Jueves, Septiembre 29, 2022
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Juan R. Chapple: «Hay capas que se van intersectando en mi literatura, y que dice relación con la observación del mundo real, del mundo de la lectura y el de la fantasía de la creación»

Fotos: Gentileza del autor

 

La editorial Libros de la Medianoche presentará este próximo sábado el último libro del escritor y periodista Juan R.Chapple, El día más salvaje y otros cuentos de la penumbra, obra ganadora del concurso de Creación Literaria del Fondo Nacional de Fomento del Libro del Ministerio de las Culturas y las Artes 2017. Sobre este volumen de relatos

 

—Juan, ¿cuál ha sido «el día más salvaje» en tu escritura?

Son esos días en que los planes no salen como lo esperabas, pero en realidad todos los días son el día más salvaje. Escribir es un trabajo, muy placentero, pero que requiere mucha concentración y sudor… la inspiración te debe encontrar trabajando, decía Dalí, y yo estoy muy de acuerdo. Ahora bien, dependiendo del proyecto, sería ese día en que la creatividad escasea, se vuelve complejo, pero, incluso en ese día, uno puede encontrar perlas, nuevos puertos, abrir puertas condenadas y ver cara a cara a tus fantasmas y esperpentos.

—A propósito de esta frase que resulta ser el título de tu último libro, un volumen de cuentos que se mueve entre lo fantástico y el terror, ¿cuál es tu visión sobre el grado de salvajismo de nuestra ciudad?

Bueno, el cuento que da título al volumen habla bastante de eso, una rebelión canina, por un lado, que se une a la superabundancia de basura y a residuos de todo tipo; y, además, el paso martírico por el infierno de los pollos, en una procesadora de los mismos, cual es el vía crucis del narrador-protagonista. Nuestra ciudad a ratos fluye hacia esos cauces, pero yo no pondría solamente el acento en la violencia evidente, los destrozos, porque hay otra violencia, que subyace, histórica, que condena hablas, que elimina o invisibiliza y arroja hacia los bordes y los extramuros a sujetos, lógicas del pensar, sentidos del habitar, culturas, etc.

—Pasemos a tu libro de cuentos. Me llama la atención la escritura fragmentada de algunos de tus relatos, ¿es algo intencional, tiene algún objetivo estético?

Es episódica a ratos, hay una especie de ritmo de sismógrafo en algunos de ellos, como en el mismo El día Más salvaje o en El secreto de la esfinge. Aquello es orgánico a esos cuentos, así se consiguió un ritmo que creo que es el adecuado en relación a lo que se cuenta. Uno tiene que estar muy atento a los materiales con los que trabaja y no solamente a la historia… o son la historia y sus voces las que te van dando en otros momentos el latido escritural del mismo. Como dicen los videntes, uno a veces es guiado por voces y aquello es orgánico.

—La música del paraíso remite a un tiempo remoto mientras que El día más salvaje se ambienta en una ciudad reconocible en el presente. En ambos relatos hay una particular visión del orden social ¿cuál es tu mirada con respecto a los cambios sociales que estamos viviendo hoy y de qué modo tus cuentos dialogan con ella?

En cierto sentido podría ser ese primer relato un tiempo remoto, pero resulta que también, como relato muy borgeano a ratos, de Aleph, es susceptible de ser una metáfora de cierto ahora o de algún pasado nuestro, o de muchos tiempos. Es un cuento sobre las formas dictatoriales y sus sueños de muerte, envueltos de la manera más beatífica.

El día más salvaje, por otro lado, podría ser visto, en cierto sentido, como nuestro propio estallido social, pero aquel es un cuento escrito hace 7 años… En ambos hay una apelación, más allá de todo lo fantástico, a cómo nos hacemos cargo de la historia del mundo y la historia de Chile en particular, a la descomposición social, y a su recomposición. Y en ambos se avanza desde la rebelión a la revelación.

—El viento es un elemento recurrente en algunos de tus cuentos, está presente en el primero (La música del paraíso) y el último relato del libro (El mundo y el viento), ¿qué simbolismo le atribuyes y qué relación guarda con el destino de tus personajes?

