María Rosa Casanova: «Este nuevo poemario “Venusina”, lo veo como una consolidación de mi trabajo poético»
Creció en San Miguel y estudió pedagogía en lengua castellana. Con el paso de los años combinó la escritura y el estudio. Es autora de varios libros. Venusina, su último trabajo, publicado por Queltehue Ediciones, es un libro que siente como un verdadero fortalecimiento de su labor poética. Te invitamos a leer la entrevista a María Rosa Casanueva.
Cuéntanos sobre ti
Descubrí la poesía desde muy chiquitita, primero en las canciones y en las obras de teatro que componía mi tío, luego en la literatura chilena, en los poetas que me hicieron leer en el colegio, y que por alguna razón me encantaron porque provocaban en mí algo desconocido, como un apego a la vida distinto, y también una comprensión sensible de quienes somos. Sobre todas las cosas me siento poeta y profesora. Soy la hermana mayor de siete hermanos, crecí en San Miguel, estudié pedagogía en lengua castellana y después he seguido en esto de escriturar la vida y combinarlo con el estudio.
Has escrito otros libros, ¿cómo ves este nuevo poemario?
Tengo dos libros anteriormente publicados, el primero se llama Murmuraciones y es un poemario que publiqué en el 2017, ese poemario se volvió a reeditar el 2023 por editorial Desobediente. Después me atreví a escribir una novela: ¿Qué hacer con la novela?, algo muy loco para mí y desafiante, porque no soy novelista, pero le fue tan bien a esta novela, que es más bien un hibridaje literario, que quedé satisfecha con el resultado. Esta publicación la hice con Palabra Editorial. Ahora, este nuevo poemario, Venusina, lo veo como una consolidación de mi trabajo poético. Venusina toca temas sobre los cuales siempre había querido escribir, pero no había llegado el momento. El amor, los vínculos, los traumas, la violencia, el abandono son temas absolutamente difíciles de escribir desde la novedad. En la literatura hay múltiples obras escritas sobre estos temas. Entonces es un poemario que fue difícil de escribir, pero que por lo mismo me provoca una gran satisfacción porque siento que es muy profesional en lo que se propuso.
¿Qué es lo que te cautiva al momento de escribir? (Inspiraciones, poetas, gente que quieras)
Qué linda pregunta. Siento que da para filosofar un poco acerca del valor de la escritura. Yo he sentido desde niña que en la escritura y en la lectura, hay un lugar seguro para las personas que les ha costado enfrentar la vida desde distintas perspectivas. De alguna manera, la escritura ha sido un salvavidas, pero no sólo eso, también un profundo espacio de identidad, porque alguien común y corriente que no se encontraba en el mundo, de repente, descubre la literatura y sabe quién es y sabe que pertenece, y ya no tiene que inventarse explicaciones acerca del futuro. Cuando yo descubrí esa pertenencia profunda nunca más dude del sentido de mi vida. Eso es lo que me cautiva de la escritura, su capacidad de ser esencial, su capacidad de sustituir los medicamentos.
Mencionas muchas veces las palabras: Amor, cuerpo, libros y plantas… ¿Sientes que están relacionados? ¿Cuál son sus significados?
Claro, todas estas palabras están dentro de un campo semántico contenido en la casa, en el hogar podría ser. Al ser un poemario tan intimista, todo pasa mayormente dentro de espacios cerrados. Hay pocos poemas que hablan de lugares públicos, a excepción de uno que habla del contexto de una feria, que entre paréntesis es muy bueno… Pero todas esas palabras están relacionadas con el ambiente interior que provoca el espacio que habita el sujeto lírico y creo que al estar contenidos dentro del mismo campo semántico, tienen el mismo grado de importancia para articular la ambientación del poemario, y la identidad de aquella subjetividad que escribe.
Ser escritora es abrir los sentimientos para otros, ¿crees que en Venusina pasó algo así? ¿Por qué?
Bueno, yo quería mucho hacer esto en el poemario, quería poner al servicio de los lectores las emociones más profundas que estas temáticas nos revelan, y ese es el gran oficio de quienes trabajamos la poesía, lograr encontrar dentro del lenguaje, las formas, las estrategias, incluso la teoría y la musicalidad para poder hacer experimentar esa fuerza emotiva a los lectores. No digo que eso esté asegurado, por más que uno trabaje y trabaje en corregir sus poemas con esta finalidad, cada lector tendrá una experiencia distinta, pero creo que es bueno tener claro que la poesía, por cierto, nos debe intentar llevar a ese lugar al que no nos llevan otros géneros. El lugar de abrir el sentimiento.
¿Qué significa para ti ser mujer y el deseo?
Es una pregunta difícil, qué significa ser mujer. Pienso que las mujeres tenemos experiencias de vida tan diversas que no podría definir algo. Cuando se habla del significado de ser mujer, no puedo evitar pensar en ideas dolorosas, por lo tanto, mejor diré lo que me gusta de ser mujer. Siento que mi género me ha permitido estar más conectada con los afectos, crecí en una familia grande y unida, y así ha seguido siendo hasta la adultez. Nunca me he despegado de esos afectos y del cuidado porque mayormente los he visto en las mujeres a mí alrededor. Eso es lo que rescato de mi experiencia femenina, el amor y la entrega que somos capaces de dar a los demás. Sobre el deseo, creo que eso es un tema aparte. El deseo lo experimentamos por igual todos los seres humanos, por supuesto, sabemos que no vivimos en una cultura que promueva la visibilización del deseo, sino más bien la represión. Para mí el deseo es algo fundamental para vivir. Por ejemplo, no se puede escribir sin deseo, ahí está todo.
¿Dónde podemos encontrar tu libro?
En Queltehue Ediciones, en Escritura para mujeres, y en algunas librerías de Santiago.
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