Gabriela Paz: «No sabría cómo vivir sin escribir»

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Por: Francisca Gaete Trautmann

 

De pequeña, Gabriela le tenía mucho miedo a la noche y, para escapar de las pesadillas, leía los libros de sus papás. Eso la llevó después a la escritura, lo que la libró de esa  espantosa sensación. Con ustedes, Gabriela Paz, con quien conversamos acerca de ¿Cómo se escapa de un castillo?, su último libro.

—¿Nos puedes contar sobre ti?, ¿desde cuándo escribes?

—A esta altura de la escala vital podría contar varias cosas sobre mí. ¿Cuáles serían definitorias?, no lo sé. El otro día le pregunté a mi hijo de 11 años qué diría sobre su mamá si tuviera que definirme en una sola palabra, y dijo: volada. Y sí, es una buena palabra, me cuesta estar presente, si no estoy realizando labores concretas o teniendo conexiones reales y potentes me disparo al mundo de las ideas, mi cabeza hace poesía. Eso es lo que hago desde que tengo unos seis años.

Escribo desde que sé escribir, comencé a hacerlo como un juego para escapar de las pesadillas. De niña tenía terrores nocturnos y sufría parálisis del sueño, me daba mucho miedo dormir, así es que trataba de no hacerlo. Y en mi pieza estaban los libros de la casa, los de arte de mi mamá, los de ciencia de mi papá. Entonces yo tomaba esos libros y copiaba las palabras que no conocía y componía con ellas mensajes que luego traducía con el diccionario, porque yo no sabía qué significaban las palabras, ni lo que había escrito. Según yo, haciendo eso, accedía a un mundo mágico que me traía mensajes secretos. Un día le mostré a mi mamá uno de estos textos y me dijo que eso era un poema y que yo era una poeta. Así abracé esa identidad, porque me convenía.

En esa época usaba unos anteojos gigantes y era medio rara, entonces decir que era poeta respaldaba mi extrañeza con toda seguridad. Desde ese tiempo es que escribo y es lo único que se ha sostenido en mí desde niña. He hecho tantas cosas distintas… tuve bandas, trabajé en bares, fabriqué perfumes, fui empresaria, trabajé como guionista, como periodista, docente, gestora cultural, guionista, editora. Soy hija, hermana, madre, amiga, pareja y la que he sido en todos esos roles, en simultaneidad, es la que ha escrito poesía sin detenerse.

—¿Cuál fue el proceso creativo del poemario y qué te inspiró para escribirlo?

—El proceso fue bastante intenso y tuvo que ver con la necesidad personal de tensionar mis propias estructuras mentales, salir de la caja como se dice popularmente, lanzar todo en lo que creía y pensaba bien lejos, para así pensar en cómo se piensa y sentir cómo se siente. Luego investigué sobre el pensamiento humano, las emociones, meditación, el TAO, las extrapolaciones entre cultura y naturaleza. etc.

—¿Qué significa escribir para ti?

—La vida. No sabría cómo vivir sin escribir.

—¿Qué simboliza el título de tu quinto libro?

¿Cómo se escapa de un castillo? es preguntar ¿cómo se escapa de una estructura? La palabra «castillo» proviene del latín castellum diminutivo de castrum, palabra que en la Roma antigua se refería a un lugar fortificado. De ahí que castellum significase un «pequeño campamento fortificado». Con el tiempo, la palabra evolucionó para describir las fortificaciones medievales que hoy conocemos hoy como castillos.

 —El concepto «naturaleza» se repite bastante, ¿por qué?

—Porque la naturaleza es el reverso de la estructuraLa naturaleza actúa sin esfuerzo, no necesita del control humano, porta el equilibrio en sí misma. La naturaleza representa la sabiduría y la búsqueda de la espiritualidad.

—¿Cómo te sientes al ser parte de la nueva camada de poetas mujeres chilenas?

—Nunca lo había pensado en realidad, me siento como una mujer que escribe mientras sucede al mismo tiempo que otras mujeres que escriben en un mismo país, espacio y tiempo. Supongo que eso, de algún modo u otro, debe colocarnos en el mismo mapa, pero no sé bien que significa eso. Sí te puedo decir que me encanta conocer a muchas de ellas, siento maravilla de compartir conversaciones, admiro la persistencia de mis pares, las obsesiones que las hacen escribir, las que están indagando en otras artes para crear cuerpos híbridos, también adoro las torpezas que nos atraviesan, las risas, los encuentros y lecturas. Y desde mi lugar trato de gestar instancias que nos convoquen a todas.

— Al escribir ¿Cómo se escapa de un castillo?, ¿Qué significó la música para ti?

—La música es piedra angular de todo lo que hago, en el caso de ¿Cómo se escapa de un castillo? hice como cinco playlist distintas de acuerdo a las atmósferas que quería conformar en los poemas, las que van desde la mainstream Lana del Rey hasta Wagner, además música electrónica, la banda sonora de Euphoria, Tim Buckley, Radio head, Board of Canada, harto indie francés. Una mezcolanza asquerosa de temperaturas sonoras.

—¿Cómo fue trabajar con Buenos Aires Poetry? ¿Dónde podemos conseguir el libro?

—Siempre es un agrado trabajar con Buenos Aires Poetry, saben lo que hacen, saben de poesía, de referentes y códigos estéticos que me importan. Son serios y rigurosos, sin challas ni pirotecnias. Si quieren adquirir ¿Cómo se escapa de un castillo?, el libro está disponible para todo Chile en Buscalibre.

Francisca Gaete Trautmann
Francisca Gaete Trautmann
(Santiago, 1985) Periodista de la Universidad Gabriela Mistral. Ha trabajado para revistas, televisión y medios online. Ha seguido cursos de escritura creativa. Le encanta escribir, escuchar música. Vive en Santiago.

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