Waldo Parra: «Lo que más me gusta es colocar sobre el papel son los sentimientos, sensaciones e impresiones más profundos»

Foto: Lorena Palavecino

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Waldo Leonidas Parra Pizarro (Santiago, 1965), abogado y profesor de gran trayectoria, autor de la saga Masones & Libertadores. El amanecer de la República (2016), El secreto de la Logia (2017) y El legado de Los Héroes (2018). También ha escrito Rebelde y Código Secreto. Tuvimos la oportunidad de entrevistarlo para conocer sobre sus intereses en la literatura, el género de novela histórica y sus futuros proyectos.

 

Cuéntanos sobre ti

Puedo decir que estudié Derecho y me recibí de abogado en enero de 1997. Trabajé en grandes corporaciones privadas y también en el ámbito público. Recibí el grado de Doctor en Derecho, en 2012. He enseñado en universidades públicas y privadas. He sido director y decano de facultades de Derecho y nombrado abogado integrante, algo así como ministro suplente, de Cortes de Apelaciones, y actualmente formo parte del Tribunal de Cuentas de la Contraloría General de la República. Como verás, en casi 25 años de vida profesional, he hecho de todo. Mi motivación por escribir viene desde muy pequeño y asociado,principalmente, a la creatividad, que heredé de mi madre, y a mi interés por el mundo humanista, que heredé de mi padre. A ellos dediqué mi primera novela.

 

¿Con cuál género literario te sientes más cómodo?

La novela histórica ha sido mi carta de presentación, sobre todo por mi gusto por la historia universal y aquellos aspectos poco conocidos de la historia de Chile. Sin embargo, en mi última novela Código Secreto. El poder oculto de los masones, he derivado en la novela contemporánea con algunas pinceladas históricas.No descarto escribir novela romántica, de ciencia ficción y, por qué no, terror. En definitiva, no quiero colocarme límites y aspiro, más que a transformarme en un escritor famoso, en un «escribidor de historias», algo que para Bolaño parecía una defecto precario para mi es una obsesionada virtud. No quiero ganarme el Nobel de Literatura sino el Oscar al mejor guión de una película hollywoodense.

 

La masonería es un tema que te gusta a la hora de escribir, ¿por qué?

El tema de la masonería surgió porque en la trilogía de Masones & Libertadores existe una conexión directa entre el accionar de la masonería con el desarrollo del proceso de independencia hispanoamericano, que es el tema central de la saga. Es un hecho que, hasta el momento en que fue mencionado en el libro, hablar de la influencia de las logias masónicas en el proceso de emancipación era un secreto a voces, un murmullo detrás de la puerta. Hoy en día le preguntas a cualquier historiador y te dirá «si por supuesto, la masonería fue gravitante en la historia de la independencia», pero hasta la publicación de Masones & Libertadores eran muy pocos los que lo habían dicho. Y si lo habían hecho, no había con el énfasis que le infundí en mi novela. Lo cual, es un tremendo aporte a la investigación histórica. El libro ha sido mencionado incluso en investigaciones históricas de otros países. Ha sido notable como una buena historia puede tener tanta fuerza.

Lo mismo ocurre con la figura de algunos famosos próceres: de Carrera siempre se hablaba de que era un joven revolucionario, algo así como un chico de la alta sociedad jugando a la política. La verdad es que José Miguel Carrera es un rockstar de la historia chilena, sudamericana y occidental. Un Napoleón sudamericano. Con sus luces y sus sombras. Como todo súper héroe. De O´Higgins hasta el día de hoy, las instituciones públicas lo tributan como el único Padre de la Patria; de los demás, si te visto no me acuerdo. Nadie puede desmerecer los méritos de O´Higgins, pero, así como debemos reconocer su valentía a toda prueba y su entrega por la causa de la patria sin condiciones; también debemos admitir que fue un muy mal gobernante. El cobro del costo del fusilamiento de los Hermanos Carrera lo muestra como un miserable.

