Alan Pauls vuelve a la ficción después de varios años de silencio narrativo. La mitad fantasma es la historia de dos personajes que nada tienen que ver entre sí, pues sus inclinaciones culturales y cotidianas deambulan por parajes tan lejanos como extraños. Él es un tipo remolón y sedentario que se mueve dentro de espacios habituales y limitados, por el contrario, ella es una viajante (pasajera en trance), una chica que busca por el mundo nuevas formas de exploración y entendimiento. Él es un hombre del siglo XX, con todos sus vicios y sombras, ella es una chica del siglo XXI, con un desapego por lo material (la idea de viajar liviana) salvo por lo imprescindible de su celular y computadora.
Ambos personajes deberían chocar, rebotar y huir del otro. Resulta un poco absurdo y cliché eso de creer que los polos opuestos se atraen. No obstante, tienen una relación a distancia (vía Skype), construyendo pese a todos sus imaginarios culturales un diálogo que provoca hilaridad y entendimiento.
En su novela El pasado, ganadora del Premio Herralde, Pauls también explora los extraños momentos del amor. Se centra en una ruptura y en todo el descalabro que viene después de ella. En La mitad fantasma se posiciona en el otro lado, en el comienzo de un romance que, pese a los ritos y distancias, logra funcionar.
Cada uno de los personajes es en sí un concepto, o más bien una representación de un momento histórico. Savoy, representa el mundo previo a la tecnología. Lo que significaba ir a pagar el arriendo de una casa, las cuentas, la conversación distendida en un bar, es decir, no vivir en la cornisa suicida de internet (la figura de lo instantáneo) más allá de todas sus ventajas. Estamos ante un personaje que a ojos de la posmodernidad es anacrónico, un sujeto extraño que se resiste a las ya instauradas formas de (re) producción. A su vez, Carla, es una chica-tecnológica. Hace todo mediante la web, no podría vivir sin las expresiones de la modernidad tardía.
Una novela sociológica en donde las individualidades representan un tiempo histórico. En tiempos donde el mundo muta a pasos de gigante, resulta necesario visibilizar y problematizar las partes que, sin prisa ni pausa, comienzan a desparecer.





