Renato es muy joven para afrontar la viudez. Hace unos días fue el accidente automovilístico en el que Millaray perdió la vida, Renato iba al volante. Cuando finalmente se arme de valor para recoger las cuentas que se han acumulado en la puerta de su casa, encontrará un extraño sobre. Eneas 7 es toda la información que aparece del remitente. Al revisar el contenido se encuentra con un mensaje cifrado en el lenguaje de lo oculto: hojas de papel reciclado, el dibujo de una cabaña, un escueto «te espero» seguido del dibujo de una persona de barba intensa.
Poco a poco comienza a recordar. Eneas. Se conocieron en la misma Comunidad Terapéutica en la que trabajaban Renato y Millaray, pero eso pasó hace demasiado tiempo. Ahora está en su casa, sin ánimo para hacer nada: «La casa no es grande, pero Renato no necesita más que un hoyo en la tierra para recostarse. Una tumba: eso sería suficiente». Su única compañía es el ánfora con las cenizas de su exesposa, a quién suele pedir consejo. En este escenario no es de sorprender que se decida a tomar el bus y seguir el llamado.
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La novela no se inserta claramente en un género, lo que en un escritor como Nicolás Poblete, que se ha especializado en el thriller y el terror, implica un cambio sustancial. Lo central será analizar la dinámica que se genera entre estas dos personas y para ello utilizará un recurso que ha empleado en otras publicaciones: dejar que el personaje antipático se exprese permitiendo al lector sacar sus propias conclusiones.
Pero si en Corral (2024) el militar en retiro inspiraba un instintivo rechazo, acá, en cambio, estamos frente a un personaje que se presenta bajo una luz noble que le permitirá caerle en gracia a Renato y al lector también, para qué andamos con cosas. Para el estallido social se une a las marchas por una necesidad concreta: reclamar contra el costo del Synacthen, el remedio para la epilepsia de su hijo, que se había vuelto impagable. Sin pensarlo rompe el vidrio de una farmacia para llenar su mochila con el medicamento. Cuando llega carabineros, salta para proteger a una manifestante de una lacrimógena que acaban de lanzar, lo que hace que su mochila se suelte y caiga al suelo. La misma manifestante recoge el botín y arranca a perderse. Queda con el rostro quemado, disimulado por su frondosa barba y sin medicamento. Es una historia terrible, la puerta de entrada para desencantarse de la humanidad.
Su apariencia, su modo de hablar utilizando largas pausas, la forma en que se refiere a los más variados temas con total soltura, permiten que ocupe la posición de guía como algo natural. Lo puramente racional no le basta para entender el mundo, como haber contactado a Renato después de soñar con él o explicar el número siete desde distintas dimensiones, generando la sensación que todo es parte de un plan divino, como un puzle; están en la Región del Maule, la séptima, Eneas le deja 7 mandarinas sobre su cama, son 7 los planetas en el sistema solar. Y claro, si en una relación de dos personas hay un maestro el otro se convierte automáticamente en aprendiz. Para que esto se lleve a cabo Eneas ofrece siempre el garrote y la zanahoria, preocupándose de ir intercalando ambas, como cuando le requisa su celular con un puro gesto, dejando a Renato confuso y nervioso, sin entender qué pasa, entonces le da un abrazo profundo, una contención que no había sentido en su vida. Es decir, alguien que nos cuida y quiere lo mejor para nosotros.
Para Eneas el accidente terminó siendo una oportunidad para conectarse de otra forma con su entorno, además de hacerle ver que todo está relacionado con lo perverso del capitalismo que establece una relación de propiedad con los hijos. Es verdad que si alguien dijera una tontera de ese nivel en un bar sería difícil no tomárselo a la risa, pero es muy distinto estar en ese lugar separado de la civilización, a la intemperie, días sin dormir, ingiriendo el fruto de la amapola, sustancia al parecer asquerosa y alucinógena. A esto hay que agregarle la oscuridad; escuchar, en lo más hondo de la noche, la voz del otro cuando ya no podemos distinguir ni nuestros propios brazos. De pronto el maestro sentencia: «tiempo de silencio» y hay que saber callar hasta que él determine.