Con San Martín sucede algo similar. En Argentina lo veneran como a un dios, pero han sido los propios autores argentinos quienes han logrado, en alguna medida, desmitificarlo, o al menos colocar el tema en la mesa de debates. La realidad, claramente, ha mostrado que San Martín era un espía inglés, un anglófilo al servicio del imperio británico. Sus servicios militares lograron que el imperio inglés lograra una influencia insuperable en todo el sur de América. Es cosa de investigar de donde llegaron los primeros empréstitos en dinero, el primer banco que se abrió en el país, las primeras inversiones vinieron de Inglaterra. Eso fue muy influyente para lo que vino después con la Guerra del Pacífico y con la influencia inglesa en la Patagonia.

Es difícil de apreciar a primera vista, pero el solo hecho que nuestro Padre de la Patria sea un inglés dice mucho de todo esto. Puede ser que, por eso, en alguna medida,hayamos sido considerado por tanto tiempo como los «ingleses de Sudamérica». Cuando la reina de Inglaterra visitó Chile, en 1968, fue recibida casi como una soberana, como si fuéramos parte del Commonwealth, tal como es Nueva Zelanda o Australia. Niall Ferguson, conocido historiador inglés, señala que Sudamérica efectivamente formó parte de lo que él mismo ha denominado los territorios informales del imperio británico. De alguna forma, salimos de las garras del imperio español para caer en las del imperio inglés.

 

 

¿Cómo fue escribir Código Secreto. El poder oculto de los masones?

 Escribir Código Secreto fue un verdadero placer. Lo escribí en seis meses, quizá menos. De ahí para adelante creo haberme recibido en el oficio de escritor. Debo reconocer, además, que he tenido mucho apoyo de quienes han sido mis editores. Esteban Cabezas, que trabajaba en Editorial Planeta en la época que publiqué Masones & Libertadores, es un editor genial. Y Marcela Escobar, editora jefe en Random House, donde publiqué Código Secreto, ha sido un gran apoyo y una excelente profesional. A ellos dos les debo haberme recibido en el oficio de escritor.

Después de Código Secreto, siento que puedo escribir lo que sea. De hecho, junto con esa novela, comenzaron a fluir muchas ideas de nuevas historias. Fue como un manantial de creatividad. En todo caso, este nuevo libro es de alguna forma el final de la saga de Masones & Libertadores. Quien haya leído la trilogía encontrará en Código Secreto muchos guiños a la segunda trilogía del universo masón. Mi aspiración es seguir escribiendo y transformar Masones & Libertadores en una saga del tipo Star Wars. Aunque ya haya escrito el final. Bueno, también le pasó a George Lucas.

 

¿Qué es lo que más te gusta al escribir?

Creo que lo que más me gusta colocar sobre el papel son los sentimientos, sensaciones e impresiones más profundos. No tener inconveniente en evidenciar aquello que uno ama u odia, que lo apasiona o que reverencia, sin ningún temor. Pero para poder hacer eso, hay que desarrollar muy bien esa actitud de poder describir de esa manera. Creo que he sido exitoso en alimentar lo que se denomina la prosa lírica. Hacer llorar o reír al personaje no es fácil, y es un gran logro para quien practica esta forma de escribir. Cuando he conseguido profundizar en la prosa lírica con credibilidad, siento que voy por el camino correcto en este oficio de escribir.

 

¿Cuáles son tus libros favoritos?

Qué duda cabe, The Old Man and the Sea, y For Whom the Bell Tolls, ambos de Hemingway. Para mi Hemingway es un derrotero a seguir. Cien años de Soledad, de Gabriel García Márquez, obviamente; seguramente el mejor libro en habla hispana después del Quijote que se escribirá jamás. La Ilíada y La Odisea, de Homero, son libros que nunca termino de leer. París au XX siecle, de Jules Verne, por todo su significado fascinante y por haber sido encontrada hace tan pocos años.  Y War and Peace, de León Tolstoi, para mí, infinitamente mejor que Games of Thrones.

 

¿Crees que en Chile faltan más actividades literarias?

