Matías es guionista, dramaturgo y también escritor. Llega con su primer libro gracias a la Editorial Forja titulado La biblia de los dos pequeños traviesos y otros cuentos recopilados de pueblo en pueblo» compuesto por seis cuentos que buscan motivar al lector con emociones genuinas como el humor negro, y el misterio entre otras. Te invitamos a leer esta genuina e interesante entrevista.
Matías, ¿nos puedes contar de ti y de tus aficiones?
Soy Matías Villa Prieto, nací en Santiago en 1991 y como hace diez años me echaron de la carrera de cine. Desde ahí que me dedico al cine y la literatura de manera autodidacta e independiente.
¿Cuál fue el motivo de escribir este libro seleccionando los seis cuentos?
Siempre quise publicar algo físico. Y me tomó mucho, mucho tiempo llegar a esta versión del libro. Hace hartos años tuve una versión donde había unos 11 cuentos. Esa versión me la aceptaron varias editoriales -inescrupulosas las bandidas- con coedición que menos mal no podía pagar porque, leyendo para atrás, era un libro muy malo. Muy, muy malo. Después fui reduciendo el número, sacando cuentos, escribiendo otros, mejorando mi estilo y terminé con estos seis. Quería que se sintiera variado. Absurdo, con sentido del humor, triste en algunos pasajes, impactante en otro. Unos con giro, otros sin. Cortos, largos. No sé. No sé si elegí los mejores cuentos, pero el balance me funciona a mí. Hay como una década de escritura desde el primer cuento hasta el último. Espero no demorarme tanto en sacar el siguiente.
A la hora de caracterizar a tus personajes, como también los escenarios que ellos se sitúan, ¿cómo fue tu investigación o inspiración?
No hay mucha investigación. Siento que le investigación empaqueta mucho un proyecto y lo deja sin espacio para la sorpresa. Entonces, generalmente, parte todo de algo chico que me inspira. Una imagen, un frase, alguien que conozco en el camino. El cuento que le pone el título al libro nació porque un día quería escribir un cuento y no sabía sobre qué escribir, entonces usé un ejercicio que aprendí de uno de mis escritores/cineastas favoritos, Martin McDonagh. En el que escribía títulos como de cuentos de hadas con cosas que tenía al frente y trataba de crear una historia. Me acuerdo que me estaba comiendo un pan con mantequilla y me estaba tomando una cerveza artesanal que tenía un monje en el logo y así el cuento se partió llamando «El monje franciscano y el pan con mantequilla», algo así. Lo puse en Lumbreras de Puangue, donde iban casi todos los veranos a la casa de mi primo y eso mutó en «El padre Amador y la biblia de los pequeños traviesos». No preparé nada más que eso y creo que eso hace que el cuento sea bueno como es.
La realidad y ficción está presente en tu libro, ¿cuál fue el significado de eso?
No sé de dónde salió. Supongo que viene de este cariño que tengo por el pueblo chico. Antes de la pandemia, visitaba pueblos como El Monte, La Manga y a la Oreste Plath esperaba afuera de las iglesia o me metía en los bares y hablaba con la gente y les preguntaba sobre sus mitos y leyendas. Eran siempre las mismas; el cura sin cabeza, La Llorona. Supongo que de ahí salió solo escribir situaciones y personajes inventados, pero en lugares reales.
¿Cuál fue el mensaje que dejas con tu primera obra? Y ¿Cómo definirías esta?
La verdad es que no hay un mensaje dentro del libro que haya trabajado a propósito. Trato de no preocuparme de eso cuando escribo; del mensaje, del tema. Lo que me interesa es contar la historia más sincera para mi personaje. Que el héroe que elijo para liderar el relato pueda desenvolverse con total libertad sin que yo lo manipule mucho para llegar a un final. Cuando escribo nunca diseño qué va a pasar antes. Lo voy descubriendo en el camino. Siento que si me sorprendo a mí mismo va a pasar a pasar lo mismo con el protagonista. Y no quiero sonar como un escritor de pacotilla, pero quizás ahí mismo el protagonista podría encontrar alguna especie de mensaje que pueda dejar. Si quedó un mensaje en el libro, buenísimo, si no, bien también. Me importa que sea, principalmente, entretenido.
¿Quién te hizo la portada del libro?, ¿qué significa?
La hizo Vicente Calcagno. No sé qué significa. Habría que preguntarle al Vicho. Para mí, eso sí, es donde se están contando estas historias. Me imaginé a alguien contando estas historias dentro de la casa, por eso le incluí yo, con el permiso del Vicho, la «luz prendida». El trabajo original no tiene la luz prendida.
¿Dónde podemos encontrar tu libro?
El libro se encuentra en Buscalibre, en la Trayecto Bookstore y en librerías Antártica. También por correo en mvillaprieto@ gmail.com




