Juana Matey: «Escribir poesía puede hasta tratarse de buscar codificar un mismo mensaje todo el tiempo»

Juana Matey: «Escribir poesía puede hasta tratarse de buscar codificar un mismo mensaje todo el tiempo»

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Matey se define más como una escribiente que como escritora ya que el arte de escribir es una forma de autoconocerse. La poesía le da libertad para poder sentirse segura y mostrar la realidad. Juana ha publicado tres libros, tanto en España como en Chile. El secreto de la madre es un libro profundo que entre varias temáticas, habla del feminismo. Te invitamos a leer la entrevista.

Cuéntanos sobre ti

Me gusta definirme más como escribiente que escritora. Escribir es una manera directa para autoconocerse y situarse en el mundo, y bueno, yo vivo en eso. He comenzado a indagarme desde la poesía porque ahí encontré la libertad para expresar lo que todavía siento como el lugar más seguro para explorar la realidad y conectar con lo que se es. He publicado tres libros de poesía entre Chile y España, y participado también en algunas colecciones de carácter nacional e internacional. Estas invitaciones han incentivado a mantenerme en el circuito. Desde la escritura siento que participo activamente en la transformación constante del mundo, pero en la permanencia y desde la pertenencia que es a su forma la literatura para las sociedades.

¿Cuál es el significado de tu libro El secreto de la madre?, ¿cómo nace?

Escribo tanto que llego a huir de la necesidad de nombrar. El secreto de la madre pretende canalizar algunas de estas escrituras. Se encuentra dentro de un compendio más grande entre varios otros títulos. Se llama «Ejes fundamentales ante la injusticia de la nómina» y está inscrita hace tiempo. Consideré que El secreto de la madre era la entrada correcta para abrir esa colección, porque me es imposible encontrarme en una sola voz, mas considero que ciertas contingencias invisibilizadas requieren atención urgente. Poéticamente supongo que podría decir que El secreto de la madre busca poner una primera piedra en esta construcción. Tiene un objetivo profundamente político; evoca y convoca corrientes subterráneas del ser mujer en este mundo. En ciertos escritos se percibe la fuerza incansable con la que empujo algunos márgenes, mientras que en otras nos permito evaporarnos o escurrirnos en la búsqueda de lo real en nuestra realidad diferenciada, desentendiéndome del espacio limitado de la gramática y la perspectiva histórica que cargamos.

¿Qué te inspira a la hora de escribir?

Tengo una mente muy inquieta. Escribir me sirve para reflexionar, concluir, sintetizar, alertar, comunicar, esperanzarme… Depende del día. Todavía no encuentro un factor común en mis ritmos escriturales, aunque sí me inspira la autenticidad de las vivencias, lo genuino de lo común y extraordinario. Me gusta encontrar mi forma de decir las cosas.

 Para ti, ¿cuál es el concepto de «madre»?, ¿Y qué significa ser mujer en esta sociedad?

Haces preguntas difíciles, ¿cómo generalizarlo sin dejar esenciales fuera? En una investigación que hice para una de las presentaciones del libro, aquí en Oviedo, en Espacio Cambalache, recuerdo que busqué su etimología. En el hebreo antiguo se encuentran semejanzas en la raíz de madre «am» (que casualmente significa alma en mapuzungun y es una palabra que aparece en un poema de este libro) y «amim» que es una palabra frecuente en las escrituras que suele traducirse como «pueblos», según el DECEL, podría haberse referido a algo así como el «lugar donde habitan madresK. Me hizo y todavía hace mucho sentido aproximarme al concepto a través de este posible origen. La mujer embarazada, y no la pareja establecida, me parece que es el núcleo de una sociedad, la unidad más pequeña. Ser mujer creo que es lo que la antecede en una analogía molecular. Para mí va más allá de lo que la expresión o carácter biológico del género compromete. El fenómeno de la reproductividad es casi un efecto de la interacción con los componentes del entorno, como una reacción a estos. Parece que creo que en esta sociedad la mujer juega un rol mucho más crucial de lo que se ha reconocido. Es dónde todo germina.

En tu poemario hablas sobre el feminismo. ¿Qué representa esa percepción? 

Esto es lo que he intentado explicar en tu pregunta anterior. Dentro de mi escritura, asumo puntos de partida muy distintos. A veces persigo verdaderamente el purismo poético, otras veces la estética o la anti estética, la anti poesía o sencillamente cobijo a mi rebeldía adolescente entre discursos y manifiestos; aunque otras veces también pretendo reparar, hacer alquimia, medicina. Mas antes de cualquiera de estos juegos o posturas, necesitaba evaluar mi propia radiografía. Pasé 7 años sin publicar antes de este libro que ganó lugar en una convocatoria de manuscritos por Cuadranta Editorial. Antes de postular cualquier otra cosa, y obviando los giros o roces con mis propias y otras posiciones, no podía dejar de reconocerme ecofeminista —que es la corriente que a mí me representa— y necesitaba declararlo. Así lo hago en este libro. Porque cualquier asomo a la superficie es social, por ende, político. En esa lógica no podía dejar de tomar partido por lo que aún me resulta coherente: buscar coincidir con quienes quieren, y por eso creen, en reconstruir un futuro vivible en mejores condiciones, incluyendo esta vez todo el ecosistema de la vida.

¿Cómo defines tu poesía?

No sabría responder a esta pregunta por mi cuenta. Me han dicho que es testimonial, intimista, teatral, panfletaria, filosófica… Y si bien ninguna de esas características se condice necesariamente con las otras, supongo que puede encontrarse todo eso entre mis versos.

¿Cuál es el mensaje de El secreto de la madre?

Me encantaría decir que no tiene, porque para mí, escribir poesía puede hasta tratarse de buscar codificar un mismo mensaje todo el tiempo (alucinando una máxima abstracción universal). Pero la verdad es que este texto es sumamente provocador y pretendía serlo. Quería llegar a esos rincones donde no se ha explorado la comunidad de mujeres como unidad en lo concreto de lo abstracto, entre nuestras ideas y principios; entonces quiere mostrar nuestras interconexiones y permitir una conversación sincera, solo nuestra, para acunar debates trascendentales. Ha sido bello encontrar lectores hombres en el proceso, padres e hijos sobre todo. Pero aún agradecida de eso, siento que debemos darnos este permiso de discusión entre nosotras. Supongo que es una bandera pirata invertida (con la calabera negra) en un trinchera milenaria. Quiere ofrecer una mano a las voces que a mi juicio, gastaron demasiada energía en esconderse.

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