Siempre hay espacio para más, pero cuando salieron mis primeros libros hubo un verdadero boom en la industria de la venta de libros. Tradicionalmente ha habido dos grandes cadenas de libros, pero de algunos a esta parte, han surgido muchos nuevos emprendimientos, sobre todo en regiones. Lo cual es muy bueno porque se ha ido formando una industria del libro con tres grandes elementos a considerar: las editoriales, las librerías, y los medios de difusión. Por otro lado, si bien, me encantan los libros en papel, cualquier formato es bien recibido: libros digitales, audiolibros, cualquier medio para poder entregar y difundir la historia que has escrito, es igualmente bueno.

Obviamente, que todo existe gracias a los lectores. Nada de esto sería posible sin ellos. Va desde ya mi eterno agradecimiento, a quienes prefieren mis libros. Es fundamental que existan grandes editoriales, No obstante, para mi es fantástico que haya emprendedores que se dediquen a la increíble aventura de vender libros. Es un trabajo de mucho esfuerzo y dedicación. Te tiene que gustar.

Además, creo que las redes sociales ayudan mucho. En ese sentido, si algo he aprendido en estos años es que el clásico escritor que entrega su manuscrito y se sienta a ver pasar a sus lectores es una especie en extinción. Desde el primer momento me di cuenta de que uno más que un escritor es un personaje escritor. Y en tal sentido, hay que estar dispuesto a hacer verdaderos tours de promoción, hablar con tus lectores es fundamental. Y para eso hay que ir a las radios, a la prensa escrita, y la televisión.  Tener Instagram, tener Twitter y Facebook, es fundamental. Yo he hecho todo ese recorrido y me ha servido mucho. Pero, es un trabajo que uno debe proponérselo. Hay que estar permanentemente reinventándose.

Sin embargo, el tener una alta aparición en los medios, no necesariamente significa participar de los mismos. No me interesa tener un programa de televisión, lo que quiero es promocionar mis libros en la televisión. Si para eso, tengo que salir en los medios, es lo que hay que hacer, pero la farandulización de tu trabajo me parece una pésima inversión, pues al largo plazo te transformas en una caja de galletas, bonita por fuera, pero vacía por dentro, sin contenido real. Te comes las galletas y no queda nada.

 

¿Qué se viene para el futuro?

Tengo muchos proyectos en carpeta. Hay algunos que se pueden revelar, pero otros, no. Por lo pronto, quiero continuar con la saga de Masones & Libertadores, sacar una cuarta entrega. También está el proyecto de sacar la saga del libro en versión novela gráfica. Por otro lado, estoy buscando hacer algunos proyectos con otros autores. Algo parecido a lo que hacía David Bowie cuando sacaba una canción con otro cantante famoso.Hacer colaboraciones en conjunto con otros autores.

Y bueno, con todo esto del famoso coronavirus, he estado escribiendo una novela en tiempo real, que no solo me ha entretenido en estos tiempos de cuarentena, sino que creo, sinceramente, que se transformará en unlibro que, muy probablemente con otros que se publiquen sobre el tema, graficará muy bien esta época tan compleja que estamos viviendo. Y lo hará de manera entretenida. Perfectamente se podría convertir en el guión de alguna película de acción, en el futuro.

Quiero escribir para el mundo entero, no solo para Chile. Quiero ver mis libros en las vitrinas de Europa y Estados Unidos. Y cuando aparecen estos temas globales como el coronavirus, lo veo como una oportunidad de escribir algo que se podrá leer en cualquier país, en cualquier idioma, en cualquier continente. Esa es mi aspiración. En agosto de 2019 estuve en Roma y me impresionaron sus calles y su historia. En noviembre pasado estuve en Madrid y sentía como propio el legado de la cultura romano-hispano-musulmana. Sin embargo, aspiro volver a California. Viví allá en 2000 y en 2011. Es un lugar maravilloso donde me siento en casa. Nunca he tenido ese sentimiento desesperado de regresar a la «tierra que te vio nacer», pues me considero ciudadano del mundo. Sí, espero, sinceramente, volver a tomar un café en Sunset Boulevard, muy pronto.

 

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