El viento es un asunto muy importante en el libro. Se trata de un elemento dinamizador, más que meramente un agregado del paisaje. Efectivamente, pareciera ser a ratos parte de la atmósfera íntima de las psicologías de los personajes, y al mismo tiempo, una entidad que obtura ritos de pasaje, abre ventanas con mano rauda, y hace que los personajes en historias como La música del paraíso, El dios del desierto o El mundo y el viento, precisamente, piensen, crean, actúen, se muestren fervorosos o atemorizadamente minimizados.

—Me llama la atención que el título remite a la penumbra y no a la oscuridad, ¿qué sentido le atribuyes a esa sutil diferencia en el término que empleaste, teniendo en cuenta que la penumbra es una situación en que aún podemos distinguir algo de la realidad, frente a la oscuridad que nos niega totalmente la visión?

Muy buena observación. Creo que en el libro no hay muchas cosas obvias. Hablar de la oscuridad, solamente, porque escribes cierto terror, por ejemplo. El libro permite claroscuros, aunque su ADN sea tenebroso. Pero es precisamente en ese paso de la luz, en el tamiz, que podemos observar con mayor potencia el valor de la noche, y el temblor de esta, al mismo tiempo.

Creo que voy a contrapelo en ese y muchos sentidos, de una literatura de terror facilista, repetitiva, de matiné, porque lo mío tiene más que ver con una búsqueda escritural y con una pesquisa de las oquedades del alma humana y del mal, porque mi literatura, además, no solo dialoga con el terror clásico y contemporáneo (Poe, Machen, Blackwood, Hope Hodgson, Benson, James, Hawthorne, E.T.A. Hoffmann, Grabinsky, Ligotti, Lovecraft, King, Barker, etc.), sino que también con Shakespeare, Dostowiesky, Dickens, y con toda la rica tradición latinoamericana y chilena del cuento y la novela  y de la poesía.  En todo ello está mi penumbra.

—En tus cuentos transitas libremente entre lo fantástico y el terror, se puede reconocer de algún modo la influencia de estos escritores, incluso hay una pequeña frase que se emparenta con el realismo mágico de García Márquez ¿qué otros referentes reconoces en tu escritura?

Creo que no hay mucho realismo mágico aquí, pero no estoy en contra si alguien cree verlo. Sin embargo, siento que este libro, como ocurrió en Vertederos  y en Un astro Umbrío… es un gran caldo, un cocimiento de muchas cosas, la «invención» de un nuevo platillo con muchos elementos distintos y a veces no tan cercanos en lo evidente (lo social-político-histórico y terrorífico a ratos es uno de ellos), porque mi literatura se da como búsqueda, junto con las ganas de querer contar una buena historia.

En la encrucijada de esos y otros vectores están parte de mis diablos, monstruos y demonios.  A los escritores ya mencionados agregaría a Carpentier, Rulfo, Cortázar, Borges, Ocampo, María luisa Bombal, Carlos Droguett, Manuel Rojas, entre un largo etcétera.

—Tus personajes parecieran estar siempre en un estado de inconformismo, de búsqueda, sienten la necesidad de moverse en otra «dirección», como el caso de la chica «sin nombre» que mira hacia el desierto, o el de Severino que cierra el volumen de cuentos, ¿qué significado tiene para ti este movimiento y cuál crees que es el destino final de esa búsqueda?

Creo que todos estos seres buscan, como todos nosotros, un lugar en el mundo, aun cuando ese lugar sea oscuro, o teñido de tiniebla. Y aquello es lo más difícil de encontrar, porque al encontrar ese lugar (no es que podamos descansar o quedarnos en un sitio, solamente, inamovibles), pero te da un cierto sentido de identidad.

Muchos personajes de los relatos están en esa crisis, que es existencial, al borde de como decía Ligotti, de ver la inutilidad de la vida, pero también puedes ver fuerzas contrapuestas, precisamente en la articulación de esa búsqueda de sentido… no es distinto a todos nosotros, solo que mirarse al espejo es un acto rudo muchas veces, y que, pienso, no se realiza con frecuencia, porque hay heridas, dolores, inconformismos, vacíos, fantasmas y demonios que todos tenemos, portamos y de los cuales es difícil desprenderse.

—A primera vista, los cuentos de El día más salvaje se inscriben en diversos territorios mentales de delirio, locura, sueño o pesadilla, sin embargo, no dejas pasar observaciones sobre la realidad y reflexionas por ejemplo sobre la problemática histórica del territorio mapuche, la influencia de la televisión, el actuar de las fuerzas policiales o el Transantiago ¿cómo das espacio en esa construcción fantástica a estos elementos?

