Saltar contenido
-
  • Inicio
  • Noticias
  • Colaboraciones
  • Entrevistas
  • Mesón de Novedades
  • Reseñas
  • Eventos
  • Contacto
  • Párrafo Marcado
Bienvenido a Lector.cl. Suscríbete a nuestro Boletín
Lector.cl Lector - Libros de editoriales independientes chilenas Lector - Libros de editoriales independientes chilenas

Revista Lector Libros Chilenos Literatura Chilena

Lector.cl Lector - Libros de editoriales independientes chilenas Lector - Libros de editoriales independientes chilenas

Revista Lector Libros Chilenos Literatura Chilena

  • Inicio
  • Noticias
  • Colaboraciones
  • Entrevistas
  • Mesón de Novedades
  • Reseñas
  • Eventos
  • Contacto
  • Párrafo Marcado
  • Inicio
  • Noticias
  • Colaboraciones
  • Entrevistas
  • Mesón de Novedades
  • Reseñas
  • Eventos
  • Contacto
  • Párrafo Marcado
Cerrar

Buscar

Tendencias actuales:
libros libros independientes editotiales independientes chilenas libros chilenos escritoras chilenas escritores chilenos
  • Instagram
  • X
  • Facebook
Tienda
Lector.cl Lector - Libros de editoriales independientes chilenas Lector - Libros de editoriales independientes chilenas

Revista Lector Libros Chilenos Literatura Chilena

Lector.cl Lector - Libros de editoriales independientes chilenas Lector - Libros de editoriales independientes chilenas

Revista Lector Libros Chilenos Literatura Chilena

  • Inicio
  • Noticias
  • Colaboraciones
  • Entrevistas
  • Mesón de Novedades
  • Reseñas
  • Eventos
  • Contacto
  • Párrafo Marcado
  • Inicio
  • Noticias
  • Colaboraciones
  • Entrevistas
  • Mesón de Novedades
  • Reseñas
  • Eventos
  • Contacto
  • Párrafo Marcado
Cerrar

Buscar

Tendencias actuales:
libros libros independientes editotiales independientes chilenas libros chilenos escritoras chilenas escritores chilenos
  • Instagram
  • X
  • Facebook
Tienda
Inicio/Colaboraciones/Mauricio Embry: «Pienso que uno de los elementos comunes de los personajes de la novela es su necesidad de pertenencia»
Colaboraciones

Mauricio Embry: «Pienso que uno de los elementos comunes de los personajes de la novela es su necesidad de pertenencia»

Francisca Gaete Trautmann
Por Francisca Gaete Trautmann
Noviembre 4, 2026 12 Min de lectura
Lecturas: 39

Desde pequeño, este abogado tuvo ganas de escribir. Comenzó a asistir a diversos talleres para pulir su escritura y este año lanzó su segunda novela, titulada Los Endemoniados, publicada bajo el sello de Libros del Amanecer. En este libro nos comenta, por ejemplo, las características y la personalidad de los personajes, así como la Revolución Pingüina, entre otras cosas. Te dejamos invitado a leer la entrevista.

¿Nos puedes contar de ti?

Primero que todo, muchas gracias por la entrevista. Para mí es un honor participar en un medio tan relevante para la difusión de la cultura como es Revista Lector.

En cuanto a la pregunta, soy nacido y criado en Santiago. Desde niño y sin mucha conciencia, tuve el impulso de escribir. Cuando leí Papelucho, como a los ocho años, decidí imitarlo, así que les pedí a mis papás que me compraran un diario de vida que venía con todo y su llavecita, para evitar que alguien leyera secretos íntimos tan relevantes como quién era la niña que me gustaba, el 4,0 que me había sacado en educación física o mi frustración por haber metido otro autogol (siempre fui pésimo para la pelota).

Más tarde, en la adolescencia, leí «La noche boca arriba», de Cortázar, y quedé encandilado con esa confusión entre sueño y realidad que proponía el autor. Así que, al igual que con Papelucho, me puse a imitarlo y escribí mi primer cuento que, en un acto de originalidad extrema, titulé «El sueño». Era, por supuesto, malísimo.

