Por Alejandra González
Despunta el alba, un nuevo despertar,
los rayos dorados comienzan a brillar.
La noche se disipa, los sueños se van,
el sol trae promesas, un nuevo afán.
Los pájaros cantan su canto encantado,
celebran la vida, el día esperado.
En cada amanecer, una nueva historia,
el abrazo del sol, un canto de gloria.
Las sombras se retiran, el día se asoma,
la vida despierta, el mundo se toma.
Las flores se abren, sus pétalos suaves,
reciben la luz, abrazan los aires.
La brisa matutina acaricia el rostro,
un toque de vida, un amor al gusto.
Cada amanecer es un lienzo vacío,
donde pintar sueños, donde hallar el frío.
En el horizonte, el sol se eleva,
cada rayo trae sueños, cada luz renueva.
Así comienza el día, con esperanza y amor,
un abrazo eterno, un nuevo clamor.