Esta forma noble en que se presenta Eneas, el guía por antonomasia de la literatura, también tiene relación con el modo en que organiza su discurso. Muchas veces comienza refiriéndose a cosas razonables pero al poco andar dará señales de una personalidad fanática, como cuando van en el auto en dirección a la cabaña y cuenta en qué consiste su trabajo de guardaparque. Califica el lugar como su edén personal y como «su misión» de estar a cargo de la reforestación de las palmeras le ha cambiado la vida. Normal, dentro de todo. Pero cuando más adelante se refiera al inevitable balance entre las especies que vendrá y al hecho que los humanos tenemos la sangre contaminada, será evidente que estamos frente una persona eventualmente peligrosa. Esta cita de Simone Weil que Eneas integra en su cátedra sirve para entender un poco mejor su postura: «queremos que el mundo y Dios estén solos en el mundo y ya no nosotros», dicho en un ambiente mesiánico en donde Renato tendrá la opción de «renacer» y pasar a un nuevo estado evolutivo: «Renato, ¿entiendes que nuestra parte humana está contaminada de por vida?».
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Asusta la pérdida de autonomía, seguir a un líder que pareciera tener todas las respuestas. El insoportable, el que siempre discute por todo, podría ser el mecanismo de defensa adecuado frente a estos narcisistas. En un capítulo de la serie Curb Your Enthusiasm, el protagonista, pesado entre los pesados, se niega a quitarse los zapatos, desatendiendo la normativa que impone la dueña de casa a donde ha sido invitado a comer. Uno podría decir que el tipo es un falto de respeto, en casa ajena se respeta lo que digan los dueños, pero esa imposición también está pasando por alto la voluntad de los invitados, no es una problemática tan sencilla. Y, por otro lado, si se procediera de igual forma ante estos sabios, toda su estructura de poder se desarmaría. «¿Pasarte mi celular y que me vista con esas ropas ridículas?K Es difícil pensar en Eneas manteniendo su posición si se hubiera encontrado con alguien de pero fácil, con una discreta inclinación a la desconfianza. No se trata de juzgar a Renato, probablemente en otro momento de su vida habría reaccionado diferente. O a lo mejor no y era algo que tenía que ver con su personalidad: el terror a disentir y estar fuera de la regla.
Y esto puede estar relacionado con una recurrente actitud en Renato para rehuir el conflicto, como cuando está en su casa y encuentra un libro firmado por un de ex de Millaray. El narrador apunta que demuestra discreción no importunar a su pareja con cosas del pasado pero se podría pensar que se trata más bien de represión, como si fuera un tema tabú; no vio nada, le es irrelevante haber encontrado una dedicatoria con palabras de amor a su esposa, en una repisa de su casa. No se trata de lo fuera de lugar de celar a su mujer con cosas del pasado, es que ni siquiera se permite integrarlo a la conversación cotidiana.
Es difícil pensar en alguien más culposo que Renato, al punto que en ocasiones se vuelve un poco agotador. Sin ir más lejos, el accidente, en el que su única responsabilidad fue haber estado en el puesto del conductor. A esto se le agrega el haber firmado el documento que autorizaba la incineración del cuerpo y ser el responsable, por su infertilidad, que no pudieran tener hijos. Desarrolla una culpabilidad corrosiva que lo mata desde adentro. Pareciera que la única forma de enmendar su relación con el mundo fuera mediante un castigo ejemplar, lo que se aprecia también en como se autocensura por no haber confiado ciegamente en el barbón iluminado desde un comienzo «(…) Renato siente una responsabilidad teñida por un sentimiento de culpa que no alcanza a racionalizar. Dudar de la honestidad, de su buena voluntad y generosidad con la que lo ha recibido en su reserva de palmeras: feo, injusto».
En su última publicación Nicolás Poblete se arriesga en una narración fragmentaria, en la que lo delirante irá aumentando gradualmente. Sin considerar las alusiones al pasado, la historia se desarrolla básicamente entre dos personas. Continúa en el tratamiento de la personalidad del narcisista maligno que ya ha abordado en otras obras, pero ahora en un viaje alucinógeno sin pasaje de regreso. El lector se verá enfrentado a situaciones perturbadoras, incómodas, que contribuirán al ambiente de irrealidad: el reino de Eneas se rige por otras reglas y es necesario obedecerlas por el bien del planeta.
FICHA TÉCNICA
Título: Séptima región
Autor: Nicolás Poblete
Novela
204 páginas
Año: 2026
Editorial Cuarto Propio




