Sebastián Correa Duval: «Mis poemas tienen mucho de existencial, pero además de una constatación psicológica»
Sebastián es psicólogo de profesión, pero en el año 1998 la poesía entró en su vida, y no la ha soltado. Él comenta que durante un trayecto en el metro, mientras una idea se le cruzaba, escribió su primer poema. Desde ese instante, la conexión entre el misterio y su vida personal empezó a crear profundos lazos con las letras. Te invitamos a leer la entrevista.
Sebastián, cuéntanos de ti
Soy Sebastián Correa Duval, psicólogo clínico, me dedico a la psicoterapia y junto a un equipo interdisciplinario creamos el Centro Soma. Desde lo clínico me he especializado en duelo. También me interesa la educación y soy parte de Fundación Edupoiesis, donde intentamos aportar a la transformación del paradigma educativo actual. Además, soy profesor, hace 15 años, de «Intervenciones poéticas» en la Universidad Alberto Hurtado, un ramo donde trabajamos la poética de los estudiantes. También soy parte de la Escuela poética donde buscamos promover la dimensión poética en diferentes espacios. Estoy casado y tengo 3 hijos.
¿Desde cuándo te interesó la poesía?
La poesía me llegó de golpe el 21 de septiembre del año 1998. Iba camino a la Universidad en el metro, como un día más y sin previo aviso escribí mi primer poema. Desde ese día la poesía ha sido parte fundamental de mi vida.
¿La poesía llegó a ti o tú la buscaste?
Como dije recién la poesía llegó. Pero luego analizando la propia vida, veo que hubo un proceso que me llevó a ella. Y este proceso tiene que ver con irse acercando a las humanidades. En el colegio yo era matemático, pero con cierto interés en temas filosóficos y existenciales, con una conciencia de muerte que me hacía sentir la vida con algún grado de extrañeza. Es decir, una conexión con el misterio muy personal. Y creo que ahí está la base de la poesía.
¿Qué significa este poemario El inesperado vuelo de las moscas, editado por Las Bacantes?
Este poemario llevó 9 años en publicarse. Nace el 2016 desde una experiencia de vida o muerte que tuve. Una neumonía mal cuidada que me llevó a la UCI y un buen tiempo de hospitalización. Ese sentir la muerte dentro me hizo replantear mis creencias y comenzar un proceso de re significación existencial que intento plasmar en el libro.
¿Tus poemas tienen tintes de psicológicos?
Sí, creo que es inevitable. Creo mucho en el paradigma de la complejidad, es decir en los vínculos y conexiones que existe entre todo, en este caso entre las disciplinas o áreas de la vida. Creo que mis poemas tienen mucho de existencial pero además de una constatación psicológica de cierta crudeza de la vida, pero también de un reconocer matices que hacen agarrarse y desear la experiencia de vivir.
¿Cuál fue tu fuente de inspiración y el proceso al escribir este libro?
El móvil primero fue constatar, desde el cuerpo, que la muerte está dentro de nosotros y que no es algo etéreo o abstracto. Creo que la inspiración es ver la realidad cotidiana con otros ojos, con otro grado de asombro y apertura. Hoy estoy convencido que la vida tiene sentido por si misma, solo hay que aprender a contemplarla. Pero para llegar a eso tuve que desaprender paradigmas heredados y mandatos culturales. Y esa contemplación despertó en mi muchos procesos internos que intento reflejar con estos poemas.
Hablas de muchos insectos, en especial la mosca, ¿por qué?
Creo que las moscas son un insecto que rodea la muerte, desde su cercanía a los desechos hasta el saber que viven muy pocos días. Son un insecto cotidiano pero que rechazamos o negamos. No nos gustan las moscas, pero son parte inevitable de nuestra cotidianidad, se nos cuelan. Como la muerte.
¿Cuál poeta te ha inspirado a la hora de escribir?
Muchos. Cuando comencé en la poesía me inspiró mucho la poética y la poesía de Jorge Teillier, esa nostalgia de la infancia y la naturaleza. Tuve una infancia muy de campo y esa conexión con la tierra no la he vuelto a sentir jamás. Ya más grande me han inspirado otros poetas chilenos como Enrique Lihn, Cecilia Casanova, Eduardo Llanos Melussa, Gonzalo Millán, Carlos Cociña, Elicura Chihuailaf, Elvira Hernández, etc. Creo que en Chile tenemos una tradición tan rica y variada en poesía que es un lujo ser poeta en Chile. También me siento cercano a la poesía de Hugo Mujica y Emily Dickinson, admiro su simpleza y profundidad. Y si tengo que reconocer a un grande de la poesía es a Hölderlin, su Hyperion me voló la cabeza.
¿Dónde podemos encontrar tu libro?
En varias librerías como Lolita, Takk, la del MUT, del GAM etc., en buscalibre y en la página www.palabradepoeta.com