Soy abogado y me he desempeñado principalmente como funcionario público. Sin embargo, nunca dejé de escribir y por eso, en paralelo con el desarrollo de mi profesión, ingresé a varios talleres con los escritores Francisco Schiling, Leo Marcazzolo, Jaime Collyer, Patricio Jara, Diego Zúñiga y Paula Ilabaca. En estos talleres escribí varios cuentos y, lo más importante, nació la idea que dio origen a La ideología de los perros, mi primera novela publicada. Fue algo fortuito: en el taller de Patricio Jara el pie forzado era que escribiéramos un fragmento basado en el barrio de nuestra infancia y, una vez que lo hice, me di cuenta de que tanto la historia como los personajes podían expandirse mucho más.

El año 2018 estudié un máster en Creación Literaria en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y allí mi trabajo final fue justamente La ideología de los perros. Esa novela la continué trabajando cuando volví a Chile y la publiqué finalmente en 2020 en la editorial Libros del Amanecer. Ese mismo año, gané una mención honrosa por el cuento «Cliché» en el concurso Santiago en 100 Palabras.

Poco antes del estallido social, comencé a escribir esta segunda novela, Los Endemoniados, que se cocinó a fuego mucho más lento y que publiqué recién este año 2026, también en Libros del Amanecer.

Paralelamente, en plena pandemia, con mi amigo y escritor peruano Giancarlo Poma —a quien conocí en el máster de Barcelona— fundamos Revista Caravana, un espacio que busca rescatar la novela por entregas. En esta revista participan escritoras y escritores de distintas nacionalidades. Los géneros literarios que publicamos son variados; la única condición, además de la calidad literaria, es que la obra se pueda dividir en cinco partes. Hay novelas cortas, cuentos, poesía, novela gráfica, ensayo literario, etc. Una vez a la semana, durante cinco semanas, vamos lanzando las diferentes partes de cada temporada. Ya llevamos dos temporadas —la de 2023 y la de 2025— y nos estamos preparando para la de 2027. Pueden encontrarla en revistacaravana.com.

Además de participar como editor, en esta revista también publiqué Simbiosis, una novela negra, y Los poetas de la Plaza Brasil, un texto de perfiles ficticios sobre escritores malditos.

En cuanto a mi vida personal, actualmente vivo con mi pareja y ambos estamos cursando un máster en Derecho Penal en España, que durará un año.

Los endemoniados - Mauricio Embry

¿Cómo definirías la amistad de los protagonistas?

La amistad entre Génesis, Román y Zamora es, para mí, una relación tóxica de codependencia emocional. Por una parte, Génesis, que tiene importantes traumas de infancia y viene de una familia evangélica muy fanática, descubre en Zamora un camino alternativo luego de que pierde la fe; uno que, además, le permite ir transgrediendo normas sociales, así como todo aquello que para ella fue alguna vez tan sagrado. Con respecto a Román, Génesis adquiere una posición de poder que nunca había vivido, lo que la lleva a descubrir el placer de pisotearlo a veces y, otras, de sentirse acompañada, porque sabe que él estará ahí para ella pase lo que pase.

Por otra parte, Román, con su baja autoestima y un acné severo, ve en Génesis —la única mujer que hasta ahora lo ha tomado en consideración, pese a que lo trate «con la punta del zapato»— una fantasía idealizada en la que está seguro de que ella en algún punto se va a enamorar de él, se casarán y vivirán felices para siempre como si fuera una teleserie de TVN de los noventa. A Zamora le tiene envidia por su inteligencia y atractivo físico, pero no puede evitar sentir una cuota de admiración por este joven que pareciera tener una respuesta filosófica para todo y que lo anima a sobreponerse a sus problemas de autoestima y, siguiendo a Nietzsche, convertirse en un superhombre.

Finalmente, Zamora quiere sentirse visto y por eso utiliza a personas vulnerables como Génesis y Román para que sean sus seguidores en el club de lectura que él ha formado llamado Los Endemoniados, en honor a la novela homónima de Dostoievski. Pero, a la vez, también los necesita, porque sin seguidores él no es líder de nada. De ahí la dependencia que genera hacia ellos.

Por lo tanto, la relación entre estos personajes es compleja y un poco sadomasoquista. Cada uno a su manera utiliza y manipula al otro para sentirse poderoso y compensar sus necesidades emocionales, lo que, a su vez, la hace una relación muy difícil de romper.

Mencionas de alguna forma la sobrevivencia en Los Endemoniados, ¿por qué?

