Por Dafne Malvasi
4 de Septiembre en el Bar Liguria, Santiago de Chile
En ¿Cómo se escapa de un castillo?, Gabriela Paz Morales (Santiago, 1984) despliega un lenguaje poético que explora, indaga y construye. A través de cada palabra, como sugiere en su poema “El Ajuar”, la autora logra que cada verso se revele cargado de significado:
“se ofrecerá revelada de su misterio” (p. 13).
Madre, hija, niña, amada, sangre, tristeza, esperanza, poesía: Gabriela Paz Morales teje una genealogía femenina donde el lenguaje no es solo un medio, sino también la esencia misma de su obra. Forma y contenido se entrelazan en una poética de sonidos que dejan huella y que, en su conjunto, despliegan una fuerza creadora. En “La que cuida”, por ejemplo, las lágrimas transforman lo árido en vida:
“en tierra de nadie
tu lágrima
germina un bosque” (p. 17).
El lenguaje en Morales es, a su vez, un anhelo de sororidad, una búsqueda de equilibrio que se desliga del dominio y se convierte en una suerte de minimalismo ontológico. Esto es evidente en el poema “Poder”, donde la autora declara con contundencia:
“Hermanas
mi único poder es no desear
poder” (p. 23).
Este libro también alberga feminismo, lirismo y una profunda introspección. En el poema “Nosotras”, las mujeres se convierten en alquimistas que transforman el carbono en diamantes, sosteniendo la vida en medio de la oscuridad:
“Pueden reunir el silencio
meternos en una casa oculta bajo el pasto
(…)
pero en el centro
hay fuego
nosotras
Las que del carbono hacemos
diamantes” (p. 29).
El carácter reflexivo de la autora se expande hacia la naturaleza y el entorno que la rodea, como en “Abrazadoras de árboles”, donde el espacio íntimo se confunde con lo salvaje:
“Vengan las abrazadoras de árboles
construyan una aldea en mi cuarto
lancen sus brazos
sean mi manta” (p. 49).
En la poesía de Gabriela Paz Morales, hay espacio para el vacío, para la contemplación de la ausencia. En “Vacía de ti”, la soledad cobra una cualidad sagrada, un refugio para la introspección:
“Guarda la fosa
hacia el interior
mantenla limpia
sagrada
vacía de ti
de todos
Se necesita espacio
para ahogarse” (p. 67).
Finalmente, en “Misión”, Morales cierra su libro con una imagen tan simple como potente, una ofrenda de paz, un gesto de entrega a lo inmenso:
“Que la misión de este cuerpo
sea
besar
la frente del mar” (p. 80).
Gabriela Paz Morales nos ofrece en ¿Cómo se escapa de un castillo? una poética íntima y feminista, donde lo cotidiano se vuelve sagrado y lo personal se funde con lo universal. Cada verso es un ejercicio de creación y resistencia, donde la palabra se transforma en un acto de liberación. Y más allá de todo lo dicho y escrito en este libro, que uno pueda sopesar, está siempre ese eco de resonancias varias, sensibles, femeninas, en su lenguaje poético recordándonos también a esa otra poeta viva, Ida Vitale, cuando sostiene que “la poesía es la intimidad que coincide con la misma intimidad de otros, otras.”
¿Cómo se escapa de un castillo?, Gabriela Paz Morales (Buenos Aires Poetry, 2024)