Esa es la mezcla, creo poderosa, de la que te hablaba. Hay capas que se van intersectando en mi literatura, y que dice relación con la observación del mundo real, del mundo de la lectura y el de la fantasía de la creación. Uno la divide para explicarla, pero resulta que en mi escritura siempre se mezcla, y que bueno que lo haga… este es un libro contaminado además por cierta prosa poética, a ratos, que es otra de las marcas de esta casa Usher…

—Te quiero llevar ahora a otro espacio recurrente en estos relatos, el desierto. En términos bíblicos, el simbolismo del desierto guarda relación con una tierra no bendecida por Dios. ¿qué relación estableces entre el desierto de la pampa, presente en algunos relatos, y la oscuridad espiritual que parece envolver a algunos personajes?

El desierto en mi imaginario personal es lo más opresivo que podría haber, por mi aversión biológica, ciertamente patológica, con el sol duro y el calor. Para mi es un espacio horroroso per sé, aunque, por contraste, me encanta también la visión romántica de sus dunas, del cambio de las sombras, los colores y las historias que ahí se tejen, desde Las mil y una noches, Vathek, la tradición oriental y bíblica, junto con nuestra historia de salitre y trabajo, por ejemplo. Se trata, para mí, de un espacio fantástico y, a la vez, ominoso, que puede llegar a ser muy opresivo, lleno de espejismos, al borde de la razón, y que puede trizarla, o incluso quebrarla.

—Defenestraciones y Animitas son dos relatos bastante diferentes entre sí, sin embargo hay un denominador común en la perturbación mental de sus protagonistas, ¿qué simbolismo propone «el vuelo» en ambos relatos y cómo esa acción constituye un tránsito de la vida a la muerte?

Claramente, son muy distintos. No sabemos si Rogelio está perturbado o realmente siente el llamado tremebundo de ciertas ventanas, que lo llaman para lanzarse, y que puede o no ser un llamado dentro de él mismo. Eso nunca lo sabemos. Pero saber una cosa o la otra no deja de ser terrorífica, pienso. Se puede leer desde un punto de vista filosófico también, lanzarse para encontrarse, solo que se trata, dependiendo de qué ventana, de un salto mortal.

Por otro lado, el salto del protagonista de Animitas, es también un salto de encuentro consigo mismo, pero también con los otros… solo que en este caso, se trata de una especie de misa negra, de encuentro de la única manera que haya para llevar a esa gente al cielo, en su patológica forma de situarse, produciendo todos esos accidentes en la carretera. Otra forma del salto al vacío: una liturgia del horror y de la muerte.

—Por último, este sábado próximo presentarás tu libro en la Universidad Autónoma, ¿qué podrías contarle brevemente a los lectores para que asistan o se animen a explorar este intenso conjunto de relatos?

La cita es este sábado 02 de abril, a las 11:00 horas, en la Universidad Autónoma (Pedro de Valdivia 425, Providencia, muy cerca del metro). Al que quiera asistir, aún puede hacerlo, con su pase de movilidad al día, pero escribiéndome al Instagram @juanchapple porque el aforo es limitado y quedan poquísimos cupos. Se pasará un video alusivo y estarán acompañándome varios grandes: Thomas Harris, un grande de la poesía chilena y del cuento fantástico nacional; Bernardita Eltit, tremenda profesora de la UDP y doctorada en literatura, y Nicolás Poblete, doctorado en literatura, profesor, traductor y destacado escritor.

El periodista Gonzalo Figueroa estará moderando la mesa de presentación y además, como si eso fuera poco, habrá una sorpresa de Sergio Fritz, quien es quizás el más importante investigador hermético y de ocultismo del país, y, sin duda, uno de los más grandes de nuestro continente, además de animador del terror nacional por décadas y uno de los lectores y cultores de la literatura de horror en la materia más rutilantes.

¡Prometo emociones fuertes, reflexión, profundidad… y penumbra! Igualmente no se lo pueden perder, pues se estará transmitiendo a través de Instagram live por mi misma cuenta.

Iván Martínez Berríos
Editor en Plazadeletras y Lector.cl
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