Pienso que uno de los elementos comunes de los personajes de la novela es su necesidad de «pertenencia». Zamora, como comenté antes, necesita ser visto, y la mejor manera de hacerlo es siendo líder de un club de lectura que luego pasa a ser una célula; Génesis ha perdido lo único que alguna vez le hizo sentido entre todos sus traumas infantiles —la fe—, por lo que necesita algo que le dé un propósito; y Román, con su acné y su baja autoestima, siente asco de sí mismo y quiere ser amado o, a lo menos, aceptado por alguien. De esta manera, el grupo de Los Endemoniados surge como la mejor forma de pertenencia para los tres y, lo más importante, les da un sentido que les permite sobrellevar sus traumas y necesidades emocionales y, de esta forma, «sobrevivir» ante las diferentes situaciones que viven durante la novela, aunque a la vez también termine destruyéndolos.

¿Cómo ves los sentimientos y los deseos reprimidos entre los protagonistas?

Me parece que la mayoría de los personajes de la novela tiene deseos reprimidos por la moral cristiana, y ese es uno de los elementos que ha ido generando diversas neurosis en ellos, como sucede con las náuseas que padece Génesis o el trastorno obsesivo-compulsivo de Román. Cada uno, además, cuenta con su propio «guardián» de esta moralidad conservadora: Génesis tiene a su madre evangélica y Román a su abuela católica, ambas figuras de autoridad que constantemente aparecen, consciente o inconscientemente, como voces que les generan culpa.

Por eso Zamora, inspirado por las lecturas de Nietzsche, emerge como un guía —para bien o para mal— en el camino de estos personajes hacia la transgresión de la moralidad cristiana. Esa es la razón también por la que decidí que nunca conociéramos de manera directa su perspectiva; sus acciones son narradas siempre desde el punto de vista de los otros, de modo tal que nunca estamos seguros de lo que piensa.

Esta represión del deseo también ocurre con Nautilus Vera, quien aparece como la gran némesis de Los Endemoniados al ser profesor de Filosofía del Derecho y miembro del Opus Dei, pero quien se esconde tras las mortificaciones y las oraciones en latín para no aceptar sus secretas pulsiones sexuales.

¿Cuál es la importancia de la Revolución Pingüina en tu libro?

En esta novela la Revolución Pingüina es el gran telón de fondo porque, al igual que los personajes del libro, que viven un quiebre con su moralidad cristiana, el país en ese momento vivió también un punto de quiebre, donde el pueblo dejó el temor de la dictadura y comenzó a cuestionarse el «modelo» impuesto por ella a través de las protestas estudiantiles de los secundarios.

Hay que recordar que en esa época se cobraba a todos los estudiantes por la PSU —que era la prueba de selección para ingresar a la universidad—; la infraestructura de los liceos era paupérrima (algo que lamentablemente sigue ocurriendo); había subido el pase escolar; y la municipalización de la educación (heredada también de la dictadura con su famosa Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, la LOCE) generaba enormes brechas entre las comunas más ricas y aquellas con menos recursos, lo que constituía una injusticia social tremenda. No digo que esto no siga ocurriendo, pero al menos a partir de ese hito comenzó una coyuntura política que continuó con las protestas por la gratuidad y calidad de la educación universitaria el año 2011, y culminó con el estallido social de 2019.

Además, yo estudié Derecho en la Universidad Católica en la época de la Revolución Pingüina (iba en primer año), y el hecho de que esa fuera la única facultad que se negó a ir a paro en apoyo de las demandas de los secundarios es algo que me marcó, ya que se estaban exigiendo cambios totalmente lógicos y justificados. A pesar de ello, se acuñó el eslogan «Derecho no para» y muchos profesores de la facultad escribieron columnas en el diario acusando a los estudiantes de vándalos y comunistas. No es de extrañar esta reacción si pensamos que la base del pensamiento de nuestra Constitución Política nace en esa facultad, principalmente con la figura de Jaime Guzmán.

Entonces, retratar este cuestionamiento del modelo de la dictadura por parte de Chile a partir de lo que le ocurre a los personajes de la novela fue un intento de generar una suerte de «espejo» en el que la historia individual se refleja en la colectiva y viceversa.

¿Cómo ves la contingencia de esa época (social, educativa, cultural) en relación con la de 2026?

