Fútbol y redención: entrevista a Pablo Otaíza, autor de «Ruso blanco»
Pablo Otaíza escribió una novela corta en la que retrata la vida de Maxim. Un joven ruso que, detenido en Chile por tráfico de drogas, encontró una nueva oportunidad jugando como volante en Santiago Morning. En Revista Lector conversamos con Otaíza sobre su nueva publicación.
¿Cómo surgió tu interés por la figura de Maxim?
Recuerdo haber escuchado la historia del ruso cuando salió en la prensa hace más d quince años y de inmediato me llamó la atención, pero desde la parte de un testigo que observa una noticia realmente increíble. Harto tiempo después, escribiendo una nota para una revista uruguaya sobre historias fantásticas de fútbol, me acordé de la noticia y comencé a investigar más. Ahí me di cuenta de que existía bastante material periodístico, pero nada de literatura, y además noté que todos, o la mayoría, solo conocíamos el final de la historia de Maxim en Chile, faltaba contar el principio, aquel periplo por la cárcel y su reencuentro con el fútbol, que es tal vez lo más literario de todo.
Ruso blanco es una novela de azar y de segundas oportunidades, pero también de identidades difusas y de preguntas sin respuestas
Así es, hay pocas respuestas porque la historia queda truncada en un punto clave. Es un nudo difícil de desenredar, y sin embargo, hay que entender que la vida tanto de Maxim como la nuestra siguió su curso, por lo que preferí dejar la novela donde mismo quedó en esos años, como una especie de historia congelada. Con respecto al azar, es claramente un elemento fundamental de la historia, nada de ese azar fue inventado por mi, lo tomé de la realidad y lo plasmé en la novela. Y por último sobre las segundas oportunidades, es prácticamente lo que más ha llamado la atención del libro, y aunque aparezca incluso en la bajada del título con letras brillantes en la portada, soy algo escéptico con ello, con eso de las segundas opciones para alguien que ha caído, somos dados a crucificar al que yerra, a apartarlo y esconderlo bajo la alfombra.
Me parece interesante tu apuesta literaria porque retrata a un jugador que no fue un crack. Es un futbolista de nicho, lejos de goles estelares y de grandes ligas
Maxim fue un jugador de segunda división en un club pequeño en Rusia, estuvo preso en Chile sin entrenar, hacinado en una celda, con alimentación no acorde a un deportista y sin embargo, con un par de semanas entrenando en primera división logra debutar y jugar buenos partidos, incluso frente a equipos denominados grandes en Chile. Eso habla muy mal del nivel de nuestro fútbol profesional. Ahora, la mayoría de los que conocemos y consumismo fútbol regularmente, siempre recordamos la historia del ruso, más que por sus cualidades futbolísticas, que las tenía, por lo increíble de la historia que le tocó vivir. Entonces, escribir sobre este tipo de jugadores es algo necesario según mi punto de vista, por su historia y todo el contexto que lo rodea.
En todos los capítulos citas pasajes de Los hermanos Karamazov. Una novela que, entre otras cosas, es una disputa constante con el padre. A Maxim, la ausencia de una figura paterna, lo persiguió en todo momento
La figura paterna autoritaria y la distante relación entre ambos, es una libertad literaria que me doy para configurar al personaje. Tomo en primera instancia Los Hermanos Karamazov como referencia para poder iniciar cada capítulo buscando una forma de conectar con Rusia, pero también considerando que el personaje tiene esa búsqueda constante que suena mucho a Dostoyevsky. En el lanzamiento del libro me preguntaron por aquello, considerando que podría ser más lógico o esperado tomar referencias de Crimen y Castigo del mismo autor, por su relación con la cárcel, sin embargo, la prisión de Maxim como personaje no es solo física, sino también interna y personal, y ahí es cuando hago el cruce con frases o párrafos que hace años he mantenido subrayados de Los Hermanos Karamazov.
¿Sabrá Maxim que novelaste una parte de su vida?
Me imagino que alguien le informará que el libro salió, porque yo lo contacté para que pudiéramos hablar, pero no tuve buena acogida cuando le expliqué que estaba interesado en contar su historia. Así que pienso que tarde o temprano en algún lugar del mundo sabrá que Ruso blanco recoge sus andanzas en Chile.
¿Cómo ha sido trabajar con Trayecto editorial?
Hasta el momento ha sido una muy buena experiencia, principalmente por el acceso a la distribución nacional que tiene la editorial y todo el manejo que tiene en redes sociales y en prensa. Además, posee su propia librería lo que hace que el libro esté con buena rotación y exhibición para los lectores. Ellos están contentos con el libro y desde que les mostré el manuscrito se mostraron interesados en el tema.