Ecos de soledad en el aula
Por Alejandra González
En la sala vacía, el eco resuena,
un pupitre solitario, el alma en pena.
La pizarra en blanco, historias por contar,
un alumno perdido, en su mundo a vagar.
Libros apilados, sueños olvidados,
un mar de preguntas, respuestas sin lados.
La risa lejana de amigos ausentes,
en el rincón oscuro, susurros latentes.
Las horas se deslizan, como agua en un río,
la soledad pesa, como un frío desvío.
Las luces titilan, la mente se cierra,
cada hoja que pasa, la esperanza se aferra.
En cada examen, un reto sin fin,
la lucha interna, un constante vaivén.
Con el tiempo avanza, pero el corazón siente,
que la soledad, a veces, es su mejor presente.
Así sigue el alumno, entre libros y sombras,
buscando en el silencio, las respuestas que asombran.
La soledad, compañera de su andar,
en el viaje del saber, un eterno navegar.