Me parece que, lamentablemente, ha habido un retroceso importante en los últimos años. Hasta 2022 íbamos por un camino bastante claro de cuestionamiento del modelo implantado por la dictadura, que había partido con la Revolución Pingüina en 2006, pasado por las protestas universitarias de 2011 y culminado con el estallido social, donde tuvimos la posibilidad real de cambiar las reglas del juego con la redacción de una nueva constitución. Pero luego del rechazo del primer proyecto constitucional, en mi opinión vivimos una involución en la que el conservadurismo y la ultraderecha han ganado cada vez más terreno, algo que ocurre no solo en Chile, sino en gran parte de Latinoamérica —como en Argentina o Perú—, lo que ha implicado recortes en derechos sociales, cultura, salud, etc. Todo eso genera una profunda desesperanza y una sensación de frustración en quienes pensamos que en algún momento se podía cambiar «el modelo».

En este sentido, y más allá de que las causas por las que se rechazó ese primer proyecto constitucional son diversas, es imposible negar la importancia que tuvieron las llamadas fake news y toda la campaña del terror de sectores ultraconservadores que inventaron que, si ganaba el «Apruebo», les quitarían su casa a las personas, junto a un sinfín de falacias que no estaban en el texto. Era la respuesta lógica de esos sectores que, por lo demás, son quienes manejan gran parte de los medios de comunicación de este país. Y quien maneja la narrativa, maneja la «verdad». De hecho, en esta época de tantas fake news, una de las preguntas que intenta hacerse la novela es justamente si existe una «verdad natural» o «absoluta», o si en realidad lo que llamamos «verdad» es simplemente la narrativa que se impone en un momento histórico, cultural y social determinado, y que la mayoría de la gente considera como válida.

¿Cuál es la relevancia de Dios?

Dios es, quizás, el tema central de la novela. De hecho, siempre digo, un poco en broma y un poco en serio, que esta novela nace gracias a mi «relación tóxica con Dios». Y es que, al igual como le ocurre a Génesis y a Román, también crecí en un ambiente religioso, estudié en un colegio católico y en mi niñez era bien fanático de las enseñanzas cristianas, sobre todo en eso de poner la otra mejilla, así que mis amigos me pasaban sacando la cresta cuando jugábamos a la lucha libre o a Dragon Ball.

Hoy ya no soy católico, pero pensar que todo es azar y que no hay nada más que el mundo material es algo que me conflictúa muchísimo, así que de vez en cuando me meto en cuestiones medias new age, como sacarme el tarot, hacer constelaciones familiares o regresiones. Lo peor es que, cuando las hago, siempre estoy con una pata en la racionalidad más pura, pensando que al final es lo mismo que comulgar o hacer ayuno en Viernes Santo; y, otras, estoy convencido de que me encuentro próximo a la iluminación y que pronto vendrán los maestros ascendidos Buda, Osho y Saint Germain a subir el nivel de conciencia de la humanidad. Sin duda que no hay mejor ansiolítico que la espiritualidad.

Además de esta experiencia personal, en la novela es importante la idea del Dios cristiano porque permite entender el origen del pensamiento ultraconservador de este país. Si alguien cree en un Dios creador inmutable, omnisciente y todopoderoso, como consecuencia acepta que existen leyes naturales dictadas por ese Dios que señalan lo que está bien o mal por esencia, sin importar el momento histórico o cultural de que se trate. esa es la mirada —basada en Aristóteles y Tomás de Aquino— que enseñan en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica y que permea la Constitución Política actualmente vigente en Chile. De ahí se sigue que cualquier cambio que quiera realizarse, por más justo que sea, será un atentado a este «orden natural» y por tanto debe ser combatido. El punto es: ¿quién determina qué es la ley natural? Se supone que Dios, pero ¿quién interpreta lo que ha dictado Dios? Y la respuesta, a mi juicio, es bastante clara: los que tienen el poder. Antes fue la Iglesia, los reyes o los emperadores; hoy son los políticos y los grandes empresarios que los manejan. Por eso, cualquier intento por modificar este orden va a ser visto como negativo o subversivo, porque la ultraderecha que creció con este tipo de ideología sigue lo que decía uno de los profesores de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica: «Todo lo nuevo es malo, excepto el Nuevo Testamento».

Finalmente, Dios en la novela también representa la «narrativa» en la que crees, aquello en lo que tienes puesta tu fe y que da sentido a tu mundo. Para alguien religioso la respuesta es clara, pero cuando Dios ha muerto, ¿qué lo reemplaza? Y eso es lo que le ocurre a Génesis una vez que pierde su fe: necesita algo que le dé sentido a su vida, y ese algo es el grupo de Los Endemoniados, liderado por Zamora. Este grupo tiene sus propios dogmas basados en los libros de Nietzsche, su templo —que es una casona abandonada en El Quisco— y su símbolo sagrado, que ellos llaman el Pelícano Rey, una representación del superhombre que está más allá del bien y del mal.

