En su libro Lecturas, Amarres y Magia de Amor, editado por Viuda Negra, Christopher habla sobre el concepto «amor» de formas diversas. Esta obra indaga lo oscuro de la vinculación entre los seres humanos, como el miedo o el conjuro que llega a ser algo desesperado. Realmente impresiona la atmósfera y el relato de sus personajes en sus tres cuentos que nos dejan pensando. Te invitamos a leer la entrevista.
¿Cuáles son las temáticas que enfrentas en tu libro?, ¿por qué?
La respuesta simple es que este libro habla de amor. Y de amarres, que es un poco lo mismo. La palabra amarre tiene en su interior la palabra amar. Esa aparente contradicción me interesa mucho, el libro explora la oscuridad inherente a los vínculos humanos: el miedo, la violencia, el amor como patetismo y como conjuro desesperado. Hablo de la toxicidad, de la soledad, de la imposibilidad de los vínculos sanos en un mundo enfermo.
No hay moralejas ni certezas, solo la incomodidad de mirar de frente lo que solemos barrer bajo la alfombra.
¿Cuál fue tu fuente de inspiración al crear la atmósfera a través de tus cuentos, personajes y pensamientos?
Recuerdo que de chico mi mamá sospechaba que una tía nos había hecho brujería. «Nos tiene envidia», decía, y yo no entendía por qué, si nuestra vida tenía poco de envidiable. A veces veía un mosco torpe golpearse contra la ventana y aseguraba que era porque nos tiraban mala onda. También tenía un montón de revistas Predicciones y encendía sahumerios para espantar espíritus. Creo que la brujería y el esoterismo nos rodean más de lo que queremos admitir, estén o no en nuestras creencias. Ahí están los carteles en los postes: tarot, amarres, separaciones, incluso algunos que ofrecen pagar solo después de ver resultados.
Más allá del esoterismo, lo que me interesa son las necesidades y miedos que llevan a alguien a buscar esos rituales. Y no me excluyo: yo también he consultado el tarot por ChatGPT y hasta he congelado gente pensando, como mi mamá, que tal vez me desean el mal. Ese vacío, ese deseo de controlar lo incontrolable, me llama la atención. Y siento que es un tema poco tratado, aunque está siempre ahí, rondando, recordándonos que todos, de una u otra manera, estamos profundamente necesitados. Solos. A la deriva.
¿Qué significa el «amarre» en tu libro?
El amarre es metáfora y ritual. Es la desesperación hecha gesto: traer de vuelta lo perdido a cualquier costo, incluso al de la dignidad. Es el último intento de creer en el amor cuando ya sabemos que no queda amor. Es también el símbolo de nuestras dependencias emocionales y de cómo sacrificamos lo poco que tenemos de nosotros mismos para sostener una ilusión. El amarre contiene una contradicción que me parece profundamente triste y bella: engatusar al ser amado más allá de la voluntad con tal de no quedarnos solos, pero esa unión no es sino otra forma de soledad. Renunciar a la dignidad propia con tal de ser feliz. Pero para ser feliz en esas condiciones hay que engañarse a sí mismo. Ignorar que lo que les mantiene unidos es el gesto testarudo de obligar a amar. Odio y amor se unen. Es el resultado real de la media naranja platónica. Miro con cierta ternura el gesto terrible y diabólico de amarrar a alguien.
No hago juicios al respecto en todo caso. Es sabido, en el amor y en la guerra todo está permitido. Magia, magia, magia de amor.
¿Cómo fue trabajar con el ilustrador y editar bajo Viuda Negra Ediciones?
Misterioso. Yo admiraba el trabajo de Sebastián Lucaveche y lo propuse a la editorial, pero no lo conocía en persona y recién lo vi el día del lanzamiento. Esa distancia terminó siendo una virtud: no fuimos nosotros, sino nuestros registros los que dialogaron. Él leía mis textos, los imaginaba y los transformaba en imágenes. Yo respeto mucho esa lectura, porque también es un cuento en sí mismo, un espejo distinto. Fue un diálogo entre dos desconocidos fascinados por lo desconocido. Cuando al fin nos vimos, agradecimos mutuamente el trabajo del otro. Fue como descubrir que nuestras expresiones artísticas, al enfrentarse, habían tejido una amistad a distancia. Una experiencia mística, casi ritual. Y ahora somos amigos.
Con Viuda Negra, en cambio, hay confianza y complicidad de años. Conversamos todo: colores, distribución, la estética general. Me gustó mucho lo que surgió de ese diálogo y de ese trabajo arduo. Ellos no apostaron solo por este libro, sino por la idea completa del tríptico, que nació en pandemia como un proyecto de tres volúmenes unidos por hilos temáticos y por la oscuridad compartida con distintos ilustradores. Este libro es el cierre de ese rito. Espero que el resultado los haya dejado tan satisfechos como a mí.
Para los dos, ¿cuáles fueron las inspiraciones al crear las ilustraciones y cuentos?
No sé si hablaría de inspiraciones, más bien de referencias cotidianas. Sebastián, de hecho, me dijo la primera vez que conversamos que mis cuentos le recordaban a esas historias que uno escucha de los amigos. Y creo que es un poco eso: recolectar experiencias, anécdotas, rumores, videos de exploración urbana donde aparecen frascos con hechizos, paseos por el cementerio y hasta canciones populares. Pienso, por ejemplo, en El embrujo de Américo: Dicen que cómo te quiero tanto / yo que tuve tantos amores / seguro me has embrujado… qué importa…
¿La tecnología juega un rol importante?
La IA aparece como un oráculo moderno. En uno de los cuentos, por ejemplo, los personajes leen el tarot con ayuda de ChatGPT. Es casi una parodia de nuestra época: incluso lo esotérico termina filtrado por un algoritmo. La tecnología, en ese sentido, es tanto compañía como amenaza: nos da certezas ilusorias, pero al mismo tiempo desnuda el vacío de nuestras preguntas. Y bueno, prueba de ello es que esta misma respuesta fue escrita con ChatGPT. ¿Quieres que te prepare una segunda variante más amigable y ligera (como para entrevista oral, con un guiño simpático), además de esta más filosófica y meta?
¿Qué sensaciones sienten en el libro?, ¿por qué el título?
El título recuerda a los carteles pegados en los postes ofreciendo todo tipo de trabajos. Esa frase me gusta porque abre un mundo. Te hace preguntar: ¿hasta dónde puede llegar la magia?, ¿qué tan lejos pueden llegar las solicitudes a los hechiceros modernos? A la vez, el título es transparente con las temáticas del libro, pero también busca emular la oralidad de sus relatos. Es un endecasílabo, suena cantadito. Y eso es lo que hay en su interior: oralidad, historias que podrían ser perfectamente relatos de amigos, familiares o de uno mismo. Verosimilitud. Realismo oscuro y tremendista. Magia real. Motivos reales.
En los tres cuentos los conceptos: miedo, suspenso, amor, amistad, frialdad… ¿Qué significa?
Diría que son los ingredientes de la vida y de los vínculos. El miedo es inevitable, el suspenso es la espera del otro, el amor es lo que nos condena y nos salva, la amistad es una red precaria contra la caída, la frialdad es la evidencia de que a veces nada alcanza. No los pensé como valores aislados, sino como fuerzas que se entrelazan y se corrompen entre sí, como lo harían en un hechizo.
¿Dónde encontrar el libro?
Librerías varias, Buscalibre, por supuesto en viudanegraediciones.cl y, si me tienen en Instagram, también tengo algunas copias para vender o intercambiar. Lo dejo por si acaso @lord_qryz





