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Ana María del Río: «Leía mucho y me gustaba imaginar y después poner en un papel lo imaginado»

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Por Francisca Gaete Trautmann

 

Ana María del Río es una escritora con agallas, sencilla y capaz de crear libros tanto para niños como para adultos. Escribió Ami, la llamita gracias a un fondo de creación y lo publicó con Ediciones Liz, libro que además cuenta con el trabajo de la destacada ilustradora Catalina Zabala. Te invitamos a leer esta entrevista dedicada a grandes y chicos.

 —Cuéntanos de ti

—Es difícil hablar de mí. Soy especialista para contar historias de otros. Soy la mayor de una familia de cinco hermanos y desde muy chica supe que lo mío sería mirar, observar, ver cómo las personas se relacionan o no se relacionan unas con otras. Escribí a escondidas, pues en mi familia eso era considerado con recelo o francamente con resistencia. Mis primeras obras despertaron el rechazo familiar y fui considerada una loca y una oveja negra en mi familia. Eso no me impidió seguir escribiendo pues desde muy temprano comprendí que escribir era mi manera de pararme en esta tierra.

—¿Cómo llegaste a escribir Ami, la llamita?

—Durante mis años como supervisora de proyectos sociales en el FOSIS, viví en Arica y en Iquique (1990-1996), y muchas veces tuve que subir —con gran esfuerzo, pues me apunaba muchísimo— a supervisar proyectos de las comunidades indígenas del norte de Chile, en su mayoría aymaras. Recorríamos las localidades en camioneta y muchas veces vi rebaños de llamas pastando en los bofedales y entresacando la humedad de las plantas de altura.

Un día vi una llama blanca en medio de un rebaño de llamas rojas, especiales, las llamas caurani. Así nació la historia. También muchas veces vi niñas pastoras de estas llamas, que son —o eran— consideradas por las familias aymaras como un componente esencial del grupo familiar y se las cuida con toda clase de consideraciones. Otro de mis libros, La historia de Manú, publicado por UNICEF en el año 2000 y por Editorial Zigzag en 2022, cuenta la historia de algunos de estos niños y de su dificultad para integrarse a la sociedad chilena.

—¿Cómo fue reeditar este el libro junto a Ediciones Liz y que haya sido ilustrado por Catalina Zabala?

—En 2020 postulé y gané un fondo de creación para escribir la historia de Ami. Allí en el proyecto le pedí a Catalina Zabala que ilustrara el cuento, cosa que ella me había planteado antes, pues a ella le gustó mucho la historia, así como a sus hijos, grandes lectores.  Participamos al fondo del libro y ganamos. El proyecto era de creación, pero nosotras ahorramos el dinero y lo destinamos a la publicación. Lo publicamos con una empresa de «print on demand», primero, y luego Ediciones Liz se interesó por mi producción de cuentos infantiles y especialmente por Ami, la llamita. Así nació este libro cuadradito, especial para la mano del niño, de doce por doce centímetros y bellísimamente ilustrado por Catalina Zabala Ferrer, una gran profesional y artista, quien dedicó todo su arte a adentrarse en la historia para ilustrar Ami.

—¿Te identificaste con alguien para escribir a Ami?

—Sí. Me identifiqué conmigo cuando niña. Yo no era muda como la niña de la historia, pero casi no hablaba. Encontraba incomprensible el lenguaje de los mayores y rarísimo el mundo que me rodeaba. Era tímida, no lo pasaba bien en el colegio ni en las aglomeraciones de gente. Leía mucho y me gustaba imaginar y después poner en un papel lo imaginado.

—¿Para qué edad está recomendado este libro?

—Este libro está recomendado para lectores entre 9 y 99 años. Habla de cosas que interesan a grandes y a pequeños, como la vida en comunidad, la soledad, la amistad, las alianzas. También habla de la muerte como algo sereno, el fin de un ciclo de vida.

—¿Cómo te sientes al escribir y ser parte de Ediciones Liz?

—Me siento honrada de haber sido elegida como autora por Elizabeth Gallegos, una gran profesional de la edición respetuosa y una maestra mundial de la encuadernación y conservación del objeto libro.

Al escribir me siento en la silla que me corresponde. Es mi espacio, mi territorio, mi país. Es lo que mejor hago. Aunque, por cierto, no es lo más fácil, ni mucho menos. Escribir implica audacia, valentía, atreverse a incursionar en terrenos difíciles; escribir implica riesgo. Y escribir implica, sobre todo persistencia, no desanimarse. Corregir es también escribir. Escribir es un espacio en el que puedes vivir, pero también uno en el que puedes hundirte. Pero así y todo es mi espacio, que no cambiaría por otro.

—Los colores de las ilustraciones son muy lindas y llamativas, ¿cuál fue la razón de eso?

—Catalina Zabala no se limitó a ilustrar lo que decía el texto. Ella realizó una verdadera creación con los dibujos de Ami, la llamita, produciendo un verdadero libro-álbum, en el que la ilustración es un texto paralelo que cuenta la historia del texto desde el punto de vista de lo visual y de lo táctil. Así, los colores elegidos rigurosamente por ella fueron los colores que priman en el desierto chileno, —el más seco y árido del mundo— y la línea de las ilustraciones tuvo también una creación especial de parte de esta artista, pues todos los dibujos no fueron dibujados a lápiz, sino con papel rasgado a dedo. Esto produce un efecto de seres —directamente sacados de la tierra del desierto— muy intenso y vívido. Tonos ocres, rojos oscuros, azules profundos, casi negros contribuyen a dar un dramatismo especial a la historia de Ami, la llamita.

—¿Cómo creaste a los personajes?

—Los personajes, —las llamas caurani, las llamas blancas— existen en el altiplano chileno. Las niñas pastoras también. Solo me fui a un tiempo primero, casi prehistórico, en el que las primeras comunidades vinieron a empezar a vivir en el altiplano de Chile en busca de agua y bofedales, tiempo después que los hielos se habían retirado. Y ahí me nació de entre las manos, casi sin querer, la historia de Ami. Y sobre todo, la historia de Imilla, la niña callada, que no puede hablar y, por eso mismo, es capaz de comunicarse interiormente con todos los seres vivos con amor por la vida.

—¿Dónde podemos encontrar tu libro?

—En la página web de Ediciones Liz, en Buscalibre. Y por supuesto que en todas las ferias de libros de Editoriales Independientes.

Francisca Gaete Trautmann
Francisca Gaete Trautmann
(Santiago, 1985) Periodista de la Universidad Gabriela Mistral. Ha trabajado para revistas, televisión y medios online. Ha seguido cursos de escritura creativa. Le encanta escribir, escuchar música. Vive en Santiago.

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