Yo Lector: Matías Bize

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¿Qué lee Matías Bize?

Leo muy variado y distintas cosas. Me gusta mucho leer periodismo de investigación por ejemplo; María Olivia Monckeberg, Mónica González, Patricia Verdugo, Carmen Hertz. “Los Zarpazos del Puma” fue un libro que me marcó, por el aprendizaje, por conocer la historia de Chile. Luego “Bucarest 187”, de Patricia Verdugo, también. Ahora estoy leyendo un libro súper interesante que se llama “CeroCeroCero” de Roberto Saviano, que habla de cómo la cocaína gobierna el mundo. Nunca he filmado algo así, pero me parece que es información que uno debiera saber. También leo poesía, me gusta mucho Claudio Bertoni y también la poesía de Carmen Gloria Berríos. Hace poco empecé a leer “Traking” de Gonzalo Frías y es tremendamente interesante y desgarrador.

¿Qué libros recuerdas de tu infancia?

El que más recuerdo es “Siddhartha”, de haberlo leído en el colegio y fue súper importante, de hecho todavía guardo esa misma edición.

 

¿Algún libro que haya influido en tu carrera?

Leí mucho de técnica, de dirección de actores, de guión, de fotografía, tengo todavía esos libros. Hay uno muy bueno de David Mamet que se llama “Verdadero y Falso”, que habla sobre actuación, recuerdo que fue muy inspirador en su momento., Me leí todos los clásicos también, Stanislavsky, Artaud, pero sobre todo leí mucho de actuación en cine. Hay un libro muy bueno de Michael Caine, “Actuando para el cine”, que fue de mucha ayuda cuando hacía mis primeras películas. Leí sobre todo de dirección de actores, creo que más que de guión. Los tengo todos subrayados y los leí varias veces.

¿Eso Influyó de alguna manera en tu relación con los actores?

Daba como una tranquilidad, como de tener una base, teórica al menos. Yo trabajo de manera súper intuitiva finalmente, pero sí te daba una idea de cómo otras personas dirigían a sus actores, cómo ellos se relacionaban con sus actores, en ese sentido me pareció importante haber tenido esa base teórica. Hay un libro muy bueno de Frederic Raphael, que es el guionista de Kubrick, habla de cómo trabajaron el guión de “Ojos bien Cerrados”, que además es una de mis películas preferidas. Se llama “Aquí Kubrick”.

Viviste tu infancia en Santiago, ¿Qué libros llevarías a tus viajes para mantener el contacto con esta ciudad?

 “Formas de volver a casa” de Alejandro Zambra, me recuerda mucho mi infancia y Santiago.

¿Tienes algún libro favorito o de cabecera al que siempre vuelvas?

Hay uno de Carver que se llama “Si me necesitas, llámame” que me fascina.

¿Cuánto ha crecido Matías Bize desde Sábado hasta La Memoria del Agua?

Mucho, porque han pasado más de diez años. “Sábado” la hice cuando tenía 23 años y ahora tengo 36. Por un lado, mucho porque siento que he crecido con cada película, creo que cada película que hago es el aprendizaje de la película anterior, pero siento que también hay una cosa en común, que con cada película me parece que estoy haciendo como si fuera una primera película también. O sea, como que creo que cada película para mí es como un nuevo descubrimiento, un nuevo aprendizaje, me arriesgo también con cada película, no voy sobre seguro, es un descubrimiento cada película.  Desde “Sábado”, que era cómo hago una película en un plano secuencia, después “En la Cama”, cómo hago una película con dos personajes en una cama, después “Lo bueno de llorar”, que fue una invitación que me hicieron en Barcelona a filmar una película, también una experiencia nueva, después “La vida de los peces”, una película que sucede en una sola casa y ahora “La memoria del agua”, que era enfrentarse a un tema también súper complejo en que nos estábamos metiendo. Si bien hay un crecimiento de oficio, de aprendizaje, de experiencia, por otro lado me sigo sintiendo como un estudiante de cine, que estoy aprendiendo con cada película, que estoy creciendo, que cometo errores pero que son siempre aprendizaje, entonces siento que en ese sentido soy bastante el mismo de “Sábado”.

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¿Qué importancia le das al guión dentro de tus películas?

