Para Bernardita no es tan importante escribir de lo que no se conoce, es llegar y trazar con agallas y no con tanta convicción. Para ella es algo natural escribir, inventar ideas, palabras, oraciones, que son relevantes. Su obra es interesante: habla de diferentes temas, como las relaciones personales, el amor, entre otras cosas. Te dejamos invitado a leer la entrevista de Bernardita Bravo Pelizzola.
—Cuéntanos como fue escribir Voraz y el posterior trabajo de edición en La Pollera.
—En Voraz hay una mirada sensible y sin concesiones sobre lo relatado y creo que así fue escrito, obedeciendo a la fantasía, donde si entras de manera laxa te sientes cómoda ahí, explorando un lenguaje y lo que tengas o quieras decir con él. Pero también, con cierto arrojo y conciencia de que lo escrito a veces va más allá de ti, te empuja hacia cierta incomodidad o sorpresa. Creo que no tiene mucha gracia escribir sobre certezas. A veces se escribe sobre lo que una conoce, pero eso no necesariamente da seguridad. Escribir Voraz fue un poco eso, nadar libremente en una piscina donde no ves el fondo.
Por mencionar algo de los varios aspectos del trabajo de edición con Simón Ergas y todo equipo de La Pollera, destaco que gracias a que sacó un cuento escribí «Irma», relato al que le tengo cariño y que además ha inspirado parte de lo que estoy escribiendo ahora. La portada de Francisca Kovacic también fue un acierto, en conjunto con el diseñador Pablo Martínez.
—Llevas ya dos libros escritos, ¿cómo fue el proceso creativo de este tercer libro
—En comparación con los otros dos no fue muy distinto, las ideas vienen de lo que inventas, lo que vives, lo que escuchas, lo que observas y miras y todo eso forma una paleta de colores donde vas combinando y des combinando también. Diría es sí que, a diferencia de los cuentos de Estampida, los de Voraz fueron escritos en la misma época y a veces iba escribiendo de manera simultánea, un cuento llevaba a escribir otro, con bastante fluidez, o si se quiere, voracidad.
—¿Cómo fuiste creando los personajes? ¿Cómo afectan las relaciones humanas en el libro?
—Supongo que quería que los personajes evidenciaran sus deseos, sus daños y necesidades. Para eso hay que intentar mostrar lo tierno y despiadado que hay en ellos. En las relaciones humanas es imposible salir ileso de las emociones, ideas y acciones que el otro vierte en ti o desata contigo, de manera consciente o no .Los personajes de Voraz se mueven ahí, entre lo impúdico y el velo. Ni uno de esos personajes existe como tal fuera del libro, pero todos nacieron a partir de personas que sí andan viviendo por ahí o que ya están muertas.
—¿Qué es más importante, el amor o el placer?
—No separaría ambos conceptos ni lo que implican tan a priori. En todo lo que amamos ponemos placer de algún tipo. El placer es diverso y multiplica sus formas según con qué o con quién lo experimentes. Y Creo que nos atrevemos poco a ampliar la noción sobre el amor, que parece reducirse a una estructura preconcebida y aprendida y lo cierto es que todos los días amas de múltiples maneras, lo que pasa es que si desmenuzamos mucho nos causan estupor nuestros propios sentimientos. No creo que el placer sea algo superficial y se oponga al amor, que siempre se toma por profundo. De hecho, si hacemos algo sin placer se torna muy vacío. Ejemplo de ello, el trabajo, tema que parece tangencial en lo que escribo, pero está muy presente.
—¿Cuáles son las diferencias de Voraz con tus otros libros?
—Identifico diferencias en Estampida, No reinas y Voraz, tanto en la forma y fondo. Pero al mismo tiempo, no soy una gran experimentadora, creo que son miembros y órganos de un solo cuerpo. Después de publicar me alejo bastante del texto. Quizás al hacerlo debería ser capaz de teorizar más sobre ellos, pero creo que cuando mejor sé de lo que escribo es cuando estoy escribiendo, luego de eso se me torna medio ajeno.
—¿Cómo te inspiras?
—Últimamente mi mayor y mejor tiempo o momento cotidiano es cuando tengo menos preocupaciones y menos obligaciones (o cuando las aflicciones ya no son tan intensas y las responsabilidades están relativamente organizadas); es decir, creo que debo sentirme feliz para poder sumergirme en la escritura. Y escribir me da aún más felicidad. Con eso difiero de la escritora atormentada, que por supuesto también existe. Aunque también escribo cuando me aburre el mundo y el peso de la rutina, es mi modo de retirarme.
—¿Cómo ha sido la recepción de los lectores?
—Es bonito cuando me leen y comentan, es un tipo de literatura alejada de modas, al menos así la siento, leal a mí misma, entonces es valioso cuando llegan comentarios minuciosos, siempre te entregan nuevas luces. También cuando son emotivos y la persona devela capas más profundas de sí misma, ahí hay una buena conexión. Si a alguien le causa rechazo o desinterés está bien también, te insta a repensar y no quedar pasando calor en invierno. O también a seguir en lo tuyo en silencio, sin consentir a medio mundo.
—¿Dónde podemos conseguir tu libro?
—En la página web de La Pollera y en librerías.





