Por Manuel Moncada Arce
Felipe Gamboa Bravo (*) es oriundo de Santiago, y radicado en Coquimbo hace 12 años. De la mano de Cormorán Ediciones 2025 presenta su primer libro, Selva de Mariposas.
Desde muchas perspectivas el libro es un poemario iniciático, que narra el viaje del autor a través de las calles de Porvenir, como una alegoría a los valores más perversos de nuestra sociedad, a través de imágenes que abordan: la violencia, la memoria y una incomoda crítica social.
Este poemario tiene una clara influencia surrealista que mezcla diferentes registros. El lenguaje es fragmentado, violento y a ratos puede ser un poco fuerte, ya que en el se denuncia el sufrimiento de los jóvenes y niños que han sido víctimas del abandono, la violencia y la negligencia estatal en instituciones del SENAME (**).
Las temáticas centrales en Selva de Mariposas son: 1. la Violencia como eje creativo y narrativo, 2. la Memoria como espacio idílico y traumático; y 3. Crítica social, ya que el autor plantea una cruda reflexión sobre la marginalidad, el abuso infantil, los detenidos desaparecidos y el descubrimiento de la sexualidad.
En este libro la poesía es un arma y un testimonio para dar voz a aquellos que han sido silenciados; invitándonos a reflexionar sobre nuestro papel en la construcción de una sociedad mejor.
Violencia y creación
En Selva de Mariposas la violencia es un tema central; que trasciende los ejes temáticos del texto. El hablante utiliza una mezcla de registros, con un lenguaje directo (a veces crudo) para denunciar el sufrimiento de los más vulnerables en nuestra sociedad.
La violencia y el sufrimiento crean imágenes que trascienden el sujeto poético y el entorno social en el que vive. La violencia representa el sufrimiento personal y también es un arma para exponer las injusticias estructurales y el abandono social que sufren los más vulnerables como los niños en el SENAME.
Por ejemplo, en el poema «Niños del Porvenir», se describe la muerte y el abandono de niños bajo la custodia del organismo encargado de los menores en Chile (SENAME). La lista y nombres de los niños fallecidos, con detalles sobre sus edades, puede ser devastadora:
«tenemos que escribir poesía
para que sus gritos no se pierdan
y sus voces no sean olvidadas
y para que siempre recordemos sus nombres:
Paula Catalina (8 meses)
Erick Bastián (12 años)
María José (10 años)
Lucas Hernán Antonio (1 mes)
Lissete Villa (11 años)
Luis Maicol (4 años)
Lucero Eliana (8 años)
Martín Alejandro (3 meses)
Rocío del Carmen (1 año)
Catalina Paz (8 meses)»
Es notoria la apelación al lector, el autor quiere provocarnos, invitándonos a cuestionar y reflexionar sobre la normalización de actos de barbarie en la vida cotidiana y en el desempeño de las instituciones que deberían proteger a los niños más vulnerables en Chile.
Gamboa nos invita a reflexionar ¿En qué hemos fallado como sociedad? ¿Por qué no hemos protegido a nuestros niños? Son algunas de las preguntas que surgen después de leer el libro.
Es difícil aceptar que el dolor y el abuso son parte integral de la vida de muchos niños vulnerables en Chile y, más doloroso aún, que no estamos haciendo nada para cambiarlo.
La memoria
La memoria se presenta como un refugio donde el sujeto poético habita el trauma y, probablemente, la pérdida de una infancia compleja. El pasado es un espacio de consuelo, donde el abuelo y la familia todavía cuidan a los niños. El autor utiliza la memoria como una alegoría y una forma de resistencia contra el olvido. Vemos la influencia de Teillier en este mundo antiguo y lírico que también porta el trauma.
En el poema Los niños del porvenir, es un recordatorio constante de la injusticia, pero también un acto de homenaje que busca impedir que esas vidas sean olvidadas por la historia. En este sentido la poesía tiene una capacidad ritual al exponer y develar los nombres de los niños muertos como testimonio de esta lucha eterna que tenemos contra el olvido.
