Escritor chileno Iván Nilo exporta la fantasía medieval a la FIL de Guadalajara: De regreso a contar historias junto al fuego
La literatura de fantasía medieval, históricamente escrita desde las mitologías nórdicas y celtas, encuentra una renovada perspectiva en las letras latinoamericanas. Trasladando el frío del sur, la geografía de la cordillera de Los Andes y los dilemas sociales del peón campesino a la región a reinos de ficción, el escritor chileno Iván Nilo consolida su trayectoria independiente al ser invitado a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el encuentro editorial más relevante del mundo hispanohablante.
Nilo, quien combina la escritura con su profesión de ingeniero mecánico en el sector minero, aborda el proceso creativo desde la búsqueda de identidad propia, distanciándose de las modas de la industria: «Traté de no seguir ni las novelas ni las series de moda para no tener confusión de estilos ni cruces de influencias. El mayor desafío fue construir reinos e iconografías con identidad propia», señala. En sus tramas, los arquetipos clásicos del género se cruzan con dilemas humanos y sociales: «Puedo crear mundos difíciles e imperfectos, pero siempre intento que mis personajes tengan la posibilidad de cambiar su destino», reflexiona el autor oriundo de Laja.
El autor presentará sus obras más recientes —como el thriller Sueños oscuros y la novela épica Dioses y Reinos, junto a un adelanto de su próxima colección de cuentos inspirados en la mitología chilena, rescatando figuras como el Trauco, el Tuetué y el Caleuche. Esta llegada a vitrinas internacionales representa para él más que un hito personal, dice: «Si todo este proceso sirve para que otros autores independientes —que crean desde regiones o desde circuitos menos tradicionales— puedan acceder a vitrinas internacionales, me parece algo enormemente positivo. Espero sinceramente que esta puerta que hoy se abre sea el umbral para que muchos otros se animen a cruzarlo», expresa sobre su proyección en el extranjero.
Dragones, zombies y redes sociales: un mercado de la atención
Más allá de la épica medieval, la propuesta de Iván Nilo se posiciona como una alternativa frente a las dinámicas del mercado literario digital juvenil. En un entorno dominado por el scroll infinito, la inmediatez de plataformas como TikTok e Instagram y fenómenos como el Romantasy —que hoy mueve cerca del 25% de las ventas del sector en EE. UU. y Europa según NielsenIQ—, el autor propone una narrativa distante del efectismo y de la hipersexualización o violencia que suelen romantizarse para cautivar audiencias en un mercado de la atención en el que los relatos conviven como novela, películas, series del streaming o videojuegos. «Creo que los recursos sexuales o violentos, cuando se sobreexplotan, pueden terminar agotando al lector. En mi caso, intento recurrir a ellos solo cuando aportan de manera sustancial a la trama. Prefiero que el interés del lector se sostenga en los conflictos y en la evolución de los personajes», sostiene. Para ello, opta por una estructura de capítulos breves y dinámicos nutridos por la arquitectura del suspenso de clásicos como Agatha Christie o George R. R. Martin, abordando tensiones como la responsabilidad del poder y la vulnerabilidad social sin caer en moralismos.
Frente al avance de la Inteligencia Artificial y la rapidez del consumo digital, Nilo aboga por revalorizar la pausa y el pensamiento crítico que fomenta la lectura tradicional. “La literatura juega con otros tiempos: una buena historia necesita que el lector se detenga, imagine y construya ese mundo junto al autor. El verdadero reto no es competir con las redes sociales, sino lograr que los jóvenes vuelvan a encontrar en la lectura una experiencia que valga la pena”, afirma, recordando cómo en su juventud descubrió la novela de aventura fortuitamente mientras esperaba el tren de regreso a casa después de clases. «Un día descubrí que había una biblioteca pública a solo una calle de la estación de trenes. Entré por curiosidad y terminé convirtiendo esas horas de espera en intensas jornadas de lectura. De pronto esas tres horas ya no eran un tiempo perdido, sino una oportunidad para conocer otros mundos. Creo que ahí radica la fortaleza de la lectura: un libro no te entrega todo resuelto, te obliga a imaginar los lugares, los rostros y las situaciones; cada lector termina construyendo una parte de la historia en su propia mente», recuerda. En definitiva, el escritor apalanca el valor de la creación en la conexión empática entre seres humanos, un principio inalterable desde los primeros relatos compartidos junto al fuego: «La tecnología y la Inteligencia Artificial están cambiando muchas cosas, pero para mí debe ser una herramienta y no reemplazar la creatividad humana. Una historia puede utilizar todos los recursos disponibles, pero finalmente necesita algo que no depende de un algoritmo: lograr que una persona se preocupe por lo que le está ocurriendo a otra, aunque ese personaje viva en un reino imaginario, enfrente a un dragón o exista solamente entre las páginas de un libro».