Miércoles, Noviembre 30, 2022
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«Isla Podestá» de Juan José Podestá

 

En 1879, el capitán de un navío llamado Barone Podestá divisó un islote perdido en el Pacífico sur, a unos 1.400 kilómetros de la costa de Valparaíso. Lo describió como un terruño ovalado y agreste, y al regresar a Italia reportó su descubrimiento ante las autoridades. La isla recibió el nombre de Podestá y permaneció en las cartas náuticas hasta 1935 cuando, tras una intensa búsqueda, se determinó que esta terra ignota simplemente no existía. ¿O tal vez sí?

Atraído por un lazo invisible hacia esta isla, el escritor Juan José Podestá se sumerge en una búsqueda obsesiva e impredecible, trazada por ficciones y realidades, memorias y olvidos, con el solo fin de encontrar las respuestas que inunden el vacío.

Los recuerdos de un aberrante campo de concentración que pudo —o no— haber existido en la isla, la historia de una prisionera que sostiene una inescrutable relación con su carcelero, el delirante relato de un hombre manco que busca a su hermana perdida y la propia investigación de J. J. Podestá, quien visita fantasmales faros e islotes en busca de una respuesta, dan vida a esta novela que no busca establecer la verdad, sino encontrar un refugio que nos salve del naufragio.

En Revista Lector conversamos con Juan José Podestá. El resultado de la entrevista es el siguiente:

—Resulta interesante que Isla Podestá se construya desde diferentes géneros. Hay cuentos dentro de cuentos, fotos de mapas, menciones a películas y escritores, correos electrónicos, etc. La necesidad de narrar a partir de diversos lugares. ¿Te interesa que tu obra se lea como un puzzle en la que todo dialoga? Hay una referencia directa a Playa Panteón, uno de tus libros anteriores.

—Sí, absolutamente. Creo que los textos que uno va generando deben ir intencionados, orientados a elaborar un mundo personal, identificable o no con el autor, que vayan y vuelvan de sus predecesores. Como tú dices, deseo que mi trabajo dialogue entre sí.

—Me parece que Isla Podestá es un juego de espejos. No solo por tu apellido y el nombre de la isla, también hay múltiples referencias en donde todo dialoga. ¿Qué fue lo más difícil de escribir Isla Podestá?

-La labor de montaje, que fue trabajada con ahínco con Marcela küpfer, la editora.

—¿Qué significa ser un escritor chileno de Iquique? Hay un posicionamiento territorial distinto al del escritor santiaguino.

—Creo que sí. Más allá de la moda que implica hablar hoy de territorio y mapas, lo cierto es que es imposible abstraerse no ya de una geografía, sino de las posibilidades infinitas que brinda ser parte de un espacio específico.

—¿Cómo crees que se comportó el mundillo literario chileno ante el estallido social?

—Uf. Creo que hubo de todo: oportunistas, guerrilleros de última hora, filósofos de redes sociales, honestos voluntaristas y genuinos revolucionarios. La escena literaria vino a reflejar con sus códigos propios las turbulencias de los tiempos.

—Nómbrame libros, no canónicos, que te hayan marcado como lector y escritor.

Running Man, novela de Stephen King escrita bajo el seudónimo de Ricard Bachman. El ritmo de esa novela es como una aplanadora. Es increíble. En cualquier caso, debo decir que mi gran influencia como lector y escritor son los libros de cuentos y leyendas que mi padre me traía de diversos países de Sudamérica a fines de los ochenta, adonde viajaba producto de su trabajo como sociólogo. La lectura de otros ritmos de escritura, de imágenes distintas a las habituales, los colores descritos, las a veces ridículas historias en las que se ven inmersos los personajes tan arquetípicos a ratos, los relatos notables que tienen a Pedro Urdemales como protagonista, en fin. Todo ello me formó. En el fondo, esos cuentos tienen un solo objetivo: contar bien una historia. Es potente eso. Y muy difícil llegar a ejecutarlo bien.

—Nómbrame algunas películas que hayan marcado tu campo cultural.

Taxi driver, Los sueños de Akira Kurosawa, La Sociedad de los Poetas Muertos, Tarde de perros, Pulp fiction, El ciudadano Kane, Nos habíamos amado tanto, Amarcord, Il sorpasso.

 —¿En qué te encuentras trabajando actualmente?

—Un libro de relatos.

Joaquín Escobar
Joaquín Escobar (1986). Escritor, sociólogo y magíster en literatura latinoamericana. Es autor de los libros de cuentos Se vende humo y Cotillón en el capitalismo tardío, ambos con la editorial Narrativa Punto Aparte.
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