Una importancia gigante en verdad, creo que es como una piedra fundamental para empezar a hacer una película, le dedico mucho tiempo al guión. Las dos últimas películas por ejemplo, con “La Vida de los Peces” estuvimos un año y medio haciendo el guión, ahora con “La Memoria del Agua” estuvimos tres años haciendo el guión, solamente la escritura de guión con Julio Rojas, y siento que esa dedicación y ese tiempo se notan finalmente en el resultado de la película y te da una seguridad de que todo el proyecto que vas a hacer o todo el tiempo que le vas a dedicar a una película viene con una base súper sólida porque hay un trabajo que está muy bien realizado, entonces en ese sentido el guión para mí es totalmente fundamental.

¿Improvisas sobre el guión o el guión manda todo?

El guión es bastante cercano a lo que se filma finalmente. Creo que hay, no sé, un 95% es el guión tal cual como está escrito. Con respecto a los diálogos hay muy poca variación. Sí encuentro cosas en los ensayos, me gusta descubrir, darles libertad a los actores, dar libertad también en el momento del rodaje, pero siempre dentro de ese espacio súper concreto que viene determinado por el guión.

 Tu cine es un cine más bien íntimo, que  trata de conflictos de pareja, de lo que le sucede a los personajes en determinados momentos ¿Cómo se puede construir una radiografía del país en que vivimos a partir de esas pequeñas historias?

No sé cómo, pero finalmente se termina construyendo. Es muy loco porque aunque uno no se lo proponga, finalmente está hablando de una realidad o haciendo una ventanita para poder ver Chile. Recuerdo una vez que un director de cine boliviano me dijo que “En la Cama” era la historia de Chile, que ahí se podía ver exactamente cómo era Chile, cómo era el miedo al compromiso, cómo era el doble estándar, cómo se construyen las relaciones de pareja en Chile y a mí me pareció súper interesante que lo dijera, yo nunca me lo había planteado, nunca fue una búsqueda de hacer una radiografía de las relaciones en Chile, simplemente era contar la historia de una pareja que iba a un motel y creo en el fondo que finalmente desde el momento que uno pone una cámara con unos actores ya está mostrando una realidad y eso hace que sea súper interesante poder ver también lo que sucede en Chile afuera, pero también me parece que tengo la suerte que mis películas terminan siendo historias universales porque funcionan en otros lados también. O sea a mí me ha pasado en otros continentes, con otros idiomas, con otras culturas, que alguien te diga “esa película es mi historia”, o sea eso que sucede en esa película es “exactamente lo que me pasa a mí”, y eso creo que es porque son historias muy particulares que terminan siendo finalmente súper universales.

Has recibido una gran cantidad de premios en el extranjero por tu trabajo ¿sientes ese mismo nivel de reconocimiento cuando vuelves al país?

Sí, yo estoy súper contento con lo que pasa con mis películas tanto afuera como en Chile. Creo que “La Memoria del Agua”, por ejemplo, ha estado súper bien de público, la ha ido a ver mucha gente, pero sobre todo más allá de la cantidad de gente, lo que ha sucedido con la película ha sido muy bonito, o sea el cómo llega la película y eso para mí es impagable, mucho más allá de un premio, mucho más allá de una buena crítica o de un festival, que a alguien la película le llegue o le cambie la vida o le mueva cosas, un sentimiento, eso es impagable y es lo mejor que me puede pasar como director.

Cuando promocionas una nueva película, siempre declaras que es la mejor que has hecho hasta el momento ¿Cuál es la gran película que te falta aún por hacer?

Creo que siempre declaro que es la mejor porque me parece que hay un crecimiento también, creo que todo lo que aprendo con mis películas está puesto con la nueva. No sé cuál es la que me falta por hacer, creo que cuando hago una película intento seguir aprendiendo, es seguir descubriendo, espero nunca sentirme cómodo con una película, sino que siempre sea una cosa riesgosa, difícil, que sea un descubrimiento también, de cómo la vamos a hacer, de cómo va a resultar, en ese sentido como que son experiencias y aprendizajes. Hasta el momento son los temas de pareja los que me llaman la atención, porque es lo que me toca vivir a mí, es el mundo en que yo me muevo. Siento que para hacer una película es importante hablar desde la verdad, desde lo que uno conoce y en ese sentido me siento muy honesto hablando de ese tema, quizás en algún momento cambie y haga algo como lo que hablábamos al inicio, como estas películas con una cosa más social. Lo que me nace ahora son las películas que estoy haciendo.

