Puna es un libro escrito durante la pandemia. Para ella fue un cambio de vida, ya que tuvo la experiencia de vivir en el extranjero, luego de haber estudiado en extranjero, pero ahora con la seguridad de vivir una etapa más madura. Puna fue un proceso de narrador externo. Te invitamos a leer la entrevista a Camila Blavi, una poeta que cruza lenguaje y estructuras inspirándose en muchos lugares como, por ejemplo, San Pedro de Atacama, y como ella misma dice: «lo que impulsa el libro en este aspecto, son los estromatolitos».
¿Cómo fue escribir tu último libro, Puna?
Escribir Puna fue en medio de cambios bien grandes. La primera parte la escribí en pandemia, entre 2021 y 2022, y después seguí escribiendo al volver a Chile de estudiar en el extranjero. Fue en medio de cambios a nivel personal y social. Por otro lado, fue un proceso en donde me sentí más madura escribiendo, creo que pude trabajar de manera más concreta el cruce entre poesía y narración. Esto lo quise trabajar en el libro a modo de diario, en donde cada poema (al principio tenían fecha, después lo quité) correspondía a anotaciones del hablante, Ariel; y también en estos textos breves en prosa en donde se presenta un narrador externo.
¿Cómo ha sido la evolución con tus otros libros?
Siempre me ha interesado cruzar lenguajes y estructuras. Creo que en mi escritura poco a poco se ha ido desarrollando más ese aspecto, o al menos la experimentación con esa mixtura en el lenguaje. Ahora, por ejemplo, estoy escribiendo un libro de poesía en prosa que quiero que tenga un cruce ensayístico. En términos de contenido, a medida que he integrado más lecturas y he ido escribiendo, he comprendido y madurado ciertas obsesiones, como por ejemplo, materialidades y afectos. Para mí es muy importante que en la escritura o lo sea que haga, pueda darle una continuidad a una visión de mundo que me haga sentido, aunque eso implique aceptar e integrar que estamos sujetos a cambios.
¿Cuál fue tu fuente de inspiración para crear Puna?
Viene de varios lugares. Creo que los principales son el desierto de Atacama, los estromatolitos y los hallazgos de la bióloga María Eugenia Farias en salares andinos, las obras Estado vegetal y Cómo convertirse en piedra de Manuela Infante, el documental La nostalgia de la luz de Patricio Guzmán, el poemario La bestia ser de Susana Villalba.
Interesante el nombre de tu libro. ¿Por qué quisiste llamarlo así?
Creo que es una palabra que podía reunir la vibración del libro. Eso en tanto que habla de un territorio, de su hábitat, de una herencia, de la soledad, de materias y de cuerpos en condiciones extremas.
¿Por qué asemejas el color azul con tristeza en tu poesía?
Eso es algo que habitualmente se le dice a les niñes cuando se les enseña a distinguir los colores según temperatura y como la persona que protagoniza mi libro es muy joven, Ariel, y yo he trabajado como profesora y mediadora de Artes Visuales, esa vivencia se me vino a la cabeza rápidamente. Ariel está sujeto a un mundo lleno de convenciones y crudezas que le ahogan, por eso ve en este mundo microbiano una salida, una liberación.
Se podría decir que es medio científico tu libro al hablar de bacterias, ¿qué quisiste decir?
Claro que sí. Lo que impulsa el libro en este aspecto, son los estromatolitos. Estos son microorganismos que viven en condiciones extremas de altura y alta salinidad a los que se les atribuye la presencia de oxígeno en la tierra. María Eugenia Farias descubrió hace unos años la presencia de estos organismos vivos en salares de la Puna. Esto es muy importante para su protección y preservación, ya que solo en algunos lugares del planeta se ha logrado hallar su presencia en ese estado.
¿Cuál es el mensaje del libro que entregas?
Creo que lo que buscaba era plantear una reflexión y una narrativa sobre un tema que me conmovió profundamente y que consideré importante. Quería abrir posibilidades para pensar otros modos de vida diferentes a lo humano, reflexionar sobre la vitalidad de organismos microscópicos, ojalá generar algo de conciencia sobre su importancia.
¿Dónde podemos encontrar el libro? Y, ¿cómo fue editar bajo el sello Bokeh Press?
Bueno, Bokeh Press es una editorial que en este momento opera en Estados Unidos y no tiene distribución en librerías en Chile, así que los canales de venta son digitales. El principal para nuestro país es Buscalibre, aunque también se puede comprar por la página de la editorial y por Amazon.
Fue muy bonito y emocionante trabajar con esta editorial. Waldo, el editor, es una persona receptiva y cercana, con buen sentido del humor. Rápidamente sintió interés y entusiasmo por publicar Puna. Por mi parte, feliz de formar parte del catálogo de Bokeh Press, que es bastante cuidado también.




