Su doloroso amor
Por Cristal Valdebenito
Mira a la niña que llora,
cree que nadie la mira.
Se esconde como si importara
y baja la cabeza si suben las manos.
La niña tiene hambre,
apetito de caricias despreocupadas,
de palabras lindas sin razón,
de cariño sin nada a cambio.
Oh, pobre cosita,
acepta el dolor de quien la mima,
sueña con ardor en nombre del cariño,
con sangre haciendo dibujos de amor.
La niña, pobre de ella,
llora en el frío del consuelo,
se queja del romántico querer
porque anhela el sollozo adolorido.
Niñita que tiene miedo de los cuchillos
le gusta que la corten y desarmen,
se agota en el calor del secador, en las manos duras que le acomodan la cabeza,
que se preocupan de su cabello mojado.
De buen corazón ella solo quiere amor,
aunque venga de cicatrices que ya no sangran,
de lamentos ocultos en almohadas húmedas,
de audios para dormir en noches de consuelo.
Niña de familia agria,
de brazos solo cuando estalla el fin de año,
de notas altas y cuchillos contra mesones,
de botellas vacías y dolor sin motor.
Ella sabe lo que es no amar,
ella ama y desconoce
si quien la ama la acaricia o la rompe,
porque es más fácil decir lo que hay en frente que en la propia frente.
La niña desconoce y ama,
le gusta perderse en los pasillos
para que alguien más la encuentre,
pero no sabe llorar y hacer ruido.
Y así la encontré yo,
podrida en un rincón,
sin saber cómo rogar,
esperando aún solo un poquito de amor.