Gamboa también ve en la memoria un acto de responsabilidad social al recordar a los que han sufrido, a los que han sido olvidados y recuperar la historia de los sin historia, de los sin voz.
La memoria se constituye como un espacio que confronta los traumas del pasado, por lo tanto es un refugio y también una fuente de dolor. El sujeto lírico explora el pasado y estos recuerdos pueden ser tanto un consuelo como una carga.
Por ejemplo, al ilustrar la persistencia de los recuerdos dolorosos en el poema «Geografía de la Mirada», el autor evoca imágenes del pasado, como «huesos despojados a la noche» y «bajo el pimiento del patio aún quedan charcos de sangre». Cito:
«cuántas veces el silencio se curvó en nuestros brazos
y regresaron los párpados a nuestras venas quemadas
profanadas las vertientes
el refugio
la geografía de la mirada se impone»
La memoria y el pasado se presentan como algo ineludible, que continúa influenciando y perturbando al sujeto lírico.
Crítica social
La crítica social es otra de las columnas vertebrales del libro, como lo explicábamos anteriormente, la poesía es testimonio para denunciar la corrupción, la desigualdad y la violencia estructural en la sociedad chilena del siglo XXI.
El SENAME es criticado por el maltrato y el abandono de los niños, pero también entendemos que esta crítica se extiende a una sociedad apática e indiferente, que permite que estas injusticias ocurran sin cuestionarlas.
El autor señala con el dedo y nos invita a asumir una postura activa. La crítica social refuerza el compromiso del autor con una poesía que si bien es estética, busca generar un impacto en la conciencia de los lectores.
En el poema «Horizontes en Campos de Concentración», se presenta la imagen de los jóvenes en una situación desesperada, atrapados en un ciclo de violencia y abuso:
«hay visiones
hay palabras
que laceran las manos
el papá que llega cura’o y te saca la chucha
tus ojos son otra clase de desierto»
En estos versos tenemos una crítica a la estructura familiar y social que perpetúa la violencia, una realidad latente y terrible en muchos hogares chilenos.
La referencia a «campos de concentración» sugiere que estos jóvenes viven en condiciones tan opresivas y deshumanizantes como las de una prisión destinada a la segregación y el olvido de sus prisioneros.
El poemario nos obliga a reflexionar sobre la responsabilidad colectiva que tenemos como sociedad, frente a las atrocidades cometidas contra aquellos que no pueden defenderse.
Selva de Mariposas a través de una poesía directa y a ratos cruda, aborda problemáticas sociales profundas que muchas veces son invisibilizadas, como el abuso infantil, la violencia estructural y las injusticias sociales.
Hay un estilo directo y sin adornos que a ratos puede ser oscuro y a la vez profundamente humano. Gamboa busca preservar el recuerdo de las víctimas, señalando la responsabilidad de las instituciones y de la sociedad.
Creemos que Selva de Mariposas es una lectura refrescante, diferente y a ratos dura, que viene a aportar al panorama de la poesía chilena actual.
El hablante construye una imagen oscura sobre la realidad chilena. La poesía entonces se convierte en un testimonio para canalizar el dolor y también para denunciarlo.
* Gamboa Bravo, Felipe. Selva de Mariposas, Cormorán ediciones, Santiago, 2025.
** El Servicio Nacional de Menores (SENAME) en Chile cerró el 12 de enero de 2026. Reemplazado por 2 nuevas instituciones: el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil y; Mejor niñez. Si bien este era tremendamente necesario, «Mejor Niñez» continua con la mismas estructura institucional, los mismos protocolos y las mismas personas que trabajan en el SENAME, por lo tanto vemos que arrastra el mismo horrible pasado; por lo que necesitamos algo más que un cambio de nombre.