¿Cómo fue la experiencia de escribir este libro y dónde lo podemos encontrar?

Fue una experiencia un poco agridulce. Por un lado, fue muy interesante porque los personajes cobraron vida solos: muchas veces tenía planificada una cosa para ellos y, de pronto, me veía escribiendo algo totalmente distinto, casi como si Zamora o Nautilus me obligaran a ello. El tono también fue cambiando y pasó de ser una novela totalmente paródica y absurda a tener una mayor profundidad psicológica, principalmente con Génesis, que se constituyó en el eje central de la narración. De hecho, la estructura de audios de WhatsApp tampoco estaba al principio; fue por la necesidad de escuchar la voz del personaje de Génesis y porque quise rescatar su lenguaje oral que se me ocurrió que parte de la novela estuviera narrada trece años después —en 2019— por ella ya adulta, confesándole a una fiscal lo que realmente había ocurrido con Los Endemoniados en 2006.

Pero también la escritura fue bastante tortuosa. Los constantes cambios de estructura, la modificación de la historia y la búsqueda de que las voces de los personajes sonaran diferentes entre sí fue muy difícil. Incluso en un momento, por ahí por 2023, pensé en dejar la novela y nunca publicarla. Afortunadamente, recibí los consejos de la escritora Paula Ilabaca, profesora de uno de los talleres a los que asistí, quien fue muy generosa conmigo y me ayudó a finalizar el proceso.

Actualmente, pueden encontrar la novela en Buscalibre y en las principales librerías del país (Librería y Ediciones Nueva Altamira, Librería Catalonia, Librería Lolita, Corporación Cultural de Ñuñoa, Librería La Quiltra, Compañía Libros, Librería Ulises, Librería del GAM, Librería Metales Pesados Alameda, Librería UDP, Qué Leo Ñuñoa, Librería Catalonia Santa Isabel, Qué Leo Tobalaba, Librería Azafrán, Qué Leo Valparaíso, Qué Leo Viña Poniente, Qué Leo Pedro de Valdivia, Página 128, Librería Aldebarán, Los Libros del Gato Caulle, La Cafebrería, Librería Bros, Tienda Nacional, Recoletras)

Puedes apoyar a Lector comprando aquí

Foto: Javier Narváez

Etiquetas:

Libros del AmanecerLos endemoniadosMauricio EmbryNovelas
Francisca Gaete Trautmann
Por autor

Francisca Gaete Trautmann

(Santiago, 1985) Periodista de la Universidad Gabriela Mistral. Ha trabajado para revistas, televisión y medios online. Ha seguido cursos de escritura creativa. Le encanta escribir, escuchar música. Vive en Santiago.

Sígueme
Otros artículos
Anterior

Presentación de «Nadie muere la muerte de otro», novela de Eva Débia:

Siguiente

Tilsa Otta: «Tengo un amor profundo por el amor»

¡Sin comentarios! Sé el primero.

Agregar un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Razón Social: Lector Comunicaciones y Ediciones SpA. RUT: 76.998.186-1

Domicilio: Suecia 3580, Oficina 508, Ñuñoa - Santiago de Chile

Representante legal: Iván Martínez B.

Editores: Iván Martínez B., periodista / Carla Salazar L., magister en edición.

Colaboradores frecuentes: Francisca Gaete Trautmann, periodista / Joaquín Escobar, sociólogo y escritor / Ernesto González Barnert, poeta y cineasta / Juan José Jordán, editor.

Secciones

  • Inicio
  • Noticias
  • Colaboraciones
  • Entrevistas
  • Mesón de Novedades
  • Reseñas
  • Eventos
  • Contacto
  • Párrafo Marcado

Entradas recientes

  • Joaquín Escobar, escritor: «Mis personajes buscan incomodar, molestar, descolocar al lector»
  • Tilsa Otta: «Tengo un amor profundo por el amor»
  • Mauricio Embry: «Pienso que uno de los elementos comunes de los personajes de la novela es su necesidad de pertenencia»
  • Presentación de «Nadie muere la muerte de otro», novela de Eva Débia:
  • Vicente de la Serna: «Un Tedeum para la Muerte. Volumen 2: La ciudad de los muertos»

Boletín

Copyright 2026 — Lector - Libros de editoriales independientes chilenas I Políticas de Privacidad I Políticas sobre cookies I Términos y condiciones