Acabas de estrenar La memoria del agua, cuéntanos un poco acerca de tu película.

“La Memoria del Agua” es la historia de una pareja que se ve enfrentada a la muerte de un hijo y cuenta cómo intenta esta pareja sobrevivir a esta prueba. Lo que quisimos explorar o imaginarnos con la película, era enfocarnos no en la muerte del hijo sino que en la pareja, en cómo eso puede afectar una  relación, si es suficiente el amor para sobrellevar esta prueba o qué, y en ese sentido sentimos que era un desafío tremendo porque yo no tengo hijos, mi guionista sí tiene hijos, pero no hemos perdido un hijo y en el fondo lo importante para nosotros de la película era que uno se pudiera sentir reflejado sin haber tenido una gran pérdida y creo que finalmente de lo que se trata realmente la película es de cómo la pareja lucha por su relación y creo que todos alguna vez en la vida hemos luchado por una relación.

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¿Cómo llegaste a esa “bomba atómica” que sacude a estos personajes?

Tiene que ver con la estabilidad, nos imaginábamos una pareja en que el amor no está en duda, aquí no hay un enamoramiento, una infidelidad, una pareja que se está conociendo, que se está desarmando, simplemente una pareja estable, en la que en el amor no está en duda, y que los veíamos enfrentados a una prueba tan terrible o quizás la más terrible que pueden tener que es la pérdida de un hijo. Desde ahí surge, como desde esa reflexión y el involucramiento mío con la historia y de Julio es porque todos alguna vez hemos luchado por una pareja y en ese sentido es muy fácil sentirse identificado con la historia.

¿Si no aparece Benjamín Vicuña, la película logra el mismo efecto?

Ahora sería difícil decirlo, pero creo que lo que sucede finalmente con Benjamín es que su actuación es muy buena, porque no necesariamente el efecto es conocer la historia de Benjamín. Me ha tocado presentar la película en otros países donde no conocen su historia, no saben lo que le pasó a él, entonces en ese sentido siento que su gran trabajo es lo que hizo en la película, independiente de lo que pueda suceder en Chile con la gente que conoce su historia y el desafío que teníamos era ese, cómo hacíamos una película que fuera muy emocionante, muy potente, pero con elegancia, con sutileza, sin caer como en la emoción fácil, y en ese sentido lo que hizo tanto Benjamín como Elena Anaya, es tremendo, por que los dos se echan la película al hombro, yo creo, o sea, es una película muy de actores también.

 

Algunas definiciones:

¿Venecia o Berlín?

Las dos. Venecia porque he tenido la suerte de que he estrenado dos películas en el Festival de Venecia, “La Vida de los Peces” y “La Memoria del Agua”, y Berlín porque tuve la suerte de hacer una residencia en Berlín con el guión de La Memoria del Agua y fue súper importante en mi carrera, entonces en ese sentido tanto Berlín como Venecia han sido importantes.

¿Deneuve o Lewin?

Lewin. Es una tremenda actriz con la que me encantaría seguir trabajando, una actriz con la que he aprendido mucho y con la que he crecido mucho también.

¿La sala de cine o el living con VOD?

Yo prefiero la sala de cine, pero también cuando hago una película pienso en que se pueda ver en todos lados, o se a mí lo que me importa es que finalmente la historia llegue, ya sea en una sala de cine,  en una tele, en la pantalla de un avión o en un teléfono celular, a mí lo que más me importa es la historia.

 

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Matías Bize, director de cine, productor y guionista chileno. Ha logrado importantes reconocimientos internacionales en la categoría de cine independiente: su película En la cama logró la Espiga de Oro de la Seminci de Valladolid en 2005 y La vida de los peces, el Premio Goya en 2011. Su última película La Memoria del Agua se encuentra actualmente en cartelera en las principales salas de cine del país.

 

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(Agradecemos la gentileza de nuestro Punto Lector Espacio Ba, que facilitó sus instalaciones para realizar esta entrevista. Conoce más de Espacio Ba, un cowork amable y versátil ubicado en Barrio Italia.  http://www.espacioba.cl/es)

 

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