoconocimiento. «¿Bordear hacia el origen/ o caer/ al profundo pecho/ del cerbero,/ que a los impuros en su boca amansa?» (pág. 15) Precisamente, en cada página vamos bordeando el origen mismo de todos los principios únicos e inmutables. Quizás, con audacia y atrevimiento, el autor desafía los dogmas preestablecidos, como corresponde a cada labrador de la piedra que golpea con mazo y cincel las fuentes mismas del origen. Porque de eso se trata arriesgarse en la poesía, de ir en búsqueda de aquello que trasciende. «Si la muerte nos devora en cada palabra/ y no podré tener más palabras que las repetidas,/ que sea esta una vida vivida/ para abrazar la muerte con dicha» (Pág. 38).

Hay que seguir viviendo la vida con dicha, para encontrar en ella el gran sentido de la propia existencia. El autor, conoce de estas realidades profundas y elevadas. Es una poesía íntima, de su propia esencia que, sin embargo, nos conduce a la realidad interior de nuestra conciencia ilustrada.

La poesía de Michel Vinet, inunda nuestro ser y un suave silbido se cuela entre incógnitas perforadas de silencio. Un soplo agudo e intenso enciende el fuego ardiente de nuestros propios anhelos superiores y cada palabra nos impulsa a traspasar las llamas que no nos queman, sino que alumbran nuestro sendero. Nos recuerda que únicamente los purificados, regenerados y transmutados pueden ascender con sus alas hacia los planos superiores y traspasar el velo de lo irreal.

Ahí, donde el autor finalmente encuentra su cauce y su destino, y exclama triunfante que «No podía asir palabras/ mi lengua era torpe/ no había lenguas/ solo un sonido/ Abrió el Universo» (Pág. 47).

 

Leonardo Acosta Céspedes
Poeta y Abogado
Autor de los libros “Bajo las sombras del silencio” (Autoedición, año 2018); “Infinitud” (Glück Libros & Das Kapital, año 2020)

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